San Josemaría Escrivá
Devoción a San Josemaría

Nos sacó del apuro

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Quería agradecer a través de estas líneas a san Josemaría Escrivá por un favor que nos ha concedido. Soy casada, ama de casa y madre de dos niños pequeños. Desde hace unos meses estábamos pasando un momento económico dificil (desesperado, mejor) y desde el primer momento recé a san Josemaría para que se solucionara. Cuando terminábamos de rezar la tercera novena recibimos la noticia de que una tía mía fallecida meses atrás nos deja parte de la herencia, lo cual nos hace respirar y nos saca del apuro de forma milagrosa. No dudo que fue la intercesión de san Josemaría, fundador del Opus Dei, la que concedió esta solución. Gracias. Y que Dios siga bendiciendo el Opus Dei y todos los fieles que la forman. Un abrazo.
Rocio A. M., España

Una ayuda para estudiar la carrera
Durante el período previo a rendir mi prueba de selección universitaria le pedí con mucha fe y devoción a san Josemaría para que intercediera por mí ante Dios Padre para que me concediera tranquilidad a la hora de rendirla. Una vez rendida mi prueba me tocó el proceso de admisión en las universidades. Debido a los problemas económicos por los que pasó mi familia, y de los cuales gracias a Dios venimos saliendo, no podía pagar la carrera en algunas universidades de las que quería estudiar. Pedí una vez mas a san Josemaría que me ayudara y hoy puedo decir con más certeza, fe, confianza y seguridad que él me alcanzó los favores que le pedí. Siempre le estaré agradecido de corazón. Concluyo con que estudio la carrera de Derecho (que es lo que siempre quise) en una Universidad que me gusta. ¡Gracias San Josemaría!
Andrés, Chile
30 de diciembre de 2007

Ir a trabajar en coche ... y volver a casa sano y salvo
El pasado dia 26 de diciembre, debía desplazarme por motivos profesionales a cincuenta kilómetros de mi domicilio, con el fin de prestar declaración en un juicio, en calidad de perito judicial. Debo decir, que si no acudía, el juicio se suspendería, perjudicando así a muchas personas. Al arrancar el motor de mi vehículo, compruebo que tiene una avería en la dirección, aún así, despacio, me desplazo hasta la Iglesia donde suelo escuchar Misa. Al terminar le pido a san Josemaría, textualmente "que pueda ir a trabajar en mi vehículo, y volver a casa sano y salvo, pero no se haga mi voluntad, sino la de Dios". Convencido de que "ya se ha cumplido", arranco el motor, pero la avería no ha desaparecido, por lo que muy despacio, y con infinita precaución, sin perder la esperanza, me dirijo al concesionario oficial de la marca, donde, a pesar de no tener cita, me solucionaron la avería en un tiempo récord, y por un precio irrisorio, junto con una amabilidad extrema por parte de los empleados del establecimiento. Ni que decir tiene, que llegué a tiempo para entrar a juicio, y volví sano y salvo a casa. Por este motivo, doy gracias por la merced recibida.
Alfonso Sánchez Hermosilla, España
27 de diciembre de 2007

Una hija de 44 años
Después de una enfermedad infecciosa de la que los doctores declararon que estaba completamente curada, ella seguía sin encontrarse bien, con fuertes dolores musculares, de cabeza, taquicardias… y cada vez estaba más débil.
Llevaba una vida recluida en su casa. No soportaba los ruidos, la luz intensa, ni mantener una conversación. La familia no sabíamos cómo tratarla. Si nos preocupábamos por ella era porque le teníamos lástima. No sabíamos cómo hacer para acertar y no disgustarla. A todo esto no teníamos diagnóstico de su enfermedad. Hasta que decidimos llevarla a otra ciudad, donde después de innumerables pruebas, le diagnosticaron una rarísima enfermedad, de las de la que ni siquiera sabemos su evolución, ya que hay casos en los que ésta es más rápida y en otros es más lenta. Ella la tiene avanzada desde el principio.
Además del dolor por la enfermedad de mi hija a mi me preocupaba muchísimo que siendo una chica estupenda, muy generosa y de magníficos y elevados sentimientos, llevara muchos años sin practicar y por tanto sin confesarse. Me agarré a sn Josemaría y a imitación suya y con él, peregriné a Lourdes, Fátima, Torreciudad y a tantos otros Santuarios Marianos, suplicando con él a la Santísima Virgen por la curación y la conversión de mi hija.
En octubre del 2007 la noté algo más receptiva porque cuando conversaba con ella salían temas relativos a la fe. Por entonces, a finales del 2007 se casó un sobrino, y cual no fue mi sorpresa que cuando yo fui a comulgar ella también lo hizo conmigo. No puedo expresar lo que sentí y allí mismo le di un abrazo. Desde entonces procura oír Misa y comulgar todos los días. Hace oración y lectura espiritual, si el dolor de cabeza y de los ojos se lo permite.
Ya podemos las dos hablar de Dios. Me cuenta que no se siente sola, que está feliz y que le da gracias a Dios por las cosas maravillosas que su enfermedad le ha hecho descubrir.
Doy doblemente gracias a sn Josemaría porque también por su intercesión se ha arreglado otro tema peliagudo. Ella era funcionaria de la Universidad donde llevaba trabajando 23 años. Ordinariamente le hubieran concedido la baja total, quedándole una cantidad de dinero insuficiente para vivir. Yo no dejaba de rezar a san Josemaría y un día, sin más, recibió una carta de la Universidad donde le comunicaban que le habían concedido la incapacidad absoluta, lo que significa seguir cobrando su sueldo íntegro.
Su enfermedad sigue igual de grave pero ahora siempre está alegre. Su relación con la familia es estupenda, tierna y fluida. Doy gracias a la Santísima Virgen, que por mediación de san Josemaría que tanto la amaba, me ha concedido estas gracias.
Gracias Padre por cuidar de los hijos de tus hijos.
Isabel G., Granada (España)

Desde el 13 de diciembre tengo un empleo fijo
Escribo para dar a conocer un nuevo favor de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Soy maestra de educación primaria, sin embargo y debido a la maternidad, carecía de trabajo estable porque a mi esposo y a mí nos pareció adecuado que yo me quedara en casa para hacerme cargo del bebé. Haber tenido la oportunidad de cuidar yo misma de mi primera hija ha sido algo maravilloso pero con el tiempo, al aumentar nuestros gastos y verse reducidos (por motivos varios) los ingresos de mi esposo, entramos en una situación francamente difícil. Encontré varios trabajos provisionales, a modo de sustituciones, que no servían para solventar nuestro problema. Mi marido y yo estábamos francamente preocupados. Por fin, cuando la situación ya parecía desesperada y animada por mi confianza en San Josemaría que ya me ha sacado de muchos apuros, comencé una novena. Un día después de haberla terminado, el día 13 de diciembre de 2007, me llamó una antigua amiga de la universidad, ofreciéndome un empleo fijo. Ya he firmado el contrato y empiezo a dar clases en enero, después de Navidad. Sin duda ha sido san Josemaría el que me ha encontrado este nuevo empleo y siempre le estaré agradecida por ello.
L.M.M., España
20 de diciembre de 2007

Rezamos con mucha fe
Mi suegro, luego de sufrir una cáncer de colon contra el que luchamos durante 2 años, se fue con nuestro Señor el día 2 de octubre pasado. Lo que nos deja tranquilos es que hicimos todo lo que humanamente pudimos, y desde el principio le rezamos a san Josemaría con mucha fe y con mucho amor Y Dios quiso que no sufriera más justamente el día que san Josemaría fundó el Opus Dei. Realmente fue una señal para nuestra familia que las oraciones llegaron a oídos de nuestro Señor por intercesión de san Josemaría. Las estampas nos llegaron por mi hermano que participa activamente en el Opus Dei. Muchas Gracias.
Roberto R., Argentina
14 de diciembre de 2007

Una plaza en mi antiguo colegio
Me gustaría dar a conocer un nuevo favor que san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, me ha concedido en los últimos días. Y digo “nuevo favor” porque no es el primero que me concede. Resulta que mi hija de dos años, por decisión de mi esposo, entró en un colegio que tenía poco que ver con mi antiguo Colegio. A mí me hacía una especial ilusión que mi hija estudiase en mi viejo colegio, no sólo porque lo conozco, sino también por la formación que allí se recibe, ya que cuenta con la ayuda de la Prelatura del Opus Dei para formar a sus alumnas.
Como veía que era imposible hacer cambiar de idea a mi marido, que estaba muy seguro de haber escogido el colegio correcto, decidí comenzar una novena a San Josemaría pidiéndole que, si era bueno para mi hija ingresar en mi antiguo colegio, hiciera algo para que mi esposo variase de opinión y la niña comenzara el curso que viene en el colegio. Por otra parte, llamé al colegio y pedí una entrevista para el mes de diciembre. Terminé mi novena el día 7 de noviembre de 2007.
Al día siguiente, el colegio en el que mi hija había ingresado tuvo un percance y se perdió mi hija de dos años, que fue encontrada por mi madre de un modo inesperado, en la entrada de la misma y a un paso de la carretera.
Pasado el susto inicial pedí a mi esposo que sopesara la posibilidad de llevar a nuestra hija a mi antiguo colegio. En efecto, mi esposo no puso objeción alguna a mi idea, pero argumentó que, estando ya a mediados de noviembre, era imposible encontrar una plaza, lo que nos planteaba un serio problema al no tener con quien dejar a nuestra hija cuando nos fuéramos a trabajar. Yo le dije que había conseguido citarme con la directora en diciembre, pero él me dijo que la entrevista tenía que ser ya mismo o buscaría otros colegios donde pudieran admitirla porque no deseaba dejarla sin escolarización. Seguí rezando mucho, pidiéndole a mi esposo que hiciera lo mismo. Logré, a través de una antigua profesora mía (y amiga personal) que la directora del colegio nos concediera inmediatamente una entrevista, el día 12 de noviembre de 2007, a tan solo cuatro días de haber terminado mi novena y para nuestra satisfacción, nos comentó que tenía una plaza disponible. Salimos de allí sabiendo que el lunes siguiente mi hija sería, para mi inmensa alegría, alumna de mi antiguo colegio.
Lorena M., España
17 de noviembre de 2007

El 10 de diciembre
Hola, cumpliendo con lo prometido a san Josemaría escribo lo que me concedió. Estaba yo, como muchos en mi país, en una situación económica bastante grave. Debía dinero por haber gastado, más de lo que ganaba en la enfermedad de mi padre (también debo decir que pedí a San Josemaría por él y hoy está en franca mejoría). Poseía unas colmenas y quise venderlas para paliar en algo la falta de dinero. Pero nadie las quería comprar; oré tanto, le pedí y le rogué, hasta que me escuchó. El favor lo recibí un día concreto: el 10 de diciembre de este año. Hoy más tranquilo relato lo que me pasó que, quizás no sea mucho, pero para mí es bastante. Por tal razón agradezco a San Josemaria, fundador del Opus Dei, el favor recibido y les comento que me siento muy, pero muy bien, sabiendo que no sólo me escucha sino que también en la medida de lo posible me soluciona mis problemas. Gracias.
Ruben Neves Acuña, Uruguay
14 de diciembre de 2007

Justo a tiempo
Trabajo en una empresa corporativa y tengo a mi cargo la gerencia de Finanzas. Me encargaron un proyecto muy importante para la empresa que debía estar listo en una determinada fecha. Trabajamos arduamente para llegar a la fecha, pero a medida que pasaban los días me daba cuenta que era casi imposible cumplirla. Por ello me encomendé a san Josemaría, fundador del Opus Dei, para que pudiéramos lograrla y desde que comencé a rezar la novena sentía que las cosas se iban solucionando y podíamos lograrlo. El proyecto se cumplió justo a tiempo y agradezco a la Virgen y a san Josemaría el favor concedido.
Maria del Carmen Vega Gonzalez, Perú
14 de diciembre de 2007

Ahora tengo un trabajo que me gusta
Hice la novena del trabajo de vuestra página web y ahora tengo un trabajo que me gusta, que es un servicio a los demás y con el que ayudo a mi marido a mantener la familia numerosa que Dios nos ha dado. Gracias a san Josemaría y a don Alvaro, ya que también me encomendé a él para acertar.
Rocío M., España
10 de diciembre de 2007

Amor a Cristo y pasión por mi profesión
Hace unos años comencé a informarme sobre el Opus Dei, especialmente después del libro tan controvertido. Leí por primera vez los escritos de este santo -del que nunca antes había oído hablar- ¡y me enamoré! Por fin había encontrado la manera de compaginar el amor a Cristo con la pasión por mi profesión y por mi formación profesional. San Josemaría me hizo comprender de una manera nueva mi participación en la Iglesia. Pedí durante unas semanas su intercesión en mi lugar de trabajo y me ofrecieron la posibilidad de dar las clases a la nueva promoción de futuros técnicos. San Josemaría sigue actuando sin cansarse a favor nuestro.
J. F., EEUU
7 de diciembre de 2007

