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Relatos biográficos

25 de junio de 1944: Primera ordenación sacerdotal de fieles del Opus Dei

Andrés Vázquez de Prada

Etiquetas: Álvaro del Portillo, Opus Dei, Sacerdocio, Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz
En El Fundador del Opus Dei, Andrés Vazquez de Prada presenta a los tres primeros fieles del Opus Dei ordenados sacerdotes en 1944.


Los tres primeros sacerdotes ordenados el 25 de junio de 1944 de manos del Obispo de Madrid fueron Don Álvaro del Portillo, Don Jose María Hernández de Garnica y Don Jose Luis Múzquiz, los tres ingenieros.

Al primero que invitó don Josemaría fue a Álvaro del Portillo, luego de insistirle en su libertad de decisión, estimulando en su alma el deseo de servicio: "Si estás bien dispuesto —le decía—, si lo deseas, y no tienes inconveniente, haré que seas ordenado sacerdote, con plena libertad; y te llamo al sacerdocio no porque tu seas mejor, sino para servir a los demás"1.

José Maria Hernández Guernica, a quien llamaban familiarmente Chiqui, pertenecía al Opus Dei desde julio de 1935.

José Luis Múzquiz, había pedido la admisión en 1940, aunque se había encontrado por vez primera con el Fundador en 1935, cuando estaba terminando su carrera de Ingeniero de Caminos. Había asistido a los círculos de formación en la Residencia de Ferraz basta el comienzo de la guerra que le cogió en viaje de estudios por Europa, y en 1939 continuó su dirección espiritual con el fundador del Opus Dei. Por fin, un día de retiro, después de oír la meditación predicada por don Josemaría — cuenta él mismo—, «sin que él me invitara expresamente, le manifeste mi voluntad de ingresar en la Obra. Y él me dijo sencillamente: — Que Dios te bendiga, es cosa del Espíritu Santo. Esto sucedió e!21 de enero de 1940»2.

San Josemaría era el único sacerdote en el Opus Dei desde 1928.
"En los primeros años de la labor acepté la colaboración de unos pocos sacerdotes, que mostraron su deseo de vincularse al Opus Dei de alguna manera. Pronto me hizo ver el Señor con toda claridad que —siendo buenos, y aun buenísimos— no eran ellos los llamados a cumplir aquella misión, que antes he señalado. Por eso, en un documento antiguo, dispuse que por entonces —ya diría basta cuando— debían limitarse a la administración de los sacramentos y a las funciones puramente eclesiásticas" 3.

En una nota de finales de 1930 —cuando sólo le seguían dos o tres laicos y don Norberto, Capellán Segundo del Patronato de Enfermos—, considerando don Josemaría el modo de vivir los sacerdotes de la Obra, hacía una aclaración fundamental y tajante cara al futuro: los sacerdotes —escribe— han de salir de los miembros laicos.
"Sin sacerdotes, quedaría incompleta la labor iniciada por los miembros laicos del Opus Dei, que forzosamente se han de detener cuando llegan a lo que suelo llamar el muro sacramental, a la administración de los sacramentos reservada a los presbíteros4.

El contar con algunos de esos sacerdotes en el Opus Dei era esencial para su estructura interna y para su desarrollo. Resumiendo algunas de las causas y los motivos por los que la Obra precisaba de sacerdotes, escribe el Fundador: "Los sacerdotes son también necesarios para la atención espiritual de los miembros de la Obra: para administrar los sacramentos, para colaborar con los Directores laicos en la dirección de las almas, para dar una honda instrucción teológica a los otros socios del Opus Dei y —punto fundamental en la constitución misma de la Obra— para ocupar algunos cargos de gobierno"5.

De la incertidumbre de los primeros empeños a la esperanza, tangible y cierta, de los tres hijos suyos que se preparaban para el sacerdocio, mediaban nada menos que diez años de oración y mortificación. Y cuatro años mas habían de transcurrir basta su ordenación en 1944.6 . Años y años de ruegos y trabajos insistentes.

"Recé con confianza e ilusión, durante tantos años, por los hermanos vuestros que se habrían de ordenar y por los que mas tarde seguirían su camino; y recé tanto, que puedo afirmar que todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración"7.

El Fundador insistió con frecuencia en que el sacerdocio no es como la "coronación" de la vocación a la Obra. Al contrario, por su entera disponibilidad para las tareas aostólicas y por la formación recibida, se puede decir que todos los numerarios reúnen las condiciones necesarias exigidas para el sacerdocio y están dispuestos a recibir la ordenación sacerdotal, si es que el Señor se lo pide y el Padre les invita a servir de ese modo a la Iglesia y en la Obra.

Entre las resoluciones tomadas por el fundador del Opus Dei en noviembre de 1941, está la siguiente anotación:
"Orar, sufrir y trabajar sin descanso basta que sean una realidad en la Obra los Sacerdotes que Jesús quiere en ella. Hablar de este punto con nuestro Señor Obispo de Madrid, mi Padre"8.

Formación de los sacerdotes
El asunto a tratar con el Sr. Obispo era el de los estudios eclesiásticos, que solían hacerse en centros docentes oficiales, generalmente en los seminarios diocesanos o en las universidades pontificias.

