San Josemaría Escrivá
Devoción a San Josemaría

En menos de dos semanas

Etiquetas: devoción
Conseguimos trabajo en menos de dos semanas
Gracias san Josemaría por los favores recibidos. Intercediste por nosotros ante Dios y Él nos ha escuchado. En un país con una tasa de desempleo para profesionales del 20%, y en el que conseguir trabajo puede costar hasta 9 meses, hiciste que mi esposa y yo -ante una situación económica que no permitía ni comprar comida para nosotros y nuestras pequeñas hijas- consiguiéramos trabajo en menos de dos semanas luego de realizar una novena con tu oración. A través de estos trabajos, honraremos a Dios y llevaremos a quien necesite la buena nueva de tu mensaje.
Hugo Mauricio Zamrano, Colombia
30 de diciembre de 2006

Sin secuelas graves
Este testimonio es más bien de mi marido. Cuando tenía aprox. 9 años, es decir en 1977 -pocos años después de la muerte de san Josemaría- él enfermó de meningitis. Su mamá lo envío rápidamente al hospital. El diagnóstico era grave: uno de los doctores que lo atendió tenía un diagnóstico pesimista. Le había dicho a su mamá que si el niño se salvaba probablemente quedaría con secuelas graves. Estaba en una pieza aislado y llevaba unos 10 días aproximadamente en el hospital. Entonces una tía les entregó una estampa del entonces Siervo de Dios Josemaría Escrivá de Balaguer. Se la pasaron a la enfermera y ella la puso bajo la almohada del niño. La familia rezó intensamente la oración y el niño empezó a mostrar mejoría día tras día, hasta que en el cuarto día de la novena el niño ya estaba fuera de peligro. Los doctores estaban perplejos; no lo podían creer. No se explicaban médicamente la mejoría. El niño quedó sin secuelas graves, solo con marcas en la piel que demuestran que tuvo la enfermedad.
A través de este testimonio quiero agradecer a San Josemaría la salud de mi marido (a pesar de que haya pasado tanto tiempo del milagro).
Espero que esto sirva para que otras personas crean en la intercesion de los santos y se acerquen a los medios de formacion cristiana que proporciona el Opus Dei.
Pilar Quintana F., Chile
29 de diciembre de 2006

Le sigo rezando y confío en su ayuda
Es necesario que difunda dos gracias recibidas por san Josemaría. La primera se relaciona con una enfermedad que padeció mi abuelita: se le empezaron a llenar los pulmones con líquido y los médicos no sabían qué le ocurría; estaba muy mal. Encontré la oración de San Josemaría, Fundador del Opus Dei, y la recé. Mi abuelita se mejoró y ahora está muy bien. La segunda tiene relación con la salud de Marcelo, la persona a quien yo amo. Tuvo un paro cardiorespiratorio y logró sobrevivir. He rezado todos los días a san Josemaría. Ahora Marcelo está con una grave infección a la que los médicos no creen que sobreviva. Le sigo rezando y confío en su ayuda.
Liliana Pastén, Chile
29 de diciembre de 2006

No pensé que fuera tan eficaz
Estuve buscando por internet oraciones para leerlas durante la cena navideña con mi familia y durante esa búsqueda me encontré con la página de Josemaría. Ya había escuchado hablar sobre él e incluso tengo una estampa, pero el 22 de diciembre recé con fervor su oración y me encomendé a su intercesión por otras cosas. No pensé que fuera tan eficaz cuando se le invoca, pues a las ocho de la noche nos llamaron para comunicarnos que habían robado el carro que trabaja para una empresa de taxis. Mi reacción fue decir: "Dios mío" y echarme a llorar, pero inmediatamente me acordé de Josemaría –Fundador del Opus Dei- y le pedí que apareciera ese auto porque es una ayuda para la casa. No exagero: a los veinte minutos me volvieron a llamar para avisarme que ya lo habían encontrado. ¡Qué maravilloso es! confíen en él, y aprovecho para agradecerle de corazón esta gracia concedida.
Carmen M. , Perú
26 de diciembre de 2006

Adiós papá
Mi padre murió el pasado 6 de dicembre. Estaba enfermo de cáncer desde hace años. En los últimos meses un ciclo fuerte de quimioterapia le debilitó hasta el punto de tener que hospitalizarlo por un bloqueo renal. Ninguno de los médicos había querido hablarle para explicarle la real gravedad. Fue empeorando durante los últimos dos meses y sufrió mucho pero llevaba siempre la cruz con dignidad y con muchos deseos de vivir. El principal problema era su hinchazón que nos impedía ayudarlo a causa de su peso. No había modo de deshincharlo. Pedí a san Josemaría por esta intención concreta para que pudiéramos cuidarlo con agilidad. Dos días después empezó a liberarse de líquido. Lo agradecí a San Josemaría. Pocos días antes de que se muriera nos parecía que sufría mucho. Llamé a un sacerdote para que le administrara la Unción de Enfermos. Papá me lo agradeció. El tumor en los huesos le torturaba constantemente sobre todo en las caderas. Teníamos agua de Lourdes y pensé en usarla para hacer una cruz sobre las piernas, donde tenía dolor, pidiéndole a la Virgen que le aliviase. Tres días después, se fue al cielo dejando de sufrir. Adios papá.
Antonio Massari, Italia
22 de dicembre de 2006

Desafíos estudiantiles
Han pasado mas de 9 meses desde que me regalaron una estampa de san Josemaría. Desde ese día no he dejado de agradecerle los favores que Dios Padre me ha concedido mediante su intercesión. San Josemaría ha sido fundamental a la hora de enfrentar desafíos en el colegio como son la rendición de pruebas y exámenes. Cada vez que tengo ese tipo de evaluaciones, me encomiendo con mucha fe a él para pedirle su ayuda y hasta el día de hoy no me ha fallado. Por eso, doy gracias a san Josemaría continuamente por los favores que me ha concedido.
C. H. G., Chile
16 de diciembre de 2006