Un "pandero"
En mi trabajo hicimos un "pandero", un sorteo de dinero en el que depositábamos mensualmente una determinada cantidad y eso era sorteado entre los que participaban. Tomé 3 números: un para mi papá, otro para mi mamá y el mío. El primer mes comencé a rezar su estampita a pedirle que me hiciera el milagro de salir sorteada para darle a mi papá esa plata que necesitaba urgente. Comencé a pedirle y saqué un número premiado: ¡qué felicidad! El segundo mes hice igual: fui a rezar y le pedí para que mi mamá se saque el sorteado y así fue. Ahora le dije: “padrecito, ya cumpliste con mis padres, a mí dame el número que creas conveniente, yo no necesito, primero son mis papas”. Y así fue: salí la penúltima. Todo eso se lo debo a mi san Josemaría.
Celeste I., Perú
27 de noviembre de 2007

Mi oración fue escuchada
Aunque este favor ocurrió hace ya bastante tiempo, tengo que comunicarlo porque así lo prometí a san Josemaría. La esposa de mi hermano mayor dio a luz a su primer hijo por medio de una intervención quirúrgica. Cuando llegó el momento de dar a luz al segundo, las cosas se pusieron tan complicadas que mi hermano ni se atrevió a quedarse. Yo, que en ese momento vivía con ellos y tomé la estampa que me había dado mi hermana, me puse a rezar la oración, pidiendo a san Josemaría que intercediese por nosotros para que mi cuñada no tuviera que someterse a otra intervención. Mi oración fue escuchada, y mi cuñada dio a luz a su hijo sin intervención quirúrgica. Estamos muy agradecidos a san Josemaría por su intercesión a favor nuestro. Espero volver a escribirles pronto porque hay algo que estoy pidiendo a Dios por la intercesión de san Josemaría y de nuestra Madre la Virgen Santísima.
Anselm, Nigeria
27 de noviembre de 2007

En noviembre comencé a trabajar y en diciembre me casé
En otoño del 2002 me dieron una estampa de san Josemaría en una iglesia de Valladolid. Yo estaba buscando trabajo y estaba preparando mi boda. Acababa de terminar la carrera y mis padres no veían bien que me casara antes de haber encontrado trabajo. Pero mi hoy marido suspiraba por que nos casáramos cuanto antes. Yo pasaba mucha angustia, intentando un imposible: agradar a todos. Me encomendé en la búsqueda de trabajo a san Josemaría. En noviembre de 2002 comencé a trabajar en la administración. Y en diciembre me casé. Considero que san Josemaría me asistió con su intercesión en esa delicada situación, lo cual agradezco públicamente.
Amparo, España
20 de noviembre de 2007

Apuros económicos
Pasaba por apuros económicos serios, no dormía bien, estaba tenso todo el día, discutía a diario con mi esposa por cosas mínimas. Solicité ayuda en la empresa donde trabajo y encomendé mi petición a san Josemaría con mucha fe. La solicitud que había hecho resultó aceptada. "Gracias Padre".
Marcos G., Chile
19 de noviembre de 2007

Varias horas de silencio y reposo
Hace una semana que nació nuestro primer bebé. Estamos felices, pero los comienzos son un poco duros, el bebé llora toda la noche… Sin embargo, la oración a San Josemaría, hecha con confianza, nos ha logrado varias horas apreciadísimas de silencio y reposo. ¡Gracias San Josemaría!
Marie-Claire, China
17 de noviembre de 2007

Estaba sin trabajo
Yo estaba sin trabajo, desesperado con mis hijos en la universidad y encontré un reporte periodístico sobre nuestro santo Josemaría Escrivá de Balaguer. Fue algo que no puedo descifrar: con el periódico en la mano sentí una sensación de paz y tranquilidad. Y aunque no sabía mucho de san Josemaría Escrivá, confié completamente en él, recé y al poco tiempo me ofrecieron un trabajo para mí y mi esposa. Ahora tengo un mejor puesto de trabajo gracias al milagro de nuestro san Josemaría Escrivá. Pido bendiciones para él y su entorno. Cuento este milagro a mis amistades y me piden mas información. Ruego sigas bendiciendo a mi familia y amistades. Tengo mucho que contarles.
John Hernan C., Perú
7 de noviembre de 2007

Escribiría un libro si enumerara tanto favor...
Siempre he recibido favores por intercesión de san Josemaría. Escribiría un libro si enumerara tanto favor. Entre los que se me vienen a la mente está que un doctor me dijo que no debería quedar embarazada porque debido a un problema que tenía en el útero sería muy arriesgado. Gracias a Dios y a la intercesión de san Josemaría no fue así y mi niño tiene 5 años.
Otro favor muy grande fue que cuando cumplió 1 año se enfermó gravemente: temperatura día y noche y los doctores me decían “sin diagnóstico”, “sin diagnóstico”..., exámenes, pruebas diversas, más exámenes y hasta que, gracias a su intercesión, una doctora me dijo “sólo tiene una infección en la garganta” pero es resistente a varios antibióticos y ¡se curó!.
A mi esposo le dieron una prórroga para una beca que le querían cobrar ya que por problemas familiares tuvo que salirse del doctorado, él no lo creía pero fue verdad gracias a la intercesión de san Josemaría.
Otro día dejé la veladora prendida porque tenía un examen en la Maestría muy pesado, se me olvidó apagarla, regresé tardísimo por quedarme en la biblioteca para estudiar y cual fue mi sorpresa que estaba quemado el buró, y varias cosas pero la estampa de san Josemaría y una de la Virgen sólo tenían quemado los márgenes y no se extendió la llama estando a un lado el alcohol; el plástico se dilató haciendo esferas pero ¡sólo por un milagro no se prendió todo el hotel donde vivía! Actualmente tengo tres graves problemas; esperamos con fe la ayuda de san Josemaría.
Lucero G., México
31 de octubre de 2007

Mi hermano
Hola, quiero enviar mi testimonio de lo que pasó a mi hermano mayor. Siempre fue tímido, reservado y dedicado a la familia, hasta que conoció a una chica que no tenía cualquier sentido de familia ni de dignidad. Él cambió completamente: estaba poco en casa, era agresivo con todos, mal educado, parecía otra persona. Mis padres y yo hablábamos con él pero él no nos oía.
Tenía curiosidad sobre el Opus Dei y después de coincidir durante unas vacaciones con algunas familias en la que había personas del Opus Dei, mi interés aumentó e investigué más hasta que encontré mi "Ángel protector" san Josemaría. Le pedí por mi hermano, que orientara su vida.
Desde esa fecha -hace ya un año- mi hermano volvió a ser el ser que siempre fue: tierno, amigo, divertido. Fue san Josemaría que intercedió ante Dios por mi hermano y le estoy muy agradecida por eso. Gracias san Josemaría.
Cristina G., Portugal
7 de noviembre de 2007

Aparcar, sin interrumpir el tráfico ni arañar el coche
San Josemaría es un buen conductor. Hace algunos años que conduzco, pero me cuesta aparcar cuando hay que usar marcha atrás, como por ejemplo el garaje de mi casa, que es muy pequeño.
Normalmente es mi marido quien aparca, pero a veces tengo que salir de casa sola. En el camino empiezo a rezar la oración de la estampa pidiendo que pueda aparcar en este garaje, sin interrumpir el tráfico en la calle ni arañar el coche. Y san Josemaría siempre me ayuda, a veces me sorprende lo bien que aparco. Gracias, Padre.
Lilian A., Brasil
30 de octubre de 2007

Una casa
Querría agradecer a San Josemaria el favor de haber encontrado una casa muy rebajada y cerca de los colegios de mis hijos-como le pedíamos- y, por supuesto, la venta de nuestro piso. ¡Sigue ayudándonos tanto san Josemaría y muchas gracias!
Rocío Molina León, España
octubre de 2007

Me ayuda a ser fuerte
Cuando le pedí su intercesión a Monseñor Escrivá por primera vez, Dios nos ayudó mucho en ganar la paz que yo pedía en un momento difícil. Luego, cuando le he vuelto a pedir ayuda, he encontrado siempre el milagro que buscaba. Creo que lo más valioso ha sido que su inspiración me ha fortalecido en mis principios y en no temer decir que mi fe es más fuerte que cualquier afrenta. Ser católicos nos compromete a la santidad.
R. E., Peru
24 de octubre de 2007

En un rikshaw de Bombay
Me dejé olvidada mi agenda personal en un rikshaw. Dentro tenía una estampa de san Josemaría con reliquia. Le estaba pidiendo la curación de mi padre, gravemente enfermo, aparte de muchas otras cosas. Estaba muy apenada por haberla perdido y me parecía imposible recuperarla. Esos vehículos –rickshaws- que funcionan como taxis se cuentan por miles en mi ciudad: Bombay. Además, el número de cristianos aquí es ínfimo, ¿quién iba a preocuparse por la imagen de un sacerdote católico?
Sin embargo, con gran sorpresa por mi parte, un día apareció en el Instituto donde trabajo el conductor del rikshaw gracias a la dirección que encontró en la agenda. Alguien, le había dado una estampa igual un tiempo atrás explicándole que era un santo que intercedía por nuestras necesidades ante Dios. Así que, pensó que para mí sería valiosa y decidió devolvérmela. Estoy muy agradecida.
Conocí al fundador del Opus Dei hace cinco años. Cuando Tarana, una amiga hindú, me dio mi primera estampa de san Josemaría, no pensé que ese sacerdote llegaría a ser tan importante en mi vida.
Desde hacía un tiempo estaba buscando un empleo, así que cuando leí en las palabras de la oración que había fundado un ‘camino de santificación en el trabajo profesional’, le dije: “y, ¿por qué no me ayudas a mí a encontrar algo?”
Y lo hizo. Me llamaron para una entrevista en un Instituto de español en el que continúo trabajando hasta hoy como Relaciones Públicas. Estoy segura de que san Josemaría tuvo mucho que ver porque un tiempo después supe que a mi amiga Tarana le había dado la estampa una de las personas que trabaja en ese mismo instituto para que me la diera a mí.
Con el ejemplo de esa compañera y gracias también a los escritos de san Josemaría, he aprendido a ofrecer mi trabajo a Dios y por eso trato de hacerlo cada vez mejor. Me di cuenta de que aunque tenía la suerte de haber nacido en una familia católica, sabía muy poco sobre mi fe y empecé a asistir a unas charlas de formación cristiana. Con el tiempo he descubierto mi vocación al Opus Dei y hace dos años que he pedido la admisión como supernumeraria.
San Josemaría no ha dejado de ayudarme en cosas pequeñas y grandes. Creo que no exagero si digo que le debo la vida. Durante la época de los monzones en Asia suele llover, pero hace mucho tiempo que no llovía como el año pasado. A causa de las fuertes tormentas murieron miles de personas en la India; otras perdieron sus casas. Una de esas tardes yo había tomado el autobús como siempre. La lluvia era muy, muy fuerte y en pocos minutos tuvimos que parar porque empezó a entrar agua. El nivel subía y subía y no podíamos hacer nada. Las puertas del autobús estaban bloqueadas por la presión del agua y no se podían abrir. Pasamos la noche ahí. Yo recé todo el tiempo a san Josemaría, aunque no se me ocurría cómo podía evitar que nos pasara lo peor. Cuando el agua había alcanzado un nivel realmente peligroso… paró de llover.
Giola, India
18 de octubre de 2007

Mi compañero y ahora amigo Josemaría
En el año 2003 conocí a San Josemaría al estar internado en el la Hospital Austral en Pilar, Argentina. La dolencia que me afectaba en principio parecía benigna pero existía cautela por parte de los médicos y mucho miedo de mi parte. Todo resultó bien, hoy solo es un mal sueño y desde aquel entonces Josemaría me acompaña, presente a mi lado en mi dormitorio; siempre le invoco y le pido favores.
Hace 15 días mi madre fue operada y el médico salió de la operación y nos comunicó que le habián extirpado un gran tumor y que era cáncer de ovario con pronóstico reservado. A partir de ese momento en nuestra familia comenzó un calvario. Hoy, 10 de octubre de 2007, por la mañana comencé a hablar con Josemaría respecto a mi madre; además encontré la grabación de la homilía en la universidad de Navarra y la estuve escuchando detenidamente. Realmente me encomendé a Dios a través de mi compañero Josemaría.
Cerca del mediodía me crucé con la Médica patóloga que estaba realizando la biopsia. Sabíamos por los médicos y por ella misma que los resultados no eran buenos. En ese momento ella me llama y me dice que era benigna. Pero ¿cómo puede ser si los médicos que operaron lo vieron y dijeron que era malo? Ella misma, cuando recibió el material también manifestó su preocupación. Esto que no tiene explicación, para mí y sólo para mi sí la tiene: ¿quién sino pudo interceder por mi madre? Mi compañero y ahora amigo Josemaría. ¿Como podré agradecerle todo esto?
Ronald Lombardi, Argentina
10 de octubre de 2007