Dadas las circunstancias de los estudiantes, su edad y carrera civil, se decidió que recibirían las clases de profesores particulares en Diego de León; y era su Director de Estudios don José María Bueno Monreal, que desde 1927 basta esas fechas fue profesor de Derecho Canónico y de Teología
Moral en el Seminario de Madrid9.

En la primavera de 1942 estaban ya los estudiantes «en muy buenas condiciones para pasar a examen», según el Director de Estudios.
"Ya desde que preparó a los primeros sacerdotes de la Obra, exageré —si cabe— su formación filosófica y teológica, por muchas razones: la segunda, por agradar a Dios; la tercera, porque había muchos ojos llenos de cariño puestos en nosotros, y no se podía defraudar a esas almas; la cuarta, porque había gente que no nos quería, y buscaba una ocasión para atacar; después, porque en la vida profesional he exigido siempre a mis hijos la mejor formación, y no iba a ser menos en la formación religiosa. Y la primera razón —puesto que yo me puedo morir de un momento a otro, pensaba—, porque tengo que dar cuenta a Dios de lo que he hecho y deseo ardientemente salvar mi alma"10.

Entre las antiguas fichas sueltas que se conservan del Fundador hay dos pensamientos que mucho tienen que ver con está materia. Uno de ellos dice: "La formación sacerdotal... ¡eso sí que tiene que ser Opus Dei! Y la otra: El sacerdocio se recibe en el momento de ordenarse, pero la formación sacerdotal...11. La formación es negocio de toda una vida. Porque la vida es progreso; y quien se detiene queda pronto rezagado y terminare arrumbado en la cuneta"12

La preparación pastoral para las Sagradas Órdenes la recibieron los tres candidatos directamente del Padre, que se cuidó de irles formando en las virtudes sacerdotales. Y, en lo que se refiere a los estudios, las disciplinas de la Sagrada Teología las cursaron, no en el Seminario sino en el Centro de Estudios Eclesiásticos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, con sede en Diego de León y constituido formalmente en diciembre de 194313.


Notas
1. Álvaro del Portillo, PR, p. 958
2. José Luis Múzquiz de Miguel, Sum. 5791
3. Carta 14-II-1944, n. 9
4. Idem.
5. Idem. Los sacerdotes no eran una simple ayuda a unas actividades de un grupo de laicos, sino que sacerdotes y laicos –en cooperación orgánica- eran igualmente esenciales, como lo son en la Iglesia; la Obra, en efecto, fue vista por el Fundador desde el principio como una porción del Pueblo de Dios, como una "partecica de la Iglesia".
6. En una catalina de fecha 9 de noviembre de 1932 se lee que los miembros del Opus Dei han de poner mucho interés en vivir la sagrada Liturgia de la Iglesia, y "cada uno de ellos, en orar y mortificarse especialmente por los nuevos sacerdotes en las témporas, y cuando los nuestros reciban el sacramento del Orden" (Apuntes, n. 867)
7. Carta 8-VIII-1956, n.5
8. Apuntes, n. 1854, Del 9-XI-1941
9. Don José María Bueno Monreal conoció a don Josemaría en 1927 ó 1928, en la Facultad de Derecho. Intervino en la preparación de los documentos para la aprobación de la Obra como Pía Unión, como ya va dicho. Se encargó de la dirección de estudios de los tres primeros miembros del Opus Dei que recibieron la ordenación sacerdotal. A fines de 1945 fue preconizado Obispo de Jaca, y luego de Vitoria. En 1954 se le nombró Arzobispo coadjutor de Sevilla y cuatro años más tarde, fue creado Cardenal de Sevilla. Murió en 1987.
10. Carta 8-VIII-1956, n. 13. Teología no era, pues, una cosa extraordinaria, porque con el tiempo sería lo ordinario en la Obra, en la que todos los socios deben poseer la formación doctrinal religiosa conveniente. Por eso enseguida empezarían a estudiar otros, y luego otros, sin interrupción; como en efecto ha sido. Todo esto me lo decía como algo que pertenecía a la esencia apostólica de la Obra, y que por tanto era claramente de Dios» (José López Ortiz, en Beato Josemaría Escrivá de Balaguer: un hombre de Dios. Testimonios sobre el Fundador del Opus Dei, Madrid 1994, pp. 232-233).
11. RHF, AVF-0079, de II-1944.
12. "Nunca se considera acabada vuestra formación: durante toda vuestra vida, con una humildad maravillosa, necesitaréis perfeccionar vuestra preparación humana, espiritual, doctrinal religiosa, apostólica y profesional" (Carta 6-V-1945, n. 19).
13. La constitución del Centro de Estudios Eclesiásticos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, con sede en Diego de León (Lagasca, n. 116), que llevaba ya tiempo funcionando como centro de estudios, fue comunicada al Sr. Obispo de Madrid-Alcalá con fecha del 10 de diciembre de 1943, esto es, a los dos días de haberse dado el decreto de erección de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (cfr. RHF, D-15140).


Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei. Tomo II. Dios y Audacia, Rialp, Madrid, 2002, pp. 626-638