Le trajeron una nueva
¡Hola! Hace varios meses, a una persona de mi familia se le estropeó la PDA. La envió a la empresa fabricante para que se la arreglaran y por el camino se la perdieron. Ha escrito y llamado mucho por teléfono protestando, pero estaba bastante desanimada de poderla recuperar, porque todos se excusaban y nadie asumía la responsabilidad. Yo, sin embargo, llevaba ya bastante tiempo rezando una estampa a san Josemaría pidiendo por diversos asuntos de esa persona y en concreto por su PDA. La semana pasada le trajeron una nueva y parece que funciona correctamente.
María Emilia, Cebrián Hernández, España
12 de diciembre de 2006

Había una larga lista de espera
Quisiera contarles este favor que hizo San Josemaría a mi familia, luego de varios que ya hemos tenido pero que no habíamos enviado.
Mi hermano mayor es un anciano de 84 años, sin jubilación, soltero, con una cierta inmadurez mental y enfermedades físicas que le impiden caminar por sí solo, todo lo cual lo hace dependiente de la ayuda ajena para las más básicas necesidades. Siempre vivió con diversos parientes que lo ayudaban, pero en el último tiempo esto se hizo más difícil por la necesidad de atención no sólo humana sino también médica a raíz de la complicación progresiva de sus enfermedades. Además mi cuñada que lo había cuidado la mayor parte del tiempo tiene un hijo también con una serie de enfermedades, por lo que no tenía la fuerza y recursos suficientes para cuidar a dos personas. Decidimos entonces buscar algún asilo donde tuviese esa atención necesaria.
La situación no era nada fácil ya que yo vivo en otro país y ahora me veía obligada a viajar y dejar mi familia para ayudar a solucionar esta situación, ya que mis parientes no tienen los medios para ello. Recorrí diversas instituciones privadas y públicas a lo largo de un año y medio, pero no teníamos éxito, ya que no había lugar, o consideraban que su estado de salud era demasiado complicado o las cuotas eran muy altas. Comencé a angustiarme mucho porque mi hermano estaba por quedar desamparado en la calle. Fue entonces que decidimos con mi hijo hacerle una novena a san Josemaría, pero con intensidad y constancia, tratando de no cortarla. No habíamos terminado todavía la novena cuando, estando en un hospital por el tratamiento de cáncer de otra de mis hermanas, vi una ambulancia que traía a una anciana. Me acerqué y les pregunté de dónde eran y me dijeron que de una institución estatal llamada Fundación Las Rosas. Tomé contacto con ellos y la Visitadora Social me dijo que llevara a mi anciano hermano para evaluar su situación física y psicológica. Nos respondieron que lo podían aceptar pero que debería esperar una vacante, ya que había una larga lista de personas con solicitud para ingresar antes que nosotros. La intención de la novena se dirigía ahora hacia conseguir la vacante. Un día nos llamaron para avisarnos que había una posible plaza en una sede de la Fundación. Llevamos a mi hermano y nos confirmaron que se había producido la tan ansiada vacante.
Consideramos que éste fue un gran milagro gracias a la intercesión del fundador del Opus Dei san Josemaría, ya que todo fue “a pedir de boca”: conseguimos el lugar ideal para la difícil situación tanto económica como de salud de mi hermano, y en un tiempo muy corto a pesar de la larga lista de espera que había antes que nosotros,…para lo cual todavía no encontramos una explicación.
Ana O. Verdejo de Lúquez, Argentina
26 de noviembre de 2006

Una casa a medida de una familia numerosa
En enero del 2005 salió una ley que prohibía descalificar viviendas de protección oficial hasta cumplidos los 30 años. Rezamos mucho para que cambiara esta ley y poder vender descalificado nuestro piso, ya muy pequeño, para 5 hijos y los padres.
Gracias a el fundador del Opus Dei san Josemaría y al Papa Juan Pablo II, en agosto del 2006 salió un reglamento por el que se podían descalificar las casas a los 10 años desde la calificación definitiva. Nuestra familia cumplía todos los requisitos según el reglamento-y nos han comunicado la descalificación hace 3 días.
Ahora encomiendo a san Josemaría la venta del piso libre y encontrar una casa más grande para la familia numerosa que ya somos. ¡Gracias!
Rocío Molina, España
24 de noviembre de 2006

Se salvó de morir
Yo lo conocí a través de mi novio y por su mamá. Tenían que operar a mi mami de una fractura, ella tiene avanzada edad y problemas en el corazón. Era difícil una operación pero con tantos rezos a san Josemaría –fundador del Opus Dei- eso se hizo posible y aún cuando no confiábamos mucho en él, ya que no lo conocíamos antes. Una vez vino al hospital con una voluntaria que trajo la estampita en sus manos. Los médicos decidieron operarla y ese día le coloqué la estampita en su pecho. Los doctores no se la quitaron y se la pegaron con una cinta en su cuerpo. Sé que él hizo posible esa operación.
Ahora sólo le estoy pidiendo que se recupere pronto pues sufre mucho por dolores en la pierna y una herida como consecuencia de la inmovilidad, pero se salvó de morir y estaré siempre agradecida por ese favor. Josemaría se ha convertido ahora en nuestro salvador a través de nuestro Dios, la Virgen María y Jesucristo.
Enma Vádez, Perú
22 de noviembre de 2006

Lo pedí durante un año y medio
Ya describí cómo recobré mi paz y salí de la tibieza gracias a san Josemaría en esta página (3 Nov 2006), pero hoy recibí una noticia maravillosa y quiero compartirla para difundir la devoción a san Josemaría como gran intercesor ante nuestro Señor.
Esta petición ha estado en el rezo del Santo Rosario y en la oración de la estampa del fundador del Opus Dei desde hace más de un año: trabajar en una institución concreta, en la que se celebra la Misa a diario y donde podría dar lo mejor de mi como científico que soy. ¡Hoy me han avisado que me contratarán! No puedo dejar de dar gracias a san Josemaría, ya que él ha intercedido por mí; de eso estoy segura. Además, me dio las fuerzas para no desfallecer en la oración y seguir santificando mi trabajo, aunque no fuese el que yo esperaba. Esa era la voluntad de Dios y san Josemaría me ayudó a esperar la Voluntad de Él con fe y esperanza. ¡Gracias, gracias!
M.J.V., Chile
4 de diciembre de 2006