No he dejado de recibir su ayuda
Quiero agradecer, de todo corazón, la intercesión de san Josemaría en diversos acontecimientos de mi vida durante todo un año. Una amiga, que es del Opus Dei, me dio una estampa con la imagen y oración a san Josemaría, y desde la primera vez que le recé no he dejado de recibir su ayuda. Le pedí a mi amiga que me diera más estampas del fundador del Opus Dei y, como agradecimiento por tantos favores como me está concediendo, la estoy dando a personas de mi entorno a quienes les hablo sobre la gran confianza que tengo depositada en él. Muchas gracias San Josemaría, por tu ayuda. De todo corazón.
María Dolores, España
7 Octubre 2007

Gracias a su intercesión
Estimados amigos, os escribo para haceros partícipes de mi alegría y agradecimiento a san Josemaría. Visité esta web e imprimí la oración para pedir a San Josemaría ayuda en un examen de oposición que hacía mi marido y gracias a su intercesión ha pasado exitosamente el examen. Anteriormente había tenido noticias de la ayuda que presta el fundador del Opus Dei cuando se acude a él con fe y confianza en Dios, ya que mi hermana tuvo problemas en su embarazo y tras encomendarse al santo, visitó al médico y todo estaba milagrosamente bien. Muchas gracias. Por mi parte divulgaré mi experiencia. Un saludo.
P. G. D., España
3 de octubre de 2007

No sólo un trabajo ... sino dos
Hace un mes san Josemaría me concedió un milagro y hace una semana otro. Os cuento. Una buena amiga en Perú tenía una situación dificil en su casa: su padre muy enfermo, su madre igual y ella y sus hermanos sin trabajo para poder sostener a su familia y al menos aliviar en algo la enfermedad de su padre. Los servicios sociales no se hacían cargo de ayudarles. Me encomendé a san Josemaría rezando una novena para que ella o algún familiar suyo consiguiera empleo. Pasó casi un mes o quizás menos de haber encomendado a mi amiga y hace una semana me envió un e-mail diciéndome que no sólo tenía un trabajo (de su profesión, lo cual es dificil), sino que tiene dos trabajos; el otro dando clases en una Universidad. Además le habían regalado una silla de ruedas para su padre. Mi alma se lleno de gozo por ella y su familia y no ceso de darle gracias a san Josemaría porque nunca falla su intercesión delante de Dios.
Mariela, España
27 de septiembre de 2007

No fue necesario operar
Doy gracias a san Josemaria Escrivá de Balaguer por un milagro recibido. Estaba a punto de ser operada de la vesícula biliar por que estaba llena de cálculos biliares y le pedí con mucha fe a san Josemaria y él me curó. No hubo necesidad de operarme y estoy muy bien. Doy gracias a Dios y a san Josemaría.
M. A. G., México
20 de septiembre de 2007

Dios es verdaderamente maravilloso
Un amigo me dio a conocer el Opus Dei, y me proporcionó una estampa de san Josemaría. Al principio no le recé, pero después sí. En los retiros y un curso de retiro organizados en un centro del Opus Dei, aprendí qué significaba 'ofrecer a Dios el trabajo', y comencé a ofrecer el mío. Llevaba año y medio esperando un incremento del salario y no lo recibía. Incluso les pregunté a mis jefes sobre el incremento, puesto que formaba parte de mi contrato de trabajo con la empresa. No respondieron, y lo di por perdido. Un día, inesperadamente, mi jefe me preguntó qué quería que hicieran por mí. Le dije que nada, pero insistió en como tres ocasiones más. Le dije que no quería nada, puesto que yo ya había pedido lo que deseaba, no recibí respuesta, y por eso había dejado de pedirlo. Sucedió que mi jefe fue a una sesión con el gerente de la empresa, y cuando volvió a la oficina, me dio una carta en la que decía que mi salario en adelante sería el doble. Verdaderamente esto fue hecho por Dios por la intercesión de san Josemaría, que sabía como necesitaba ese incremento de salario aunque no lo pedí concretamente. Dios es verdaderamente maravilloso y su amor perdura para siempre.
H. B., Uganda
6 de septiembre de 2007

Un asunto pequeño
Acabo de conocer a S. Josemaría, así que esta es mi primera experiencia de solicitar su intercesión. Tras encontrar su estampa en la página web, le he pedido ayuda en un asunto que resulta pequeño en comparación con muchos de los testimonios que se citan aquí. Era que me ayudase a encontrar un vale de billete de avión gratis, que obtuve hace casi un año, de una línea aérea. Al mudarme de casa el año pasado, ese vale se me había traspapelado. Como caduca dentro de un mes, me puse a buscarlo urgentemente para poder utilizarlo para un viaje que haré pronto. Lo busqué durante un día y medio, abriendo sin éxito docenas de cajas de mudanza. Entonces me acordé de que tenía la estampa de san Josemaría. Le pedí que me ayudase a encontrar el vale rápidamente. Después de rezar, me fijé en una caja al lado de las demás, en la que no había reparado antes. Y allí estaba mi vale de la línea aérea, en un sobre totalmente distinto de cómo yo había pensado. ¡Gracias, san Josemaría! Ya podré utilizarlo para un viaje profesional que debo hacer dentro de poco.
C. A., EEUU
4 de septiembre de 2007

El crédito está otorgado
Quería agradecerle a San Josemaría, porque desde hace un año y unos meses no nos otorgaban el crédito para comprar la casa que alquilábamos. Una amiga de la familia nos dijo que le rezáramos una novena y, a los pocos días de haberla empezado, nos llamaron del banco diciendo que el crédito está otorgado. Le rezamos todas las noches junto con mi esposa y llevo su estampita en mi billetera. Ahora le estoy pidiendo que me ayude a salir de un 'bajón', que me ayude a santificar mi trabajo profesional y que tengamos unión y paz en el matrimonio. Muchas gracias san Josemaría por los favores recibidos.
Carlos D., Argentina
5 de septiembre de 2007

Recuperó la prestación por desempleo
Me encomendé a la intercesión de san Josemaría para no perder mi prestación por desempleo por tener que viajar al extranjero durante un mes. Sin embargo, a la vuelta me encontré con que me la habian quitado. Estaba triste y angustiada. Recé a san Josemaría porque él conoce las circunstancias del viaje. Me llamó un buen hombre de esa oficina al que no conocía para decirme que me ayudaría. A mi regreso lo busqué y, efectivamente, así lo hizo. Fue mi ángel custodio. Yo estaba segura de que había una intervención divina y mi problema se resolvió. Por eso agradezco a san Josemaría que intercediera por mí. Bendito sea.
Mariela, España
26 de agosto de 2007

Fuera de peligro
Durante la última temporada de tee-ball, mi hija de 6 años recibió un golpe en la cabeza con un bate de beisbol. La llevamos a urgencias. Cuando analizaron los resultados de los rayos- X de su cabeza descubrieron una mancha en su cerebro. Nos dijeron que habían previsto otra prueba para identificar mejor la mancha. Mientras tanto, mi mujer pidió una cita en el Hospital de niños en Houston, Texas. Durante este tiempo, mi familia rezaba por intercesión de san Josemaría para que no fuera nada grave. Los resultados confirmaron que el quiste no era un peligro para la vida de mi hija. Mi familia está muy agradecida a san Josemaría por su protección.
Ken Taffi, United States
23 de agosto de 2007

Una nueva persona
Durante los últimos tres años mi hermano más pequeño pasó de ser una persona educada a ser un patán. Perdió las ganas de vivir e intentó quitarse la vida varias veces. Recé fervientemente al Señor y pedí a san Josemaría, fundador del Opus Dei, que intercediera por él. Finalmente, después de varios meses, ha dado un giro a su vida y se ha convertido en una nueva persona. Le miro y le veo fuerte. Gracias san Josemaría por ayudarle a recuperarse. Por fin, mi hermano está en paz consigo mismo y con el mundo y ha vuelto a Dios. Gracias.
G. F., Canadá
22 de agosto de 2007

Dos en uno
Viajamos a Europa para pedir por la enfermedad de mi esposa. Fuimos a la iglesia de Santa María de la Paz donde reposan los restos del Fundador del Opus Dei y nos dieron una estampa de san Josemaría. Al día siguiente viajamos a Madrid y a las 11:30 de la noche estábamos en el Metro con cuatro maletas. Nos pararon unos asaltantes y metieron la mano en la cartera de mi esposa por varios segundos sin que ella se diera cuenta; tenía dinero y sus aretes de oro. Cuando abrió su cartera lo primero que vio fue la estampa de san Josemaría arrugada y no habían robado nada. Gracias por eso y por haberla curado.
R. Z., Perú
22 de agosto de 2007

Gracias
Por este medio quiero dar las gracias a San Josemaría, fundador del Opus Dei, porque sus escritos han ido fomentando en mí una profunda vida interior y el deseo de dar a conocer en la gente que me rodea la llamada a la santidad en medio del mundo. Quiero tambien mostrar mi agradecimiento a Monseñor Emilio Bonell, recientemente fallecido y a quien tuve el gusto de conocer, porque siguiendo las enseñanzas de san Josemaría fue fomentando tambien en mi la vida interior y afianzando el llamado a la santidad.
A. G., Argentina
16 de agosto de 2007

Una estampa perdida en el tren
Salí de mi ciudad para afrontar un concurso para mi imposible: 11.000 candidatos para pasar a la siguiente convocatoria sólo 3.500. No me ha ido bien en ninguno de los concursos a los que me he presentado con anterioridad. La mañana de mi partida miré a mi madre y le dije: “Mamá, dime si estoy perdiendo el tiempo. Si me dices que no vaya, no voy: estoy desanimada y así no se afrontan las pruebas”. Mi madre sabe el interés que tengo por entrar en la policía, así que me animó a presentarme. En el autobús encontré una estampa de un santo para mi desconocido. Empecé a leer las palabras de la oración y me di cuenta de que este hombre había dedicado su vida a aquello en lo que creía. Me vi reflejada en él. Leí hasta el final la oración donde pone que se pida un favor por la intercesión del santo. Yo sólo dije: me gustaría ser feliz. A ver qué haces. Después recé un Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Mientras escribo, me emociono todavía prescindiendo de qué pasará con el concurso. Me siento feliz de haber conocido a san Josemaría. De todas formas, les mantendré informados del resultado.
Valeria Buccolieri, Italia
17 de agosto de 2007

A través de Internet
“Esa llaga duele. –Pero está en vías de curación: sé consecuente con tus propósitos. Y pronto el dolor será gozosa paz.” (Camino, 256). Éstas fueron las primeras palabras de San Josemaría que conocí a través de Internet hace 5 años. Había hecho una búsqueda para saber más del Opus Dei porque había visto un testimonio en televisión de una mujer en su rol de esposa y madre;que además trabajaba fuera de casa. Hablaba de cómo el Opus Dei la había ayudado a lograr estabilidad interior. Esto contrastaba un poco con la información que hasta ese momento yo tenía sobre la Obra. Pero, definitivamente yo quería la receta para lograr esa estabilidad. En esos momentos tenía 23 años, ya estaba casada y con un hijo de 5 años, Angelo. Me encontraba en el último año de mi carrera de educación, y me sentía fustrada por no encontrar aún el equilibrio en todos los ámbitos de mi vida.
Cuando encontré la página web de la Obra curioseé un rato. Después, durante un par de meses la visité varias veces e incluso me suscribí para recibir el servicio de novedades. Un tiempo después me animé a contactar y manifestar mi interés. Recibí una respuesta rápida y atenta en la que se recogían unas palabras de san Josemaría que fueron claves para mí, en esos días. No me esperaba nada de esto.
Mantuve comunicación con una persona del Opus Dei por un tiempo por ese medio y me ayudó. Tomé conciencia de mi rol como esposa y madre. Mi esposo y yo decidimos esperar a Gianna, nuestro segundo bebé. Más adelante, ya con mi tercer hijo, Paolo, las obligaciones me llevaron a distanciar la comunicación.
Hace aproximadamente un año recobré el contacto y pedí “formación”; eso fue exactamente lo que digité: “por favor, deseo recibir formación”. Esta vez en la respuesta fue me invitaban a acercarme a un Centro del Opus Dei.
Fue así que llegué a Ausangate, un centro del Opus Dei en Lima, y comencé a participar en los medios de formación cristiana: me ayudan para bien. Aquí descubrí que el camino a la santidad no me es ajeno. No es fácil, pero tampoco imposible. Intento poner en práctica el orden, la disciplina, la constancia, la cooperación, la esperanza, entre otras cosas… y esto no sólo lo aplico en mi relación con Dios, también en mi vida ordinaria.
Ahora soy Cooperadora del Opus Dei. En estos momentos espero mi cuarto bebé, soy mejor compañera de mi esposo y estoy con muchas ganas y proyectos para retomar mi carrera, que tanto había descuidado. Así, san Josemaría, otra vez, tenía razón: “…sé consecuente con tus propósitos y pronto el dolor será gozosa paz.”
Mary Liz Castello de Gamboa, Perú
14 de agosto de 2007