No tenía cáncer
Mi hija María vino de la escuela con la terrible noticia de que su profesora de quinto curso, había sido hospitalizada con un cáncer de colon. El director de la escuela envió a casa una nota confirmándolo. María y yo rezamos la estampa de san Josemaría pidiéndole la curación de la profesora, si era el deseo de Dios. Operaron a la profesora días después y el diagnóstico final fue ¡que no tenía cáncer! Ahora se recupera favorablemente de la operación y volverá a la escuela en unas semanas.
Michaele VanBerkum, Estados Unidos
12 de noviembre de 2006

Aprobé mi examen trimestral
Mientras me preparaba para mis exámenes le recé a San Josemaría para que me ayudase (aún lo hago). Justo antes de mi examen trimestral de Marketing le recé de nuevo, pero esta vez utilicé su estampita. Ahora que he recibido mis notas he visto que he aprobado con un 93,3%. ¡Muchas gracias! Continúa ayudándome generosamente en mis exámenes y en mi educación. Que Dios te bendiga y ayude a difundirse cada vez más tu mensaje de amor y trabajo.
K. L. M., Kenya
14 de noviembre de 2006

No puedo recordar todos los favores recibidos
No tenía dinero para la matrícula del colegio, así que había decidido dejar la escuela definitivamente. Entonces, empecé a usar la estampa de san Josemaría, así como la de Don Alvaro, y en el interior de mi libro de santos introduje un papel en el que indicaba la cantidad de dinero que necesitaba al mes... Finalmente mi padre consiguió a tiempo el dinero que necesitaba para pagar la matrícula.
También quiero agradecer todos los favores que he recibido a lo largo de los años; son tantos que ¡no puedo recordarlos todos! Él y San Judas han sido una ayuda constante a lo largo de toda mi vida, así como Santo Domingo Savio. También quiero solicitar una especial bendición para mi relación, que pronto se convertirá en matrimonio. Muchas gracias.
K. L. M., Kenya
13 de noviembre de 2006

Nos libramos de una demanda
Mi familia ha tenido problemas recientemente con una amenaza de demanda de un vecino. Parecía que no había ninguna posibilidad de mediación para solucionarlo y que el litigio era el único camino posible. Recordé que en el pasado san Josemaría me había ayudado con otros favores y decidí recurrir a su ayuda de nuevo. Con otros miembros de la familia empezamos a rezar a san Josemaría y a Don Álvaro del Portillo y en pocos días nos encontramos con que nuestro vecino había decidido no seguir adelante con la demanda. ¡Gracias San Josemaría, Gracias Don Alvaro!
J. A., Estados Unidos
10 de noviembre de 2006

Una evolución asombrosa
Cuando tenía 14 años, tuve un problema con la columna (escoliosis) y me tuvieron que hacer un aparato para la espalda hasta el cuello. Lo tuve que llevar durante algunos años y eso me hizo sufrir bastante. Mi hermana y yo rezamos a Josemaría Escrivá de Balaguer. Finalmente, lo usé tres meses, pues en una de las revisiones rutinarias el médico consideró que debido a la evolución tan asombrosa, sólo lo tenía que llevar algunos meses pero para dormir; no por el día.
Desde entonces, ante cualquier problema, san Josemaría siempre ha estado conmigo y me los ha resuelto. Mi hermana es del Opus Dei y es testigo de ello.
Angela, España
14 de noviembre de 2006

Materias difíciles
Quiero agradecer la intercesión de san Josemaría para que rindiera bien dos materias bastantes bravas de mi carrera. Gracias al Señor por la intercesión del padre Josemaría.
Alejandro, Argentina
21 de noviembre de 2006

Esperanza
Mi testimonio es que a partir de que comencé a rezar a san Josemará y pedirle, estoy un poquito mas tranquila. Espero y confío en que me escuchará. Gracias a todos por escucharme. Me llena de esperanza leer todos los testimonios.
Sandra Fedra, Alemania
20 de noviembre de 2006

Algo muy sencillo
Tengo 17 años y desde hace más de un año trato de santificarme en todas las circunstancias de mi vida. Siempre encuentro obstáculos y cuando logro vencerlos con la ayuda de Dios, vienen los más difíciles. Es acá cuando san Josemaría me dice: "No te engañes, vos sabés que podés hacerlo" y siempre está a mi lado para ayudarme y acercarme a Dios. Mi vida ha cambiado mucho desde que comencé a contar con él. San Josemaría siempre me une a Dios, me levanta y me eleva a las manos de María y de Jesús. A veces mi fe contrasta mucho con las convicciones de mis amigos, de mis compañeros, de mis profesores. Es en este momento cuando siento mucho orgullo por la Iglesia, por Jesucristo, por María, por el Papa y los santos; me gustaría gritar al mundo el amor que siento por Dios y por sus cosas creadas. Yo trato de hacerles entender a todas las personas con prejuicios hacia la Iglesia que ser católico es algo muy sencillo: es vivir el amor de Dios en cada momento de nuestro camino, precisamente lo que anticipó san Josemaría.
Cristian, Argentina
10 de noviembre de 2006

La fuerza necesaria
Padre Josemaría te pido infinitamente tu intercesión ante la Divina Misericordia de Dios para que ayudes en su enfermedad a la señora Rivis y a mi pariente Jesusa, esposa de mi primo José. Ayúdalas a mantener la fuerza necesaria porque su enfermedad es muy grave. Tú lo sabes. Apiádate de ellas. Prometo orarte por este gran favor.
A. M. Q. , Perú
8 de noviembre de 2006

Volver a empezar
Tras haber perdido un buen trabajo que había encontrado hace años por medio de un amigo y haber estado muy inestable después en el terreno laboral, he encontrado por mis propios medios uno que tiene ciertas circunstancias tan parecidas a aquél que perdí por mi mala cabeza hace ya 10 años que me parece demasiada casualidad el estar en estas circunstancias. Es como una nueva oportunidad que recibo; como un volver a empezar.
Gracias. Un saludo.
J. M. G. G. España
3 de noviembre de 2006

Siempre atiende nuestras oraciones
Estoy pasando por un momento muy complicado y sentí que no me escuchaban. Incluso, llegué a rezar muy poco, perdiendo la esperanza. Un día viernes, simplemente fui a Misa, sin muchos ánimos. Luego de la Santa Misa, pude confesarme y me quedé más de una hora haciendo oración. Simplemente brotaban de mi corazón las acciones de gracias y peticiones de perdón. Le pedí a San Josemaría que intercediera por mí para que mi tibieza y rebeldía se alejaran,y para que me ayudase a encontrar un buen trabajo. Además le pedí que me ayudase a recobrar la paz que había perdido.
Ese mismo día me llamaron de un lugar donde podría trabajar y, los problemas se convirtieron en motivo de ofrecimiento y expiación. Recobré la paz... paz de cristiana y de hija de Dios.
Siento que el Señor sólo me pedía que me acercase a Él y los sacramentos y la oración fueron el camino. Él me estaba esperando...
Le agradezco a san Josemaría por su poderosa intercesión y por sus enseñanzas, especialmente por el sentido de filiación divina que nunca debemos de perder.
M. J. V., Chile
3 de noviembre de 2006

Tres favores en una semana
¡Hola! San Josemaría me ha concedido tres favores en una semana. El primero es el más importante. La tía de una amiga mía se estaba muriendo y mi amiga me pidió que rezase para que pudiera recibir el sacramento de la Unción de enfermos. Tenía que pasar a verla el lunes siguiente. Durante la misa, el mismo lunes por la mañana, le pedí a Dios por intercesión de san Josemaría que esta señora se confesase y recibiese el santo viático. Mi amiga no fue a verla ese día sino el siguiente y cuando entró en la habitación del hospital, su tía le dijo que la víspera había pasado un sacerdote que le había administrado la Unción de los enfermos. Estamos muy agradecidas a san Josemaría.
Siguieron dos favores más: me encontré con una amiga en la estación a pesar de habernos equivocado de lugar de encuentro. Por otro lado, llegué con 45 minutos de retraso a una cita y a pesar de todo me recibieron. Realmente, san Josemaría es buenísimo; son incontables los "cables" que me echa cada día, sobre todo en mi vida interior. ¡Gracias !
Hélène P. Francia
13 de octubre de 2006

Calma y serenidad
Con una gran esperanza, recé para conservar la calma y serenidad durante las pruebas para obtener el carnet de conducir. Todo sucedió tal y como había pedido. Lo pedí a San Josemaría, a quién conocí solamente hace dos días a través de Internet, y no quedé decepcionada. Le doy las gracias desde lo más hondo de mi corazón.
Soraia, Portugal
11 de octubre de 2006

No encontraban las plaquetas
El 14 de octubre de 1997, dos meses después de pedir la admisión en el Opus Dei, acudía al médico para realizar un análisis de sangre que resultó un poco curioso: el médico no encontraba las plaquetas. Los motivos del análisis fueron unos simples cansancios y un dolor de cabeza cada vez que hacía algo de esfuerzo. Según el médico, todo parecía indicar que eran síntomas del crecimiento y no debíamos preocuparnos: la receta fue comer algo más para ganar fuerza. No hicimos más caso al asunto hasta que una persona me dijo que estaba “un poco amarillo” y que podría ser un problema del hígado. Sin muchas ganas, por pensar que no sería nada, acabamos por ir a un analista para hacer unas pruebas.
Aquí vino la primera ayuda de san Josemaría. El mismo día en que nos daban los resultados tenía una cita en el dentista. Sin motivos de peso, eso pensábamos, decidimos retrasar la cita para tener antes los resultados del análisis. Al final de la mañana recibimos una llamada del médico de cabecera. Acababa de hablar con el analista, que estaba asombrado porque, según decía, no encontraba las plaquetas... Efectivamente, en los análisis que me hicieron posteriormente, se vió que no tenía plaquetas en la sangre. Nos dimos cuenta a posteriori de que había sido providencial el retraso del dentista, ya que podría haber sido fatal esa ausencia de plaquetas.
Rápidamente, el médico de cabecera nos mandó a la Clínica de la Universidad de Navarra, en donde me hicieron varias pruebas y se confirmó lo que tenía: una leucemia linfoblástica aguda.
Comenzó el tratamiento y, lo que en un primer momento me parecía que iban a ser unos días fuera de casa, se fue alargando hasta el mes de diciembre. En ese tiempo, me habían dado una estampa del entonces Beato Josemaría con una reliquia que siempre tuve debajo de la almohada. En esos días estuvimos rezando para que pudiésemos volver a casa para la novena de la Inmaculada. Parecía que no iba a ser posible, pero al final nuevamente conseguimos estar en la Misa del día 8 que se celebraba en Bilbao.
Entonces empezó una etapa en la que iba y volvía de Bilbao a Pamplona y de Pamplona a Bilbao continuando con el tratamiento. Aunque a mis padres les habían dejado un piso en Pamplona para que pudiesen ir con el resto de los hermanos, la idea de pasar la Navidad fuera de casa no era muy atrayente y comenzamos a rezar para que no fuese así. Nuevamente, el fundador del Opus Dei consiguió que pudiésemos volver a casa los días de la Navidad.
Durante dos años, continuó un tratamiento de consolidación, más ligero y llevado a distancia, desplazándonos frecuentemente a la Clínica. Así, en 1999, casi dos años después del comienzo de la enfermedad, me dieron la noticia de la curación definitiva. Yo sabía que san Josemaría había ayudado, pero no estaba seguro de la fecha exacta de la curación y pensaba que sería una cosa bonita pensar que había sido el 26 de junio. Así, cuando me propuse escribir el favor completo, le mandé un mail a mi padre para que revisase la fecha del informe y recibí esta respuesta bastante clara: “te aseguro que fue el 26 de junio cuando nosotros lo supimos”.
P.G. España
22 de octubre de 2006