"Si el coche está abierto, cuídalo"
Hace algunas semanas llevaba varios días durmiendo pocas horas porque tenía que terminar un trabajo urgente. Una mañana me dirigí a mi lugar de trabajo para realizar unas gestiones; al regresar a casa, alrededor del mediodía, comencé mi rato de oración. A los pocos minutos, me asaltó la duda de si había cerrado correctamente el coche, aunque estaba casi convencido de que sí lo había hecho. Sin embargo, la duda no me dejaba rezar con tranquilidad, así que le dije a san Josemaría que si el coche estaba abierto cuidara de él mientras terminaba la oración. Cuál fue mi sorpresa cuando unas horas más tarde fui a coger al coche y vi que por la mañana no lo había cerrado y estaba intacto. Muchas gracias Padre.
C. C. E., España
7 de agosto de 2007

Problemas informáticos
Esta mañana, gracias a san Josemaría, pude terminar de imprimir un importante documento tras numerosos intentos con distintas impresoras. Cuando me disponía a rezar la estampa por segunda vez, el documento pudo imprimirse sin problemas. Gracias.
C. E. C., España
1 de agosto de 2008

Encontramos nuestra casa
Hace unos meses mi marido y yo vendimos nuestra casa para trasladarnos a la ciudad. Teníamos poco margen de tiempo para encontrar una nueva. Pasaron los meses y tuvimos que dejar la nuestra e irnos de alquiler, ya que no encontrábamos nada. Entonces una de mis cuñadas me dio una estampa de san Josemaría y me sugirió que hiciera una novena; ella rezaría también. Una semana después, y justo cuando se acababa el plazo, encontramos nuestra casa. En san Josemaría he encontrado un amigo en quien apoyarme en todos los momentos de mi vida. Estoy segura de que él está conmigo.
M. J., España
28 de julio de 2007

Tengo fe en que me curaré
San Josemaría, quiero agradecerte el valor que me das para superar este mal que me aqueja. Tengo fe en que me curaré por tu interecesión. Además, ya me has ayudado otras veces. Muchas gracias.
Miluska, Perú
25 de julio de 2007

Un sitio para aparcar
Quiero agradecer un favor al Fundador del Opus Dei. Esta tarde debía realizar una importante gestión para lo que necesitaba ir en coche. En la zona de destino siempre es muy difícil aparcar y más a esa hora, así que antes de salir recé la estampa y le dije a san Josemaría que si me encontraba sitio le escribiría el favor. Muchas gracias Padre.
E. C., España
24 de julio de 2007

Me encontró un pendiente
Al llegar a mi lugar de trabajo caí en la cuenta de que sólo llevaba un pendiente. Cuando regresé a casa no encontré el otro en la mesa donde debía estar, ni debajo. Me puse de rodillas para buscarlo por segunda vez debajo de la mesa. Dije: "San Josemaria, si me encuentras el pendiente escribiré este favor". En ese momento, lo vi justo donde lo había buscado un minuto antes.
C.N., Reino Unido
20 de julio de 2007

Superé la tentación con la ayuda de san Josemaría
Soy acólito en nuestra parroquia, que es pequeña pero muy ferviente. Nuestro sacristán mayor decidió organizar una sesión de formación sobre lo que es y supone el oficio del acólito. Pidió a una monja que nos diera la sesión. Después de la clase, antes de salir, la monja nos dio a todos una estampa de san Josemaría. La guardé sin darle importancia. Unos días después me encontré con una fuerte tentación que me hubiera impedido hacer unas cosas nobles. Me acordé de la estampa, la saqué y la rezé. Y superé la tentación con la ayuda de san Josemaría.
Glenn, Filipinas
19 de julio de 2007

Una investigación con atletas
Soy un estudiante de Jaén (España) que está realizando una investigación con atletas de alto nivel para la tesis doctoral. El día 26 de Junio era la última ocasión en que se harían mediciones con los atletas. Para realizar las pruebas que me permitirían completar la investigación son necesarios tres aparatos. El día de las mediciones los coloqué mientras los atletas esperaban para realizar las pruebas pero, inesperadamente, uno de los tres aparatos -el más importante-, no funcionaba, sin motivo aparente; nunca había pasado nada parecido. Probamos todo lo que se nos ocurría para lograr que funcionara, sin éxito. Esto iba a suponer un desajuste en la investigación porque no se podría completar. Tras guardar el material y comunicar a los atletas que no se realizarían las pruebas, me aparté un momento y acudí a la intercesión de san Josemaría pidiéndole que me ayudara. Cuando terminé, le pedí a los atletas que se quedaran un momento para hacer un último intento con el aparato. Lo volví a colocar y realizamos una prueba. El aparato funcionó y siguió haciéndolo correctamente durante el resto del día. Se realizaron todas las pruebas necesarias para la culminación de la tesis doctoral. Agradezco este favor a la intercesión de san Josemaría. Ha sido un acontecimiento realmente especial porque, además, todo sucedió durante el día 26 de Junio, que es el día del fundador del Opus Dei. Cuando terminé las mediciones asistí a una misa en honor de San Josemaría celebrada en la Catedral de Jaén para agradecer de forma especial el favor que había recibido por su intercesión.
P. J. R. España,
11 de Julio 2007

Llegaron unos pulmones
Hace casi 2 años que vivo en Estocolmo y trabajo como fisioterapeuta con pacientes con fibrosis quística, una enfermedad mortal que afecta a los pulmones. Hace 15 días ingresó una paciente mía muy grave que estaba esperando desde hace mas de un año un transplante pulmonar. El domingo, cuando la traté y la vi tan mal -prácticamente muriéndose- , salí del hospital bastante desesperanzada y dije: "San Josemaría no me acuerdo de tu oración pero esta chica necesita unos pulmones ¡YA!" La sorpresa fue que el lunes, cuando apenas llegaba al hospital, me enteré que la habían trasladado a Lund (en el sur de Suecia) muy temprano porque "casualmente" ¡habían llegado unos pulmones! Todo marcha bien...
M. C. R., Suecia
5 de julio 2007

Música que invite a acercarse a Dios
Tengo 19 años y soy organista. El 24 de junio, dos días antes de la fiesta de san Josemaría, di un concierto de música sacra. Durante el concierto tuve la estampa del fundador del Opus Dei cerca de mí. Le invoqué para que me ayudara a brindar a los presentes una música que les invitase a acercarse a Dios. El concierto tuvo mucho éxito. Gracias, San Josemaría.
Jean-François, Francia
4 de julio de 2007

Sigo rezando con esperanza
Conozco el Opus Dei desde que era pequeña. He rezado muchas novenas al Fundador para que, por su intercesión, Dios me diera un marido y una familia buena porque siempre he creído que ahí estaba mi verdadera vocación. Fui a Roma a la canonización de san Josemaría y allí le hice fervientemente esta petición. A las pocas semanas empezó a llamarme el que hasta hoy ha sido mi marido y he tenido una preciosa hija que ahora tiene 3 años y un guapo y simpático hijo de 2 años. Por motivos difíciles de explicar desde el 18 de febrero estamos separados y en trámites de divorcio. Todos los días rezo la estampa de san Josemaría y aunque no sé qué solución puede tener la situación actual, sé que él buscará la fórmula mejor y que Dios a través de su intercesión me ayudará y cuidará de mis hijos cuando no están conmigo ayudándome sobre todo en estos momentos. Sigo rezando con la esperanza de algún día volver a escribir un testimonio más alentador, rogando a todo el que lea éste que me ayude con sus oraciones. Un millón de gracias.
M. España
29 de junio de 2007

Tenía presente la oración de la estampa
Hace mas de 14 años fui aspirante de una comunidad religiosa, pero tuve que dejarlo, con mucha pena, para ayudar a mi familia que estaba pasando momentos muy difíciles. Gracias a la familia en la que empecé a trabajar en Lima, que era del Opus Dei, mantuve y fortalecí –por el ambiente cristiano en el que me encontré- mi deseo de ofrecer mi vida a Dios. Fue una experiencia muy bella. Con mucho entusiasmo presentaba a Dios mi trabajo. La dueña de casa era profesora de universidad y poco a poco fue naciendo en mí el deseo de consolidar mis estudios superiores y así lo hice con el tiempo. Algo que repercutió en mi experiencia personal y me brindó serenidad fue la vida de Josemaría Escriva. Tenía presente la oración de la estampa: "Haz que sepa convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir con alegría y sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas". Siento que esta experiencia marcó mi vida de manera profunda y, recordando a san Josemaría, he querido presentar a Dios esta acción de gracias porque en la actualidad soy profesora de Educación Religiosa y puedo realizar el deseo que siempre tuve de llevar a los jóvenes hacia Dios. Gracias por todo.
Olga, Perú
29 de junio de 2007

La oración de un diácono en Santa María de la Paz
Me encontraba hace unos 15 días por Roma y no había podido ir a rezar a la Iglesia de Santa María de la Paz y gracias a la valiosa información que me proporcionó esta página web que incluye los números de los autobuses y dónde se podían tomar, me propuse aventurarme y logré llegar. Me atendió un chico que me mostró donde descansa en paz san Josemaría donde pude hacer oración. Agradezco a Dios esta oportunidad de poder estar en un lugar de paz y oración ante los restos de aquel que ha iluminado todos mis años de formación en el seminario y el haber podido ahora -siendo diácono- llegar en actitud de acción de gracias. Dios los bendiga.
E.A. , Venezuela
27 de junio de 2007

Les recuerdo cada 26 de junio, fiesta del fundador del Opus Dei
Corría el mes de septiembre de 1990. Por entonces yo era vicario parroquial en Illescas (Toledo) y administrador parroquial de Yeles y vivia con otro sacerdote diocesano, Javier, que era de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. El me dió la estampa del Fundador del Opus Dei, que en aquel momento aún no había sido beatificado. En ese momento yo tenía que poner en pie la catequesis de Yeles y no sabía qué hacer. Al segundo o tercer día de rezar la oración, me llamó un pariente mío del Opus Dei, con quien había coincidido en la boda de su hermana meses antes, y a quien le había contado mi nombramiento como administrador de Yeles. Aquella conversación se me había olvidado por completo. Y cual fue mi sorpresa cuando me llama por teléfono para ofrecerme sus servicios y los de otros chicos que frecuentan los medios de formación cristiana en un centro del Opus Dei. Me quedé de piedra y de inmediato comprendí que era la respuesta de san Josemaría.
Pero la cosa no quedo ahí. Yeles no era fácil. Y estos chicos de colegio, con mi pariente y otro más al frente, venían cada sábado con puntualidad heroica desde Madrid -a 40 kms-, y se pasaban la mañana con los niños de la catequesis.
Yo estaba tranquilo de saber que les iban a enseñar la doctrina católica. Luego, por si fuera poco, jugaban al fútbol con ellos y algunos me acompañaban a ver enfermos. A mediodía volvían a Madrid contentos y como si hubiese sido yo el que les hubiese hecho un favor.
Jamás en todo un año aceptaron una peseta, ni siquiera por la gasolina de la furgoneta que traían. Solo recuerdo que faltaran un sábado en todo el curso, y me avisaron con mas de dos meses de antelación. En fin, yo estaba un poco avergonzado pues recordaba que también yo había criticado al Opus Dei alguna vez, siguiendo la moda del mundo. Al acabar el curso aceptaron mi invitación a comer en agradecimiento. Como yo me iba a estudiar a Roma en octubre, sé que mi sucesor siguió contando con ellos por un tiempo. Han pasado casi 17 años desde aquella oración a san Josemaría. En 1992 estuve en Roma en la beatificación y desde entonces le recuerdo cada 26 de junio con mucho cariño y agradecimiento. San Josemaría ama a los sacerdotes y les ayuda de verdad. Dios bendiga a la Obra para que sigan haciendo mucho bien en la Iglesia y en el mundo.
Gonzalo Mazarrasa Martin-Artajo, Australia
26 de junio de 2007

Nunca me deja sola
Desde que encontré a san Josemaría, y siempre que le invoco, las cosas marchan bien. Así que tengo que agradecer que me proteja cuando lo necesito. Hoy he vuelto a comprobar que nunca me deja sola
Soraia, Portugal
25 de junio de 3007

La única esperanza era un trasplante
Hace unos diez años, mi sobrino que entonces tenía 15 años tuvo leucemia, los médicos le dijeron que la única esperanza era un transplante. Lo internaron y se le hizo un transplante de médula de su hermano. Eran los primeros transplantes que se hacían en Perú, sin embargo, gracias a la intercesión de san Josemaría, Diego se curó. Hoy tiene 25 años y en la actualidad está trabajando. Para toda la familia fue un milagro.
Patricia de Ferreyros, Perú
22 de junio de 2007

Sé que me va a guiar
He pedido la intercesión de san Josemaría porque necesito el carnet de conducir para poder trabajar. No tengo mucho mas dinero para las clases prácticas, así que tengo que recibir las mínimas imprescindibles y presentarme al examen. Le estoy pidiendo fervientemente que me ayude. Aún no me he presentado a examen pero quiero darle las gracias porque se que está escuchando mi súplica y va a interceder por mi.
Paloma, España
20 de junio de 2007