La conversion de mi amiga
Cuando era estudiante, estando con mis amigos, perdí misteriosamente mi hervidora de agua (kettle). Aseguré a mis amigos que Dios me devolvería mi hervidora y uno de ellos prometió cambiar algo en su vida si me hiciera ese favor. Acudí a san Josemaría. Escribí una carta a mi amigo explicándole exactamente cómo había perdido la hervidora. Gracias a Dios la empleada leyó la carta y me llamó. Me dijo que había recogido una hervidora que estaba debajo de una cama en el hostal. El día en que apareció, me encontré con el amigo que había hecho la promesa. En su asombro, cuando me vio con la hervidora, empezó a gritar y a querer huir. Desde aquel momento este chico empezó a interesarse más por el catolicismo. Dios nos está enseñando a ser más fieles y nos ha dado a san Josemaría, un santo moderno para las causas imposibles. Prometí dar a conocer a todos este favor para que sigamos fuertes y dando buen ejemplo a otros para atraerlos a Cristo.
P.R.N., Kenya
11 de octubre de 2006

Pintura de la capilla del seminario St. Peter’s college
Pintura de la capilla del seminario St. Peter’s college
Su última semana de vida
Recientemente mi abuela de 78 años fue ingresada por diversos problemas de salud y no había grandes expectativas de recuperación. Como por la educación familiar siempre fue budista practicante, a pesar de haber recibido en la infancia el Bautismo y la Primera Comunión en la escuela en que estudió en el interior del Estado de São Paulo, me parecía difícil que ella aceptara recibir los últimos Sacramentos, pero comencé a pedir diariamente a san Josemaría este gran favor.
Unos días después, cuando mi madre le ofreció la oportunidad de recibir un sacerdote, la aceptó inmediatamente. Aunque ya no podía hablar, recibió los últimos Sacramentos visiblemente emocionada y al cabo de una semana falleció.
Además, su conversión parece haber sido más profunda de lo que pudiera advertirse, porque el día del velatorio supe también que el rosario que fue puesto en sus manos lo había utilizado para rezar durante la última semana de vida.
A. S., Brasil
25 de septiembre de 2006

Quien esté en apuros, sepa que cuenta con san Josemaría
Había prometido a san Josemaría que daría cuenta de todo lo que hace por mí. Es la segunda vez que escribo, y mis problemas son básicamente económicos. Debo decirles que le he rezado diariamente y me ha conseguido un trabajo extra que va a empezar a darme dinero. Así que quién esté en apuros sepa que cuenta con san Josemaría. Aparte de esto hace varias semanas empecé a rezarle por una joven mujer que padece una enfermedad terminal. Ayer cuando averigüe por su salud, supe para mi sorpresa que ha tenido una leve mejoría y le han dado de alta. En los días siguientes comienza la quimioterapia, yo seguiré rezando por esta joven mujer y daré mi testimonio aquí nuevamente pues tengo fe en san Josemaría.
Gracias por todos los favores recibidos.
R. L. N. A., Uruguay
24 de septiembre de 2006

Pidiéndole orientación
En el tercer año de mis estudios universitarios fui elegido para representar a mi universidad en un concurso intercolegial sobre ciencias, en nuestra ciudad. Tuvo lugar en una plaza pública con mucha afluencia de personas, así que me sentía bastante nervioso. Antes de subir al estrado, recé rápidamente la estampa de san Josemaría, sólo pidiéndole orientación, nada específico. ¡Cual fue mi sorpresa cuando conseguí el primer premio! Después fui enseguida a una librería cercana y compré una edición de Camino, Surco y Forja en un volumen que, por casualidad, estaba a la venta. Gasté en ello una parte del dinero del premio. Hoy los escritos de san Josemaría siguen sirviéndome de guía en el camino hacia el Cielo.
J. A., Filipinas
22 septiembre de 2006

Él nos sabe escuchar
Le he rezado a San Josemaría desde los 10 años de edad por distintas causas: desde la pérdida de algún objeto hasta por razones de salud, y debo decir que en la mayoría de los casos me ha ayudado!...
Es increíble lo milagroso que es nuestro querido San Josemaría.
Hoy quiero darle las gracias por las numerosas veces que me ha auxiliado e invitar a otros a que le recen, porque de veras él nos sabe escuchar.
V. R., Argentina
7 de septiembre de 2006

Me libró de una segunda operación
El 11 de abril del 2003 me operaron de la cabeza para quitarme un quiste en el III ventrículo del cerebro. Llevaba tres años sufriendo unas jaquecas que me habían diagnosticado como tensionales. Después de varios médicos fui a un neurólogo y, al hacerme una resonancia, descubrió el quiste. Inmediatamente se agilizaron los trámites y poco después me operaron. La intervención era muy delicada por la zona en la que se encontraba. Las principales secuelas que tuve fueron la pérdida de memoria y una hemorragia interna en el ojo izquierdo que me impedía totalmente la visión.
Al verme el oftalmólogo (que era un experto en retina) me dijo que la única solución era operar el ojo porque creía que era casi imposible que se reabsorbiese solo. Yo le pedí a nuestro Padre que no tuviesen que operar, y especialmente se lo pedí en una de las revisiones que coincidió con el 26 de junio de ese año. Pasaron los años y cada vez que iba a las revisiones se sorprendía más al ver que sí se solucionaba sin tener que intervenir. En mayo del 2006 fui a la última revisión y le pregunté si se podía hablar de milagro, él dijo que estaba convencido que era un “favor” muy grande. Yo sé que san Josemaría ha estado detrás de todo esto y a él se lo agradezco.
A. A., España
31 de agosto de 2006

Unas ‘gracias’ muy especiales
Recientemente recibí un gran favor de San Escrivá. Le pedí que me ayudara a encontrar un nuevo trabajo y lo hizo. Con su ayuda superé la entrevista y pronto empezaré a trabajar. Sólo quiero darle unas 'gracias' muy especiales.
Niamh, Irlanda
13 de agosto 2006

Se habían evaporado
Quiero escribir un favor que me ha sido concedido por intercesión de san Josemaría. El pasado lunes, andando hacia mi oficina descubrí que no tenía las llaves. No suelo perder las cosas, y todavía menos las llaves. Las guardo siempre en un apartado concreto de mi bolsa, y tengo el hábito 'sagrado' de volver a ponerlas siempre en el mismo sitio. Sin embargo, al abrir la bolsa ese lunes, no podía creer lo que veían mis ojos: no estaban allí. Se habían evaporado. Procuré recordar todos los sitios donde podrían estar para buscarlas. Después de un rato decidí continuar trabajando hasta la hora de volver a casa, con la esperanza de haberlas olvidado allí. Al volver a casa busqué en todos los rincones sin éxito. Estaba agobiada, porque ya no tenía ni idea de dónde podrían estar. Como no suelo tener esos olvidos, estaba bastante preocupada. Al día siguiente, tenía que pedir prestadas unas llaves para abrir mi oficina. Decidí rezarle con fervor a san Josemaría pidiéndole este favor de localizar mis llaves. Volví a preguntar a unos colegas si las habían visto y ... sí!: las habían encontrado en una de las salas en las que trabajo. Le agradezco mucho a san Josemaría que me ayudara a encontrar mis llaves.
C. H. L., Singapur
10 de agosto, 2006

El ‘color de los hijos de Dios’
Mi familia se trasladó a los EEUU el año 2000 desde Kenia, y todavía sufro con el shock de culturas. Siempre me ha sostenido saber que nunca estoy sola y que puedo hablar con Dios de todo, tanto de las cosas grandes como de pequeñas, como enseñó san Josemaría. En un país donde el color de las personas puede a veces causar dificultades, me acuerdo de la enseñanza de san Josemaría: que sólo hay un color, el de los hijos de Dios [cfr. Es Cristo que pasa, n. 106].
Antes de venir a los EEUU trabajaba en una oficina y encontrarme en casa como madre 'a tiempo completo' también supuso un cambio grande para mí. Gracias a san Josemaría sabía que estaba donde Dios quería que estuviera, y esperaba que me hiciese santa allí, en medio de la cocina, de la lavandería... en mis tareas cotidianas. También doy clases a mis cuatro hijos que es una gran aventura, pero ahí también el camino hacia el cielo es un camino estrecho y para ser santa tengo que estar dispuesta a ir a contrapelo. Mi vocación es un don grande de Dios, y rezo para que muchas personas reciban el espíritu de Josemaría.
J. M., EEUU
28 de Julio de 2006

Para encontrar una casa más grande
Tengo que agradecer a san Josemaría que haya cambiado un reglamento que nos impedía vender nuestra vivienda como vivienda libre y no como "Vivienda de protección oficial".
En enero salió una ley por la que no se podía descalificar hasta los 30 años.
Ahora está a punto de salir el reglamento que permite descalificar a los 10 años de adquirir la vivienda.
Nosotros tenemos 4 hijos y necesitábamos vender el piso para comprar uno más grande, pero con la nueva ley no podíamos venderlo hasta dentro de bastantes años.
Gracias, San Josemaría, ahora ¡ayúdanos a venderlo muy bien y encontrar una casa más grande!
R. M., España
28 de julio de 2006

Ser muy feliz
Hace dos años que fui operada de cáncer. Agradezco a san Josemaría que me oyera e intercediera por mí ese día. Y principalmente, por haberme hecho comprender que se puede encontrar cosas muy buenas en lo que humanamente nos parece malo y se puede ser muy feliz cuando se acepta la voluntad de Dios.
D. S., Portugal

La obtuve muy rápidamente
Quiero unirme a las muchas personas que ya han dado testimonio sobre cómo el Padre san Josemaría Escrivá de Balaguer los ha ayudado. En mi caso particular, yo intentaba conseguir una plaza en propiedad y cada vez que hacía el intento, la respuesta era negativa; hasta que un día decidí rezarle al Padre Escrivá de Balaguer. Le pedí que me ayudara y efectivamente lo hizo. Muy rápidamente obtuve la plaza en propiedad que tanto deseaba y necesitaba tener. San Josemaría también me ha concedido otros favores que le he pedido. Por eso, con toda seriedad y formalidad recomiendo su devoción y su intercesión.
C. C., Costa Rica.
24 de Julio de 2006

Varios milagros que me ha concedido
Estimados encargados de difundir los milagros de nuestro santo Josemaria Escrivá de Balaguer.
Deseo que se publiquen varios milagros que me ha concedido.
Va a hacer dos años en enero que a una de mis hijas le daban 48 horas de vida porque le faltaba un transplante de hígado y no se encontraba. Yo me encomendé a san Josemaría y cuando faltaba muy poco tiempo para cumplirse el plazo, nos avisaron a la una de la madrugada que habían encontrado un hígado compatible y que comenzaban a hacerle el transplante. Mi hija salió con vida y aunque tiene algunos achaques vive entre nosotros.
Otro milagro fue el que durante muchos años (desde l979 hasta 1998) yo estuve intentando ascender por medio de estudios a Oficial del cuerpo al que pertenezco y siempre que llegaba la hora, cambiaban el reglamento por el cual nos regíamos, por lo que me encontraba paralizada para continuar intentándolo. (...) Después de varios ontentos fallidos, me encomendé y pedí ayuda a san Josemaría para lograrlo y la obtuve obtuve ante la extrañeza de muchas personas: me contaron los puntos de manera que obtuve los necesarios y conseguí ser Oficial. Cuando yo y otras personas los hemos intentado contar, no dan las cuentas.
Otro milagro. Yo tengo una hija que vive muy cerca de mí (...) y decidieron que se irían a vivir fuera. Como quiera que tienen un niño pequeño, que yo cuido y que muy a menudo está malito, me encomendé al fundador del Opus Dei y de repente me dijeron que se quedaban un par de años más en la casa, sin problemas.
Por favor necesitaría tener algunas estampas de san Josemaría, porque yo le hablo a mis amistades de lo milagroso que es y me gustaría regalarles estampas.
También os digo yo siempre me agarro a él y que obtengo respuestas en cosas que no son de la envergadura de las que he contado.
M. E.España
20 de julio de 2006