Dentro de un cajón
Antes de ayer estuve buscando mi carta de recomendación para ingresar en la universidad y con mi desorden y locura de no saber dónde pongo mis cosas pensé que la había botado a la basura. En eso, levanto mi cabeza y observo la estampa de san Josemaría (la tengo pegada en la pared de mi escritorio)y le pido muy devotamente que me ayude a encontrar esta carta. Casi inmediatamente después, encontré la carta dentro de un cajón en el que no se me hubiese ocurrido buscar. Fue un milagro que apareciera y se lo agradezco mucho (demasiado). Gracias
Nuri, Perú
15 de junio de 2007

Pisos con precios inasequibles
Llevaba mucho tiempo esperando la oportunidad de comprarme un piso junto con mi novia. Nunca veía la ocasión porque cada vez los pisos subían y subían de importe y el precio nos resultaba inasequible. Entonces decidí rezar a san Josemaría (la estampa me la dio un sacerdote de mi colegio y me alegro muchísimo de tenerla)para que nos tocara un piso de protección oficial. La suerte que hemos tenido es que a mi novia le ha tocado uno en régimen de arrendamiento. Curiosamente no nos habíamos enterado del sorteo, ni de que estaba admitida en el mismo hasta que le llegó una carta confirmando que le había tocado un piso. Estamos muy contentos. Nos prometimos que, si nos tocaba, iríamos a Roma a visitar su tumba... Ya estamos preparando el viaje. Muchas gracias San Josemaría.
Asier Iglesias, España
29 de mayo de 2007

El PC arrancó
Esta mañana no me arrancaba el PC. Temí que fuera un virus. Recé una estampa y el PC arrancó. Al final apareció un mensaje diciendo que se había recuperado de un error grave. A Microsoft no le envié notificación, pero a ustedes sí.
David del Fresno y Torrecillas, España
28 de mayo de 2007

Una entrevista de trabajo
Llevaba meses buscando trabajo hasta que un amigo me dio una estampa de San Josemaría. Habían pasado cuatro meses y no había recibido ninguna llamada de las empresas a las que había enviado una solicitud de empleo. Un día recé al fundador del Opus Dei y unos días más tarde recibí una llamada: se trataba de una entrevista de trabajo.
Arnold Carl F. Sancover, Philippines
13 de mayo de 2007

Sin ningún problema
En el tercer mes de embarazo tuve una hemorragia muy seria. Cuando el doctor me vio yo estaba muy nerviosa. Me preguntó si soy católica y al contestarle afirmativamente me regaló la estampa con la oración para pedir la intercesión del Fundador del Opus Dei. Me sugirió que la rezara con fe. Así lo hice todas las noches con tanta fe que un mes más tarde la hemorragia había desaparecido. Fui al médico y me dijo que había sido un milagro y que siguiera rezando. La bebé nació sin ningún problema, tanto así que cuando me vieron en la habitación las enfermeras no se creían que hubiera ha dado a luz a una niña. Todavía mi familia y yo rezamos la oración a san Josemaría con mucha fe.
Sol María Nava, Venezuela
11 de mayo de 2007

Nunca me faltó trabajo
En los primeros días de enero del año 1998 me encontraba trabajando en un taxi alquilado y tenía a mi esposa y mi hijo enfermos. Se trataba de algo leve pero necesitaba dinero para algunas medicinas y no me estaba yendo tan bien que digamos. Una noche, cuando ya estaba acabando de trabajar, subió una señora y notó en mi rostro la preocupación que tenía. Yo le comenté que necesitaba un trabajo estable y ella me alcanzó una estampita de un beato hasta ese momento totalmente desconocido para mí. Me dijo que le rezara con mucha fe. Me contó que a su hijo le había conseguido un trabajo y mientras yo leía detenidamente la estampita volteé a agradecerle a la señora por la estampita y por los 20 dólares con que me obsequió y ella ya no estaba: se bajó sin que yo lo notara. Guardé mi estampita del beato (en ese entonces) Josemaría Escrivá de Balaguer. A los dos o tres días mi situación empeoró puesto que el carro que yo alquilaba para trabajar se malogró. Una tarde en la que venía de la calle de buscar trabajo, mi mamá me dijo que una persona con la cual no tenía mucha amistad me estaba buscando para un trabajo. Lo fui a buscar y me comentó que un amigo suyo necesitaba una persona de confianza para un trabajo en una empresa grande puesto que iba a manejar dinero. Me comentó que había pensado en mí, lo cuál me extrañó mucho ya que, como digo no tenía mucha amistad con él. Le agradecí mucho, fui a mi casa, saqué mi estampita y comprendí que el fundador del Opus Dei me había ayudado iluminando la mente de este señor para que pensara en mí para ese trabajo. Desde entonces, gracias a Dios mediante la intercesión de san Josemaría, nunca me falta un trabajo. Ahora en febrero estuve postulando a una gran empresa trasnacional en la cual es muy difícil ingresar mas aún a mis 38 años de edad , pero le rezé mucho al fundador del Opus Dei y logré ingresar. Todos los días, antes de ir al trabajo, le rezo mucho para que me ilumine y me proteja; y no sólo para eso: ante cada situación difícil en la que me encuentro siempre le rezo y él me ayuda ...hoy al ver el video testimonio de este señor taxista que tenia a su hija enferma de hidrocefalia y pensar que a mi me ocurrió algo parecido no pude evitar llorar de emoción pues no tengo la menor duda de que san Josemaría es un santo muy milagroso... Gracias José María Escrivá de Balaguer
Rommel Rosas, Perú
6 de mayo de 2007

Había cambiado la clave de acceso
Quería comunicar un favor de san Josemaría. Tengo que vigilarme la mácula de ambos ojos y con frecuencia acudo al ambulatorio de la Seguridad Social para hacerme una campimetría. Esta vez me dieron hora para el día 30 de Abril a las 14,30. Esa hora me venía francamente mal en medio del puente del 1 de mayo e intenté cambiarla varias veces pero me fue imposible. Llego al ambulatorio en la fecha y hora prevista y me encuentro con que la enfermera está muy preocupada pues llevaba 30 minutos intentando entrar en el programa informático del aparato con el que tenían que hacerme el estudio y no había manera. Ella estaba muy contrariada y me comentó que no le iba a ser posible hacerme la campimetría ni tampoco a los diez pacientes que había a continuación ya que el aparato no respondía. Como ya conozco a la enfermera de las veces anteriores le comenté que en ese momento me ponía a rezar la oración a San Josemaría. Nada mas terminar, la enfermera seguía intentándolo. Pasó otra enfermera y le dijo que el viernes anterior había cambiado la clave de acceso. Inmediatamente fue a enterarse de la nueva clave y enseguida el aparato se puso operativo. Al terminar me dio las gracias que las dos remitimos con todo cariño al fundador del Opus Dei. A la enfermera le hizo un gran bien. Por si sirve para algo.
Pilar Herranz, España
2 de mayo de 2007

Sólo debemos pedirle las cosas con fe
Hola, escribo para dar gracias por un pedido que realicé a san Josemaría. Le pedí progresar en mi trabajo y mis estudios en el área informática, ya que desde hacía muchos años no era tomado en cuenta. Hoy debo decir con satisfacción que lo he logrado. Pero soy consciente que el fundador del Opus Dei y la Santísima Virgen han intercedido para que esto ocurra. También debo decir que de a poco mi situación económica ha ido mejorando. Pero quería testimoniar esto que me pasó. Quizás no sea de mucha importancia para otros; pero debo decirles que san Josemaría está ahí y sólo debemos pedirle las cosas con fe. De mi parte, mil gracias.
R. L. Neves, Uruguay
30 de abril de 2007

Ahora puedes conducir tranquila
Mi marido fue operado recientemente. Resultó una intervención quirúrgica bastante complicada debido al estado avanzado de la patología. Fui a recogerlo cuando le dieron el alta en el hospital y se encontraba dolorido. Aunque es un hombre que soporta el dolor bastante bien, empezó a quejarse con intensidad a cada sobresalto y movimiento brusco del coche. Aunque yo procuraba conducir con cuidado, se encontraba muy molesto y yo no sabía qué hacer. Fue entonces cuando invoqué mentalmente con intensidad al fundador del Opus Dei. Apenas lo hice, oí la voz de mi marido que se encontraba en el asiento posterior del coche diciendo: "Ahora puedes conducir tranquila porque se me ha pasado el dolor". Aleluya, ¡Gracias san Josemaría!
Patrizia Martinelli, Italia
2 de mayo de 2007

Ya come una dieta normal
Tengo un maravilloso hijo con 3 enérgicos años, bastante rígido en sus gustos. Ha tenido aversión casi fóbica a la mayor parte de productos alimenticios desde que dejé de darle leche. Ha sobrevivido a base de salchichas y pollo durante largos períodos y generalmente rechazaba probar algo nuevo. Tenía que hacer constantes combinaciones con sus comidas preferidas y tratar de proponerle alternativas; era agotador. Lo comparaba a mi otro hijo que nunca había tenido especiales preferencias en la comida y eso me descorazonaba todavía más. Una amiga mía se había dado cuenta de que todo esto era un motivo de preocupación para mí y me hacía difícil incluso rezar, así que me sugirió que hiciéramos una novena al fundador del Opus Dei por mi hijousando la oración de la estampa. Desde el primer día noté la diferencia porque mi hijo nos sorprendió pidiendo un trozo de salmón en la cena. Un día después, en casa de un amigo, quiso probar por primera vez ¡un huevo cocido! Esto continuó así hasta que llegó a comer sandwiches, arroz con pescado e incluso queso. Al finalizar la novena, lo consideré curado ya que ahora come una dieta normal, como cualquier otro niño. A pesar de la pequeña magnitud de este hecho en comparación con otros, deseo dejar constancia de que esto es un verdadero milagro. ¡Gracias san Josemaría!
Mary Dysko, UK
29 de abril de 2007

Un detalle pequeño, pero importante
Prometí que escribiría este detalle pequeño ya que, precisamente por ser pequeño, no deja de ser importante para mí. Tenía que pronunciar un discurso delante de casi 400 personas. Era la primera vez que hablaba delante de un público tan numeroso. En los ensayos llegaba un punto en que se me quebraba la voz y me ponía a llorar. Así me había pasado -sin exagerar- docenas de veces. Le dije a san Josemaría: "Tú que te emocionaste delante de su Santidad Pablo VI hazme este gran favor: que no me emocione yo y se me rompa la voz durante el discurso". Unas horas antes lo volví a ensayar y por primera vez no se me cortó la voz. Sabía que el fundador del Opus Dei me había escuchado y me dirigí al lugar de la conferencia con seguridad. Pensé que era una prueba de que ya me lo había concedido. Y así fue. Además le dije: "lo publicaré aunque me cueste porque no me gusta nada narrar cosas de mi intimidad". Me dieron la enhorabuena personas que son muy exigentes y no dan sobresalientes a nadie. Quiero mostrar mi agradecimiento para que también la gente se anime a tratar a san Josemaría.
Carmiña Suanzes, España
28 de abril de 2007

Prometí que lo escribiría
Les llamo mis dos « amores » y no es falta de respeto, porque les tengo un cariño inmenso Tengo las fotos de Josemaría y Álvaro encima del ordenador y en mi mesilla de noche. Recientemente, mi madre ha tenido que hacer unas pruebas de estómago y de intestino. Nos temíamos lo peor. Para saber, a ciencia cierta, a quien agradecer el favor, le recé a don Álvaro. Todo fue bien y no sufrió durante las pruebas que dieron resultados positivos: no tiene nada grave. Prometí que lo escribiría. Realmente ambos, tanto san Josemaría, fundador del Opus Dei, como don Álvaro del Portillo son mis padres, mis hermanos, mis verdaderos amigos, siempre presentes y afectuosos.
M.F., Francia
24 de abril de 2007

Conseguí los billetes
Desde hace mucho tiempo tengo pendiente escribir dos favores que san Josemaría me hizo en distintos viajes:
El primero fue conseguirme dos billetes en el mismo día de realizar el viaje y casi a la hora de salir. Es impresionante teniendo en cuenta que se trataba del día que empezaban las vacaciones del mes de agosto y me dirigía al sur de España, zona de mucho turismo. Se lo encomendé intensamente a san Josemaría, fundador del Opus Dei, todo el camino hasta llegar a la estación. En la ventanilla tuve que insistir y, al final, pude viajar ese día, cosa que parecía imposible.
El otro favor que prometí escribir fue por un viaje que hice a mi pueblo. Mi padre llevaba varias semanas ingresado y fui a verlo. Viajé en avión. Como la distancia era grande y no hay vuelo directo, hay que hacer trasbordo. Llevaba billete de ida y vuelta cerrado y en clase turista. Durante la estancia confirmaron la fecha de una operación que era justo el día que tenía que volver. Me quedé a la operación y, por consiguiente, perdí el billete. Encomendé a san Josemaría poder viajar al día siguiente. En el primer aeropuerto, gracias a un conocido, no hubo problema de que me lo admitiesen, pero el otro era más complicado. Me llevé el parte médico y después de varias gestiones y, por supuesto, encomendarlo a san Josemaría, me lo admitieron. Realmente es un gran favor pues una de las condiciones del tipo de billete que tenía era que no se admiten cambios y, lógicamente, menos aún después de la fecha en que lo tenía que utilizar.
E.N.V., España
Abril de 2007