En menos de un mes
Gracias por tu intercesión San Josemaría. Mi novio esta trabajando en Dallas TX, yo trabajo para una compañía multinacional y quería que la misma compañía donde trabajo me transfiriera a Dallas TX, porque si hacíamos el trámite por nuestra cuenta iba a ser muy costoso, pero era muy difícil que todo se acomodara, porque: 1) Tenía que haber una oportunidad en Dallas, una posición abierta, 2) La posición tenía que adaptarse a mi experiencia, 3) Tenía que ser pronto. Pues todo eso sucedió en menos de un mes. Se abrió una posición en Dallas, que exactamente se adapta a mi experiencia, me entrevistaron por teléfono 3 veces y pensé que ya no me iban a hablar, pues me llamaron para entrevista personal. Fui a Dallas un miércoles, el viernes me llamaron pero no me localizaron; el martes cuando regresé a la oficina me hicieron la oferta de trabajo.
Dios es impresionante, estamos donde debemos estar por el tiempo que debemos estar, estoy muy agradecida. Ahorita estoy aplicando para la Visa de Trabajo en EU, ya que yo soy Mexicana y espero que todo salga bien y me la den pronto, si Dios así lo quiere. Primero su voluntad.
Ayúdame san Josemaría a disfrutar, a no preocuparme tanto, a ser feliz por todas las bendiciones que Dios me otorga sin merecerlas, a agradecerle siempre contenta con una sonrisa en mi cara para así dar testimonio.
Dios es el que nos ayuda; san Josemaría intercede por nosotros.
E. Villanueva, México
19 de julio de 2006

La primera vez que he rezado
Escribo este testimonio cumpliendo una promesa que le he hecho a san Josemaría. Gracias infinitas, porque sé que mi examen de conducir lo he aprobado gracias a tu intercesión y a la ayuda de toda la Corte Celestial. Es como si notase tu presencia protegiéndome desde esta semana, la primera que te he rezado porque antes no te conocía. Otra vez, gracias.
María, España
18 de julio de 2006

Desde Gaborone, Botswana
Una vez más, san Josemaría nos ha ayudado a encontrar trabajo. Mi marido perdió su empleo poco antes de casarnos, hace más de un año. Vivimos de mi salario durante 7 meses, hasta que él consiguió un contrato de 6 meses. Tres días después yo perdí mi empleo: llevaba 6 meses embarazada, y la empresa en que trabajaba no veía con aprobación mi embarazo. Hemos vivido del salario de mi marido, y de la suma que me dieron al despedirme, otros 7 meses más. Al acabarse el contrato de mi marido, justo cuando los dos empezábamos a inquietarnos sobre nuestra situación económica, los dos hemos encontrado trabajo. Doy gracias a Dios y a san Josemaría por su poderosa intercesión, especialmente porque los dos empleos nos vinieron después de la misa de su fiesta, que hemos celebrado de manera pequeña en Gaborone. Nuestro bebé nació sin problemas y crece bien. A pesar de todas nuestras dificultades no nos ha faltado nada y hemos sentido sobre nosotros la mano de la protección constante de Dios. Es verdad: Dios nos cuida como cuida de los lirios del campo.
E. M., Gaborone, Botswana
13 de julio de 2006

A propósito del boggie board
Un atardecer de bastante oleaje me metí a hacer boggie board. Una ola me agarró en mala posición y me dio tal revolcón que me arrancó ambas aletas a pesar de estar aseguradas por una cinta. Detrás vino la serie y por un tiempo todo fue espuma blanca a mi alrededor. Regresé a la playa y encomendé al fundador del Opus Dei que aparecieran las aletas. Las había perdido donde rompen las olas a unos 150-200 m de la arena. Recé una estampa tras otra mientras recorría la orilla. Al cabo de un rato vi una de mis aletas sobre la arena. Seguí rezando para encontrar su pareja aunque cada vez que levantaba la cabeza y miraba las olas rompiendo a lo lejos me desanimaba. Pronto ya no hubo luz y caminé hacia la carretera. Se me acercó un matrimonio con un perro, y me mostraron la otra aleta preguntándome si era mía. La habían encontrado a un Km. de distancia. Al día siguiente un amigo alejado de Dios me pidió que le acompañara a buscar la tarjeta de memoria de la cámara fotográfica, de 2x3 cm de tamaño. La había perdido paseando por el campo con sus hijos hacía dos semanas, y tenía almacenadas en ella una fotos de un viaje que no quería perder. Recé a san Josemaría, y caminamos casi una hora sobre el recorrido que habían hecho. No teníamos ni idea de dónde podía estar. De pronto, la vi sobre la hierba. Mi amigo no se lo podía creer. Le conté algunos favores del fundador del Opus Dei, incluído el del día anterior. Ahora va a Misa los domingos con su familia.
Alfonso Martija de la Llama España
10 de julio de 2006

La inexplicable rapidez de un juicio
Hace un año alquilamos un piso a un inquilino, que no lo habitó nunca ni pagó un solo mes la renta. Rescindimos el contrato por escrito, me dio las llaves, y unos meses más tarde encontré un comprador que ofrecía muy buen precio. Al mostrárselo comprobé que el inquilino había almacenado bastantes muebles. Le dije que los sacara, y respondió que la firma de rescisión no era suya y que seguía vigente el contrato de alquiler. A continuación me llamó una abogada –que ha estado inhabilitada por apropiación indebida- para pedirme dinero si quería disponer del piso. Dado que los juicios pueden tardar mucho tiempo, encomendé a san Josemaría solucionar el tema sin pagar nada. Contraté una empresa de mudanzas para que lo vaciaran pero estaban vigilando el piso y llamaron a la policía y me pusieron una demanda penal. A continuación nuestro abogado me dijo que tendríamos que pagar si no queríamos perder al comprador, le llevé la cantidad que solicitaban a su despacho y el inquilino desalojó sus muebles. Seguí encomendando a san Josemaría, e inexplicablemente, rechazaron la oferta que ellos mismos habían fijado y decidieron seguir adelante con el juicio por lo que mi abogado me devolvió el dinero depositado. Al mes el juicio tuvo lugar, la juez falló a nuestro favor. Atribuyo a la intercesión de nuestro Padre , el fundador del Opus Dei, la inexplicable rapidez del juicio.
Alfonso Martija de la Llama España
10 de julio de 2006