Un descuido
Siempre recurro a la intercesión de san Josemaría y, desde que encontré su estampa, a Don Ávaro del Portillo. Mi percance fue sencillo pero para mi, desesperante. En un descuido, dejé ambas puertas de la casa sin cerrar y la que da a la calle, se abrió. Me percaté del descuido ocho horas después pero por alguna gracia especial, nadie entró. No encontraba mis llaves; asumí que quizás las dejé puestas y alguien se las llevó. No pudimos dormir e hicimos guardia para cuidar la casa. Yo le recé a san Josemaría para que por favor encontrara las llaves y prometí publicar. ¡Las encontré justo cuando ya mi padre estaba por cambiar las cerraduras! ¡Gracias, san Josemaría!
S., Argentina
10 de abril de 2007

Como estaba previsto
Soy piloto en una compañía aérea alemana. Cuando tenía mi residencia fija en Frankfurt pedí un cambio a Düsseldorf, porque había encontrado una casa en esa ciudad para mi familia: mi mujer y el hijo que esperábamos. Parecía que todo marchaba bien y estábamos ya instalando la casa nueva cuando por razones de falta de personal me negaron el traslado. Hablé con un director y otro, pero nadie entendía mi problema ni se interesaba por mi situación. Ni siquiera el sindicato quería ayudarme. La única solución que me quedaba era dirigirme a san Josemaría y confiarle la dificultad. Y de repente todo el mundo se esforzó, encontraron una solución y pude mudarme como estaba previsto.
J. R., Alemania
10 de abril 2007

Pedir por todos los enfermos
Hoy leí sobre San Josemaría y ante los testimonios leídos sentí la necesidad de pedir la intercesión del Fundador del Opus Dei ante Dios Padre por la salud de mi madre y de mis tíos y en general de todos los enfermos de la tierra, nuestros hermanos.
Absalón Duarte, Colombia
8 de abril de 2007

En un par de días, en casa
Ante todo quiero pedir disculpas a san Josemaría, fundador del Opus Dei, por la demora de este testimonio. Hace tres años a mi madre le diagnosticaron un cáncer en la garganta. Le hicieron análisis en diferentes hospitales, incluso en uno especializado en cáncer. Como comprenderán sentíamos una gran angustia, pero el día en que se iba a realizar la operación, me dirigí a la capilla del hospital. Tenía la estampita de san Josemaría. Le pedí que la enfermedad no fuera tan grave como nos habían comunicado. Yo estaba convencida de su intercesión pero, dada la angustia en ese momento trataban de crearme la duda para que estuviera preparada para lo peor, ya que los doctores no sabían hasta donde habría afectado el tumor. Pero yo tenía fe y le rogué tanto al Fundador del Opus Dei que, cuando acabó la operación, los médicos dijeron que se trataba de un problema de tiroides y en un par de días mi madre ya se encontraba en casa con nosotros. Los médicos no se explican que fue lo que pasó realmente porque todo indicaba un cáncer, según las biopsias realizadas. Por eso le doy gracias a san Josemaría. Gracias por este y otros favores más.
María La Torre, Perú
7 de abril de 2007

Me lo trajo de vuelta
Hace ya aproximadamente 20 años fui a bailar un fin de año a la playa con el que hoy es mi marido. Yo me había puesto unos aros preciosos de mi mamá. Entrada ya la madrugada me di cuenta que los había perdido. Me quería morir, porque los había sacado sin avisar. Le recé a Josemaría ante los ojos incrédulos de los que me acompañaban: ...arena...mucha gente ... quién sabe en qué momento y lugar se me habían caído. Al ratito de buscar ¡aparecieron! Desde entonces siempre que he perdido algo, él me lo trajo de vuelta. Así que, amigo, si has perdido algo....rézale con fe.
Patricia, Argentina
7 de abril de 2007

A pesar de la desgana
Estaba con unos amigos en Francia y uno perdió la cartera. Buscamos y rebuscamos en el coche que nos habían dejado, pero no apareció. Le recé una estampa a san Josemaría -con bastante desgana, la verdad- pidiéndole por la aparición de la cartera con todos los documentos. A los dos días de devolver el coche prestado me llegó un e-mail del dueño diciendo que tenía la cartera, que estaba a la vista en el coche. Un favorcillo más que siempre se agradece de palabra y escribiéndolo.
Carlos Chiclana, España
3 de abril de 2007

De manera distinta a como yo esperaba
Trabajo profesionalmente con Internet. Hoy no funcionaba y estaba casi desesperada. Recé intensamente a san Josemaría para que mi instrumento de trabajo funcionara otra vez. Después de una pausa de dos horas lo intenté de nuevo y no pude entrar. "No me ha concedido el favor", pensé algo decepcionada. Pero enseguida se me ocurrió que tenía otro programa mas antiguo que quizá todavía podría servir. Y, ¡funcionó! Entonces, tuve que admitir que sí que había sido un favor que me había concedido Dios por intercesión del fundador del Opus Dei, sólo que de manera distinta a como yo esperaba.
A. St., Alemania
30 de marzo 2007

Frutos en mis hijos y en mi matrimonio
Hará ahora seis meses sufrí un segundo infarto de miocardio agudo en mi domicilio. Avisado el equipo médico de urgencias, intentaron practicarme un electrocardiograma para comprobar la gravedad de mi estado. Ninguno de los asistentes (médicos, enfermeros) lograron que el aparato diese señal alguna. Mi mujer, viendo que el tiempo pasaba y que según el protocolo debían hacerme esa prueba para proceder al traslado hospitalario, decidió ir en busca de una estampa de san Josemaría que había sido pasada por su tumba en Roma. Me pasó la estampa por encima de alguna parte de mi cuerpo que ahora no puedo recordar e inmediatamente el aparato dio señal y salió un electrocardiograma que evidenciaba el infarto. Ya en la clínica, tuve una parada cardiaca de la que los médicos pronosticaron difícil reanimación. Una vez conseguida ésta y trasladado a la UVI tampoco los médicos eran nada optimistas respecto a mi recuperación. Mi esposa, pasó la estampa otra vez por mi cuerpo y me dio a besarla. En pocos días, aunque tuvieron que hacerme pequeñas intervenciones quirúrgicas, mejoré notablemente. Agradezco a San Josemaría, fundador del Opus Dei, su intercesión ante Dios y me encomiendo a él cada día, rogando también por aquellas personas que creo necesitan ayuda. La oración a san Josemaría ya había obrado sus frutos en mis hijos y en mi matrimonio.
M. M. C., España
30 de marzo de 2007

Desde Cuba
Pues vivo en Cuba, y por medio de un amigo llegó a mis manos el libro Camino, escrito por el Fundador del Opus Dei. Lo comencé a leer y a meditar poco a poco y mi vida ha cambiado. Mi fe se ha hecho mas comprometida y ahora sé que Dios es bien Padre y que tengo en el cielo un gran padrino que es Josemaría. Cada día vivo el minuto heroico de levantarme enseguida por la mañana, o al menos lo intento; soy mas ordenado y he redirigido mi vida de fe. A todos los que puedan, lean ese bonito libro. Les ayudará muchísimo en la vida. Ahora, en mis caminos, ando con él en el bolsillo. Gracias
Lester, Cuba
29 de marzo de 2007

Salió del coma
Hace un par de años mi hija Roxana se encontraba en estado de coma en un hospital de la ciudad de Chiclayo. Teníamos pocas probabilidades de que se recuperara. Tenía 31 ó 32 años. Transcurridos 15 días, una mañana me encontraba a la entradita de la catedral atento a la misa a la que estaba asistiendo a las siete pero me parecía que alguien me estaba mirando a mi costado izquierdo. No me giré por seguir atento a la misa, pero intempestivamente volví mi rostro hacia donde creía me estaban observando y mi vista fue a la foto enorme de san Josemaría Escrivá. Le dije que luego de conversar con Dios Padre iría a pedir su intercesión junto con mi esposa, que había perdido la fe en la recuperación de nuestra hija. Le dije: pidamos a este santo para que interceda ante Dios Padre, por nuestra hija y así lo hicimos. Por la tarde, fui al hospital. Mi esposa ya no quería saber nada, pero, gracias Dios mío: mi hija había mejorado. Al día siguiente busqué por toda la ciudad una estampa o foto del Fundador del Opus Dei y no pude encontrar. Mi sorpresa fue grande cuando aquella tarde visité a mi hija y ella me recibió con los ojos ya abiertos. A un costado en la pared de vidrio que separa a los pacientes estaba pegada una estampa de san Josemaría. Yo no la había visto antes y no sé quien la puso allí. Ahora él es mi patrón, mi guía y apoyo en todo. Gloria a san Josemaría.
J. A. S., Perú
28 de marzo de 2007

¿A qué santo le rezaste?
Estaba desesperada porque encontrar trabajo se había convertido en un gran reto y sufría demasiado desgaste físico y emocional. El obstáculo a vencer era la "falta de experiencia laboral”, ya que soy recién egresada de la universidad. Es increíble que el título profesional no sea suficiente para encontrar un trabajo. Un buen día, gracias unos grandes amigos, conocí a san Josemaría. Después de buscar más información acerca de él empecé su novena e increíblemente justo antes de terminarla empecé a ver los primeros resultado de la infinita misericordia de Dios. Recibí algunas llamadas – que aunque no eran lo que yo buscaba- me dieron una esperanza. Al cabo de casi un mes de rezar diariamente su oración y de recurrir a la persona adecuada en busca de ayuda, encontré el trabajo que tanto había esperado. Gracias a Dios, a mis Ángeles de la guarda y por supuesto a san Josemaría, fundador del Opus Dei, llegué al lugar indicado: una empresa maravillosa en todos los aspectos. Hace poco platicando con una amiga –asombrada por las condiciones de mi nuevo trabajo- me pregunto: “¡¿Oye pues a que santo le resaste?!”...
A.V.M., México
25 de marzo de 2007

Un embarazo difícil y otros favores
Una amiga me dio la estampa de san Josemaría y desde ese día comencé a conocer su vida y sus enseñanzas y la verdad es que siempre está a mi lado.
Escribo para agradecerle tantos favores que he recibido por su intercesión. Me quedé embarazada a los 42 años cuando tenía un hijo de 10 y otro de 12 años. Estaba preocupada, así que recé y me encomendé a Dios a través de la intercesión de san Josemaría. Cuando fui al hospital, me dijeron que me hiciera una prueba para ver si el niño estaba bien, pero respondí que no, porque estaba dispuesta a aceptarlo como viniera. Siempre recé para que todo saliera bien ya que estuve durante el embarazo en peligro de aborto. En el parto llevaba una estampa del fundador del Opus Dei. Cuando la vio la enfermera me preguntó quién era y le dije que era la estampa de un santo que me hacía muchos milagros. Tuve una niña y se la he encomendado a san Josemaría. A los 4 años, mi hija tuvo una importante infección en el riñón. La llevé a urgencias, estaba con mucha fiebre. Cuando la vio el médico me dijo que tenía que tener algo serio, pero nunca dejé de confiar en el fundador del Opus Dei. Le hicieron una prueba pero no lograron ver cómo le funcionaba el riñón y como eran pruebas con radioactividad no pudieron repetirla porque le podrían dañar algunos órganos. Yo recé la estampa y le dije que se encargara él de todo. A los pocos días mi hija estaba bien. Le volvieron a hacer las pruebas al año siguiente y no hubo ningún problema. Sé que siempre san Josemaría la va a cuidar porque se la tengo confiada.
A mediados del año pasado, mi hijo mayor llamó llorando a casa y me dijo: mamá, rézale a ese santo que te hace tantos milagros. Su novia es diabética y estaba en ese momento en urgencias porque había sufrido un mareo y había quedado sin conciencia. Le hicieron una analítica y el resultado no fue bueno. El páncreas no le funcionaba bien y tendrían que operarle. Desde ese momento, acudí a san Josemaría sabiendo que me escucharía y me quedé con mucha paz. A los dos días le hicieron unas pruebas; no tenía nada. Además, a partir de ese momento, no necesita de la insulina ni de pastillas para controlar la diabetes; solamente tiene un régimen en la alimentación. Sé que ha sido gracias al fundador del Opus Dei.
El próximo año vamos a hacer un viaje a Roma para ir a agradecerle tantas cosas que hace por mi familia.
E.O.Z., España
23 de marzo de 2007

Sé que san Josemaría me escuchó
Vivo en la ribera del lago de Chapala, uno de mis hermanos está casado y acaba de tener su segundo hijo. Por una serie de circunstancias lo estaba pasando muy mal y tomó una serie de decisiones muy peligrosas. Por estos motivos, empecé a rezarle a san Josemaría por mi hermano, con urgencia. Después de un encuentro con él y una fuerte discusión, como me hizo algunos reclamos a mí que soy su hermano mayor, le pedí que me perdonara por lo que pude haberle hecho sufrir y que me permitiera ser un mejor hermano para él. Se calmó y cambió sus decisiones. Sé que san Josemaría me escuchó. El día de hoy mi hermano pidió a mi mamá que lo acompañara a hablar con el cura de la Parroquia. Les pido sus oraciones para que mi hermano acabe acercándose a Dios definitivamente.
J. C. G., México
22 de marzo de 2007

Estuvo junto a Cielito durante todo el tratamiento
A mi sobrina Cielito le diagnosticaron leucemia en noviembre del 2002 cuando apenas iba a cumplir 2 añitos de edad. Para colocarle un catéter y poder administrarle su tratamiento de quimioterapia tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Esta intervención se realizó el 20 de marzo del 2003 con una duración de 3 horas. Al día siguiente presentó fiebre y se notaba totalmente decaída y triste, continua la fiebre durante dos días más y en la noche del 24 de marzo nuevamente le subió mucho la temperatura. Su mamá tomó la estampa del Fundador del Opus Dei y comenzó a rezarle con mucho fervor. Repentinamente sintió una brisa fresca que entró por la puerta y le volvió a tomar la temperatura a Cielito; había cedido totalmente. (...) Sabemos que el fundador del Opus Dei estuvo con ella no solamente esa noche sino durante todo su tratamiento de 3 años. Actualmente se encuentra muy bien. Siempre contamos con la ayuda San Josemaría.
G. B. T., México
22 de marzo de 2007

Un faro de esperanza
La primera vez que oí hablar del Opus Dei y de su fundador Josemaría Escrivá fue a través de una hermana mía (ahora difunta) a finales de los años ochenta, cuando era un joven estudiante. En estos años me han pasado muchas cosas y estoy convencido de se deben a su intercesión. A pesar de todo, por varios motivos dejé de practicar mi fe.
En 2005 recibí una invitación para una entrevista de trabajo en Nairobi y vivía a 500 km. A mitad de camino, me bajé del autobús durante una parada de cinco minutos y cuando volví, el autobús ¡ya no estaba! Faltaban menos de tres horas para la entrevista y el autobús se había marchado con todos mis certificados y otros documentos vitales.
Me puse a hacer lo único que podía hacer: rezar la oración a san Josemaría pidiendo su intercesión. La había aprendido muchos años antes. Cuando terminé de rezar, alguien me preguntó qué problema tenía. Se lo dije y me dio el número de teléfono del conductor del autobús. Le llamé y me respondió que estaba muy lejos. Me subí a otro autobús y continué mi camino hacia Nairobi rezando continuamente mientras tanto. Cuando llegué, es posible imaginar mi alegría cuando la primera persona que vi fue el conductor con mi cartera y todos mis documentos ¡intactos! Aunque no conseguí el trabajo, la alegría de recuperar mis documentos fue grande, porque por esto es por lo yo había estado rezando. Estoy convencido de que san Josemaría me ayudó.
Llegamos al 2007. En estos años he recuperado mi fe pero, lamentablemente, hay todavía cosas en mi vida que necesito cambiar. También he atravesado muchas dificultades: perdí a un hermano, una hermana y a mi padre, y se hizo cada vez más difícil conseguir un empleo y yo tenía que hacerme cargo de mi madre y mi hermana pequeña. Al inicio de este mes, decidí rezar varias novenas para resolver mis problemas uno por uno, empezando por un buen empleo estable. He estado rezando durante diez días ahora y aunque todavía no he tenido éxito, leyendo testimonios de otras personas conservo la esperanza de que se trata sólo de cuestión de tiempo antes de que mi testimonio también pueda ser leído aquí sobre este website, sobre todo si me ayudan a rezar. Si algo tengo claro es que lo prioritario es el restablecimiento de mi relación con Dios y, a continuación, un trabajo bueno. ¡Gracias Josemaria por ser un faro de esperanza para los que tienen problemas!
Manuel, Kenia
21 de marzo de 2007

El niño despertó
¡Hola! amigos de san Josemaría... Soy médico pediatra en un hospital de Lima. Quiero compartir con ustedes un gran milagro del fundador del Opus Dei. Hace un mes me comunicaron que un pequeño de 2 años y 11 meses, hijo de una amiga mía, se encontraba muy enfermo con una encefalitis viral. Se encontraba en coma, entubado y conectado a un respirador artificial. Como médico tenía pocas expectativas respecto a su curación, dado su estado ya que la resonancia magnética cerebral indicaba un gran compromiso neurológico. Sin embargo, con mi gran devoción a san Josemaría Escrivá, sabía que había una esperanza. Tomé una de mis estampas y se la di a mi amiga. Le pedí que orara con mucha fe y que tuviera confianza en él. Veinte días más tarde el niño despertó y empezó a recuperarse aunque todavía le quedan algunas consecuencias dado el estado grave en el que se encontraba. Este 24 de marzo el pequeño Santiago ha cumplido 3 años, y quiero pedirles que oren conmigo y su mamá para que siga creciendo como un niño sano para poder conocer a san Josemaría y lo tenga siempre presente en su vida, como nosotros lo tenemos. Dios los bendiga
N. A., Perú
21 de marzo de 2007

No tenía nada de grave
Hace unos días mi padre fue sometido a unos exámenes médicos y el resultado indicaba una situación algo anómala que iba a exigir un tratamiento a base de medicinas para toda la vida. Recé una novena a san Josemaría y otra a Don Álvaro pediendo que se tratara de un error. Pasados dos días, fue examinado por otros dos médicos y se sometió a nuevo examen. Éste indicó que mi padre no tenía nada de grave y, por tanto, no necesitaba de medicinas. Escribo, conforme lo prometido para relatar este favor por el cual estoy muy agradecida. Gracias a san Josemaría, fundador del Opus Dei y a D. Álvaro del Portillo.
A.A., Portugal,
20 de marzo de 2007

Nunca nos falla
Escribo en agradecimiento a un favor que mi familia recibió de san Josemaría. En diciembre del año pasado a mi madre le diagnosticaron un cáncer. Realmente era algo inesperado para nosotros ya que siempre ha llevado una vida muy activa y sana. Ingresó en el hospital el día de Navidad y la operaron al día siguiente. La operación se realizó sin complicaciones, pero el médico quería hacerle otro examen para verificar que ninguna célula cancerígena hubiese traspasado a otra parte de su cuerpo. Como yo vivo en otro país no podía hacer mucho desde aquí, pero aun así intenté animar todo lo que pude a mis padres y les sugerí que rezaran una novena especial a San Josemaría, como yo estaba haciendo. La verdad es que tenía muchas esperanzas puesto que el fundador del Opus Dei nunca nos ha abandonado en los momentos difíciles por los que pasamos a lo largo de nuestra vida. Me animé mucho mas si cabe cuando mis padres me llamaron para decirme que obtendríamos los resultados el 9 de enero. Entonces pensé que era demasiada coincidencia porque ese día es el cumpleaños de san Josemaría así que recé mas mediante su intercesión . Ese día llamé a mis padres justo cuando acababan de salir del hospital. Los resultados daban que todo estaba bien: el cáncer no se había extendido. Mi madre me dijo entonces que todo esto se lo atribuía por supuesto a la intercesión del fundador del Opus Dei, ya que ella había estado rezando su estampa que guardaba bajo su almohada. Le estoy muy agradecida a san Josemaría y, cada día que pasa, estoy mas convencida de que nunca falla.
R. C., Kenya
20 de marzo de 2007

Con afecto paterno
Durante los últimos dos años he tenido que cambiar de trabajo muchas veces. En julio del año pasado fui despedido de un modo inesperado e inmotivado. He pedido a san Josemaría, fundador del Opus Dei, a quien tengo una particular devoción, que me ayudara a mi y a mi familia a mantener la serenidad en este periodo de dificultad. San Josemaría ha permanecido a mi lado con discreción y con afecto paterno hasta principio del 2007, cuando de nuevo he vuelto a trabajar.
A. R., Italia

Encrucijada de caminos
Vivo en Puente la Reina, encrucijada de los Caminos de Santiago que entran en España por Roncesvalles (Navarra) y Somport (Aragón). Allí se juntan para ser uno hasta la tumba del Apóstol. Y allí, en la calle Mayor, que cruza el pueblo de este a oeste, se alza majestuosa la Iglesia de Santiago, que ve pasar a miles de peregrinos cada año. Desde hace siglos.
Hace ya una década, coloco en una mesa que está situada a la entrada del templo a la derecha, todo tipo de material acerca de San Josemaría y del Opus Dei: en castellano, en inglés, portugués, francés, alemán… en tantos idiomas como distintos son los peregrinos que entran a visitar esa Iglesia con retablo barroco y donde se halla la Virgen de Soterraña, Patrona de Puente la Reina. Lo hago porque pienso que puede ser una ayuda para tantos peregrinos como lo ha sido para mi. Rezo por ellos y lo dejo en manos de san Josemaría: para algo le sirvo de altavoz en esta encrucijada.
Rosa Churruca, España
15 de marzo de 2006

Una relación excelente
A san Josemaría le debo varios favores, pero hay uno de ellos que hoy quiero contarles. Hace nueve años nos mudamos a nuestra primera casa propia (un favor de él también) y con pena mi esposo y yo descubrimos que los únicos vecinos linderos eran un poco especiales, ya que pese a ser amables y corteses con ellos, ni siquiera nos saludaban y tampoco lo hacían con el resto de los vecinos. A su vez, cuando hacíamos alguna refacción siempre surgía algún malestar por parte de ellos. Era una situación muy desagradable para nosotros y muy incómoda. Decidí pedirle a san Josemaría que "tomara cartas en el asunto" y comencé a rezar una estampa por ello diariamente. Hasta que un día, al cambiar el tanque de agua de mi casa, ellos me pidieron que tuviera ciertos cuidados, comenzamos a hablarnos, y desde ese momento cambiaron por completo. Hoy tenemos una relación excelente. Son los mejores vecinos que hemos tenido: amables, respetuosos, solidarios, dispuestos, le obsequian cositas a nuestros hijos, somos los únicos que sabemos cuando se van de vacaciones, les cuidamos y nos cuidan nuestra casa cuando no estamos en la ciudad. Gracias a San Josemaría se revirtió la situación y nos ayudó a vivir la caridad con nuestros vecinos, y a enseñar esto también a nuestros hijos.
M. H., Argentina
17 de febrero de 2007

Día a día, hora a hora y momento a momento
Tengo 26 años. Desde los 14, recuerdo haber oído mencionar en mi casa a quien yo llamo con mucho respeto Monseñor. Desde los 15 comencé a tener en mis manos estampas con su rostro y oraciones, desde que era 'Siervo de Dios', después 'Beato' y ahora 'Santo'. En una ocasión (en el 2002 creo) mi sobrino tuvo un problema del apéndice y lo hospitalizaron. Los médicos de turno nos hicieron saber que la operación podía fallar y en ese caso tendría problemas en su pierna izquierda. Mi fe me llevó a encomendarlo a san Josemaría Escrivá y la operación fue todo un éxito. Ahora jugamos muy bien al fútbol... Poco después ingresé a trabajar en una universidad privada del país. Antes me entrevistaron y me dijeron que me llamarían. Me encomendé a san Josemaría y, desde hace cuatro años, formo parte del grupo de trabajo de esta universidad. Día a día, hora a hora y momento a momento santifico mi trabajo y le agradezco todo lo que ha hecho por mi y mi familia.
Jose Quisquinay, Guatemala
12 de febrero de 2007

Me ayuda a ser un buen profesional
¡Gloria a Dios! Me encontré con el espíritu del Opus Dei durante mis estudios. Uno de mis compañeros vivía este espíritu. Hubo una época en la que todo cambió en mi vida: no tenía trabajo y todo me resultaba muy difícil. Sin embargo, nunca dejé el Santo Rosario y quiero decir a todos los que vacilan: no dejéis nunca el rezo del Rosario. La Virgen siempre ayuda; ayuda en el momento preciso porque ella conoce toda nuestra vida y sabe lo que es para nosotros mejor. Por la intercesión de la Virgen encontré trabajo. Al principio fue dificil. En ese momento tomé Camino, Surco y Forja, libros de san Josemaría, fundador del Opus Dei y los medité diariamente. Ahora vivo de acuerdo con este espíritu, que me ayuda a ser buen profesional y tengo la intención de pedir la admisión dentro de poco del Opus Dei, pero tengo que prepararme mejor espiritualmente. El amor de Cristo siempre vence.
Marek, Polonia
7 de febrero de 2007

Algo brillante en un escalón
El jueves 14 de agosto de 2003, mi esposo Juan Antonio se llevó a mi hija Mónica a la piscina de nuestro complejo y se la había olvidado quitarse el anillo de Bodas. Cuando regresó de la piscina, al rato se dio cuenta que no tenía puesto el anillo y él estaba seguro que se le había caído dentro de la piscina. Cuando él salió a buscarlo, cogí la estampa del fundador del Opus Dei y recé una novena, cuando la terminé sonó el teléfono. Era mi esposo diciéndome que lo había encontrado y que más tarde me contaría donde apareció. Mi esposo que es católico pero no practica y no es muy creyente, me explicó que cuando llegó a la piscina, estuvo dando vueltas alrededor de la piscina porque estaba seguro que se le había caído dentro. Al cabo de un rato se dio por vencido y dejó de buscar el anillo. Cuando se estaba yendo se dió cuenta que había algo brillante en un escalón fuera de la piscina, pero no pensó que fuera el anillo porque él nunca estuvo en esa área. Pero, por si acaso, decidió chequear y cuando se acercó era el anillo. Estaba muy sorprendido de que el anillo brillara y apareciera allí. Cuando terminó de contarme, le dije que tan pronto él se fue a buscar el anillo, yo había cogido la estampa de san Josemaría y me había puesto a rezar. Le dije que para mí la forma en que apareció el anillo era una muestra de la ayuda del Padre y él -con un poco de duda- estuvo de acuerdo conmigo. Me decía que si el anillo no hubiera brillado, nunca lo hubiera encontrado porque estaba muy escondido detrás del escalón.
D.C., Estados Unidos
4 de febrero de 2007

Una pesadilla
El pasado verano, después de unos análisis de rutina, me diagnosticaron una grave enfermedad y fui internado en un hospital. Me aseguraron que permanecería allí durante dos o tres meses. Todo esto pasó justo el mismo día que me iba de vacaciones con mi familia. Rezé a san Josemaría, fundador del Opus Dei, y le prometí dar testimonio de su intercesión si me sacaba de aquella pesadilla. Inesperadamente, al día siguiente llegó un doctor y me dijo que no me preocupara, Me dijo que regresara a casa e hiciera vida normal, con sólo unas pequeñas limitaciones. Agradezco profundamente la intervención milagrosa de san Josemaría, al menos para mí. Doy testimonio de ella.
Francisco Valenzuela Villalobos, España
1 de febrero de 2007

Todo sigue bien
En mayo de 2002 me diagnosticaron un cáncer de seno, y a la vez la alteración de un gen que provoca recaídas y poca probabilidad de vida. Desde ese momento pensé que el Señor me estaba mandando una prueba muy grande que nos ayudaría a crecer en familia y que nos traería cosas buenas. Antes de que me dieran el diagnóstico, me encomendé a san Josemaría, para que me ayudara a tener mucha fortaleza y no perder la serenidad; puedo decirlo ahora que así ha sido. A través de su intercesión se me abrieron muchas puertas para comenzar a luchar contra esa enfermedad. Pensé que siendo el 2002 el año de la canonización de san Josemaría y el año de su centenario, con la confianza de ser su hija, no dejaría de interceder por mi y así fue. Me vine a Estados Unidos a un hospital que justo comenzaba con un estudio para pacientes con ese gen positivo y se me aplicó el mejor protocolo de tratamiento. Durante el mismo ofrecí todas las molestias por muchas vocaciones en el mundo y porque se iniciara el trabajo apostólico del Opus Dei en Rusia y en otros lugares lejanos. He de decir que principalmente mis sufrimientos fueron y han sido mas morales, y ahora con gran gozo puedo decir que estoy curada por la intercesión del fundador del Opus Dei. En este momento les escribo del Hospital donde recibí mi tratamiento y en el que continúo con mis chequeos y acaban de notificarme que todo sigue bien. Puedo testimoniar lo poderosa y grandiosa que es la oración de la Comunión de los Santos; se siente esa oración. Quisiera decir también que esta situación que viví me ha servido para hacer mucho apostolado y dar a conocer a san Josemaría repartiendo estampas. Un abrazo
Sandra de Madrid, Honduras
30 de enero de 2007

Respuestas a tiempo
¡Hola! Tenía que hacer una gestión difícil y no acertaba a dar con mi interlocutor. Esperaba de él una respuesta para cerrar un expediente urgente. Empecé a rezar la oración de la estampa del Fundador del Opus Dei al tiempo que marcaba su número de teléfono y ... ¡conseguí el visto bueno para el dossier! ¡Gracias, Dios mío!, ¡Gracias, Padre!.
El otro favor es importante también. Había planeado hacer unos días de retiro espiritual y, al pedir el permiso correspondiente, mi jefa me dijo que no me lo podía conceder por una serie de razones que me enumeró. Intentamos resolver los peros mientras interiormente le pedí ayuda a san Josemaría. Todo se terminó arreglando y mi jefa me dijo que asumiría los trabajos para que yo pudiera irme.
Helene, France
28 de enero de 2007

Tres favores
Hace más de tres años, encargué a una contadora que regularizara mi situación fiscal por lo que le entregué toda mi documentación. Por inexperiencia lo que le di fueron mis originales y no conservé ninguna copia. Por distintas razones perdí contacto con ella y al pasar el tiempo, me olvidé del problema. Hace unas semanas recibí una multa y empecé a preocuparme porque en una revisión fiscal, puede ser grave no tener los recibos emitidos. Le pedí a san Josemaría que me ayudara a recuperar esos papeles. El primer favor fue que por medio de otra persona conseguí la dirección de correo electrónico de la contadora y, el mismo día que le escribí, recibí una llamada suya. Pero me explicó que por un error los documentos estaban en manos de alguien más y sería difícil recuperarlos. Al día siguiente me confirmó que no los recuperaría. Entonces le dije a san Josemaría que por lo menos me ayudara a quedarme tranquila (llevaba varias noches sin dormir) y a que no hubiera una revisión por parte de las autoridades. El segundo favor fue mi tranquilidad a pesar de saber que no volvería a ver esos papeles. Pero para mi sorpresa llegó el tercer favor: unos días después recibí otra llamada de la contadora diciéndome que le habían entregado mis papeles y que podíamos vernos para revisarlos. Todavía espero que no haya una revisión, pero por lo menos sé que de haberla, tendré todo en orden.
Adriana, México
23 de enero de 2007

Un lugar seguro y agradable
Queridos amigos de san Josemaría, quería escribiros realmente acerca de algo verdaderamente bonito que me pasó esta semana. Hace pocos días el director de la residencia en la vivo me dijo que había vendido el edificio y que yo debería haber recibido una nota con la orden de dejar mi habitación en 30 días. Yo estaba muy preocupada por mi futuro. Pedí ayuda pero incluso mis mejores amigos se desentendieron. En Nueva York si tienes unos ingresos medios y ninguna historia de crédito es muy difícil encontrar una lugar seguro y agradable para vivir. Pocos días después de rechazos de agentes de bolsa y propietarios, me sentía tan desvalida y triste que empecé a no poder conciliar el sueño y a no concentrarme durante las horas de trabajo. Llamé a Italia a mi madre y ella se hizo cargo de mi preocupación y me recomendó rezar con ella por intercesión de nuestro querido santo Josemaría y la Santa Madre Seaton (ella les llama mis padres espirituales en Nueva York). Al día siguiente recibí una llamada telefónica de una casa abierta, y fui a verla con más sorpresa que esperanza. Un día más tarde, me llamaron para decirme que había conseguido un puesto y esto ocurrió precisamente sólo un día antes de fecha fijada en la nota oficial de desahucio. Nadie podía creerlo: un lugar seguro y agradable, no lejos de mi trabajo y a un precio asequible. Mi nueva compañera de habitación es una muchacha amable y mi vecino más cercano, la única iglesia católica de los alrededores. Realmente me siento bendecida y feliz. Un gran abrazo en el Señor.
Silvia Tasca, USA
22 de enero de 2007

A raíz de una novena a san Josemaría
¡Hola! les escribo para testimoniar lo que nos ha sucedido a raíz de una novena a san Josemaría, fundador del Opus Dei. Mi marido llevaba ya varias semanas enfermo. Los antiobióticos no servían para nada. No podía ir a trabajar. Yo conocía de oídas a san Josemaría pero fue mi hermana la que me animó un día a hacerle una novena. Recé entonces sirviéndome de la estampa que encontré en internet. Mi marido empezó a ponerse bien. Hoy, ya ha vuelto al trabajo y está prácticamente curado. Todo mi agradecimiento a san Josemaría por haber intercedido por él. Doy igualmente gracias a Nuestro Señor Jesucristo por haberme escuchado.
Danièle D., Alemania
21 de enero de 2007

La pérdida del móvil
Como buen padre que era san Josemaría, ¡y que padre!, siempre he considerado que debía prodigarse en favores con quienes acuden a su intercesión. Como tal no he tenido oportunidad, hasta hoy, de escribir y relatar alguno de ellos. En esta ocasión al ser tan notorio lo cuento. Los viernes suelo hacer deporte junto con un amigo en la Casa de Campo. El pasado cinco de enero, volvíamos después de realizar los circuitos acostumbrados. Insistí a mi acompañante en que realizáramos un pequeño bucle para aumentar el trabajo físico y, de paso poder tomar algo más el sol. No le pareció bien mi propuesta y comentó que nos volviéramos por el camino más corto, y que en tal caso —por lo del «trabajo físico»— lo hiciéramos corriendo. Yo empecé a correr por unos desniveles y cuando nos faltaban unos 20 minutos para llegar a casa, percibí que no tenía el móvil. Posiblemente se me había caído en una de las bajadas. Todos sabemos que de estos «pequeños artilugios» lo que más valoramos es la información que contienen, no tanto el propio teléfono. El mío desde luego no es de gran valor. Le dije a mi amigo que, por favor, me acompañara para tratar de encontrarlo, pues estaba convencido que se me había caído por una de aquellas cuestas. No puso muy buena cara y retornamos—corriendo— hacia el lugar donde pensaba que me había saltado del bolsillo. Ni que decir tiene que a lo largo de esa vuelta, me encomendé a san Josemaría para que nos ayudara a encontrarlo, al tiempo que apretábamos la marcha para llegar cuanto antes a aquella zona. Una vez en el lugar donde concluía la pendiente, retrocedimos hacia arriba no más de quince metros y mi amigo me dijo señalando en el suelo: —Mira ahí está. Entonces le pregunté si había encomendado que lo encontráramos. —No me, señaló. Estaba un poco enfadado por tener que volver y con la consiguiente pérdida de tiempo. —Yo le respondí que se lo había pedido a san Josemaría y que le daba las gracias por tratarse de un favor tan claro en este comienzo del Año 2007. Pensaba después que si ante el extravío de un móvil san Josemaría respondía de esta manera, qué no será ante necesidades más acuciantes o urgentes —que todos tenemos— como las relativas a nuestra mejora en la fe, el trato con Jesucristo, el servicio a la Iglesia, las relaciones conyugales, el apostolado, la fidelidad a nuestra vocación... Ya se ve que como dice el refrán: «Quien a buen árbol se arrima...» Cada día estoy más convencido de que buscar la ayuda de san Josemaría resulta un buen seguro a nuestras necesidades.
José Manuel Liste Pérez, España
5 de enero de 2007

Pequeño favor, pero obvio
Para hacer un determinado trabajo dejé mis dos anillos - con gran significado para mí - en el bolsillo del pantalón. Después sólo encontré uno de ellos allí. No lo podía creer, pero inmediatamente me puse a buscarlos y a rezar la oración a san Josemaría. Justo al terminarla lo encontré en un sitio no tan visible. Es un pequeño favor, pero obvio, pienso yo. Gracias, Padre.
A.St., Alemania
5 de enero de 2007

Un rostro conocido en Xian
Ayer fui con una amiga alemana y otra chica china, y con un grupo de profesores chinos de diversas universidades de Xian, en peregrinación a un lugar a unos 60 kilómetros de aquí. Un sitio precioso donde hay de todo, hasta pandas despistados.
Para llegar al lugar pasamos por varios pueblos donde toda la población o al menos el 95% son católicos. Vimos iglesias enormes y nos dijeron que siempre va un montón de fieles.
La región, sin embargo, está muy controlada por la autoridades: rezad por un joven obispo que han encarcelado recientemente.
Para llegar a la iglesia donde íbamos tuvimos que subir una escarpada cuesta, en la que había un Via Crucis, y por el camino se fueron incorporando campesinos católicos que rezaban con mucha devoción.
Al llegar, en la cima, un sacerdote chino celebró la santa Misa. Y -aquí viene el motivo por el que os escribo- cuando la chica china me pasó su misal en inglés entre sus páginas me encontré, con sorpresa y admiración, un rostro conocido.
El Padre –san Josemaría Escrivá de Balaguer- me sonreía desde aquella estampita. Esta chica china conocía sólo la estampa que le dió alguien que había pasado por la ciudad de Wuhan. Le hablé de él. Ella, recientemente convertida al catolicismo, quería encontrar un camino en el que crecer en la fe y en el amor de Dios. Quien sabe si por san Josemaría puede encontrar su camino.
C. C., Xian (China)