Para ganarme la vida
Solo quiero decir ¡Gracias! a nuestro san Josemaría. Estoy jubilada e intento organizar mis investigaciones por Internet, y poner en marcha una pequeña escuela de inglés on line para ganarme la vida. Tenía grandes problemas con mi servidor; y también con personas que querían hacerme comprar ordenadores inútiles; y con otras muchas interrupciones ‘inhabituales’ alrededor de la casa. Empecé a rezar diariamente la oración a este gran hijo de la Santísima Virgen. Hasta ahora las interrupciones han cesado, y pronto vendrán a arreglar mi servidor. Además, me encuentro con ánimos para organizarme en esta situación. Gracias, san Josemaría. Gracias también a la Virgen Santísima.
B. J., Trinidad y Tobago
10 de julio 2006

Día a día
Quiero agradecer la intercesión de Josemaria por todas las cosas que me da día a día, y por estar conmigo en los momentos que lo necesito.
Silvia, Peru
9 de Julio de 2006

Ustedes habrán rezado muchísimo
Recientemente mi hija de 4 años tuvo una infección en el tracto urinario. Se le hizo una ecografía de vejiga, y se le diagnosticó una inflamación severa. El médico comentó que era inhabitual en una niña tan joven y nos refirió a un urólogo. Cuando éste la examinó, vi que apuntaba 'neoplasma de vejiga'. Me llevé un susto grandísimo y recurrí a la intercesión de san Josemaría. Al día siguiente se le hizo un TAC y una nueva ecografía de vejiga, y los resultados mostraron que todo era normal. El urólogo dijo que nunca había visto nada parecido, y añadió: "La vejiga se ha resuelto por completo, ustedes habrán rezado muchísimo".
Carol, EEUU
5 de julio 2006

Encontré un empleo
No tenía trabajo desde hacía dos años. Desesperada, sin dinero, sin ninguna perspectiva principalmente por tener 49 años de edad, busqué en Internet una oración. Encontré la de san Josemaria Escrivá (nunca había oído hablar de él) y me agarré a ella con mucha fe.
En diciembre de 2005 surgieron dos concursos públicos. Pasé en los dos.
Considero que la intercesión de San Josemaria Escrivá, concediéndome la gracia de un empleo es un milagro. Concursé con más de 100 candidatos por plaza en el concurso del trabajo en el que hoy estoy empleada, consiguiendo el 2º lugar en la clasificación.
Espero que mi testimonio pueda ayudar a los millones de desempleados en Brasil y en todo el mundo.
También acudo siempre a la protección de Nuestra Señora de Fátima.
M.F.C.M., Brasil
2 de julio de 2006

Ahora sé hablar con Dios
Decidí cambiar a mis hijos de colegio (a solicitud de mi hija mayor) y me dirigí a un colegio de niñas. Me enteré entonces que el Opus Dei atendía la formación cristiana de ese colegio. Decidí luego cambiar a mi hijo a un colegio similar. Un día abrí la página web del colegio y a la derecha ví la foto de San Josemaría, hice click, comencé a leer la oración y le pedí que me ayudara para que mi hijo se adaptara al colegio y conociera nuevos compañeros. No había pasado ni un mes, cuando mi hijo era feliz en su colegio. Desde entonces, san Josemaría ha obrado muchos milagros en mi vida. Conseguí trabajo, mi esposo consiguió trabajo, hemos podido recuperarnos poco a poco. Su libro Camino me ha enseñado mucho, ahora sé hablar con Dios, como debe ser. He vuelto a comulgar y voy a misa todos los domingos. Doy las estampas con la oración a todas aquellas personas, compañeros de trabajo, amigos y familiares cada vez que veo que necesitan de algo, y es maravilloso ver como se les realizan sus pedidos, y se les solucionan sus problemas. Una prima tenía un hijo con problemas de drogas: le envié la estampa y ha conseguido que su hijo esté en tratamiento: está casi curado.
Jazmin Magdaleno, Venezuela
1 de julio de 2006

Para seguir a Cristo
Hace pocos años que me encontré con San Josemaría. Encuentro en él lo que yo siempre he querido: amar a Cristo, a la Iglesia, a mi familia, honrar el trabajo bien hecho.
Quiero seguir a Cristo, y con la ayuda de san Josemaría y de mi familia, decir siempre sí a Cristo.
Gracias y aunque las palabras se quedan cortas para expresar todo lo que tengo dentro; es la única forma que tengo para decirlo.
Gracias
Manuel, España
1 de julio de 2006

La estampa en braile
La estampa en braile
Me ha hecho cambiar
¡Hola! ¿Saben? Quiero agradecer a san Josemaria porque me ha hecho cambiar. Yo antes estaba lejos de Dios, pero desde que lo vi por Internet me impactó su sencillez su ayuda al prójimo, y le recé por una dolencia que tengo. Espero curarme, sé que con fe y amor Dios nos ayuda. Por favor les pediría que recen por mí para poder curarme de esta dolencia que tengo en el ojo.
Gracias
Miluska, Peru
30 de junio de 2006

Todo es para bien
Nunca me he atrevido a pedir nada a san Josemaría porque soy terca y cabezota y siempre me pongo en lo peor. Hoy con verdadera angustia le he pedido que encontrase 600 euros que saqué del banco ayer para hacer un pago.
Me di cuenta que por colocarlos mal, se me habían caído en el Supermercado al hacer la compra.
He ido al local con pocas esperanzas y mucho susto, diciéndole al Padre que escribiría el favor, si me ayudaba.
Después de dar las explicaciones y las preguntas consabidas, me han devuelto el dinero, porque un señor que pasó por la caja al rato de pasar yo, lo recogió y lo entregó a la cajera : "A lo mejor alguien lo reclama".
Me temblaron las piernas y me quedé anonadada.
El fundador del Opus Dei, me hizo el favor y me dio una magnifica lección que estaba necesitando, para que me convenciera de... "que todo es para bien" y que hay que aceptar, todas las cosas que me cuestan en este momento durillo.
C. G. Hernández Sánchez, España
29 de junio de 2006

Un guiño desde el cielo
Nuestra empresa lleva bastante tiempo tramitando un contrato especialmente exigente con un cliente. El lunes pasado, 26 de junio, llegó el momento de ejecutarlo. Mientras yo revisaba los documentos con ansias de pasarlo todo a imprimir, descubrí con horror que se había omitido erróneamente una cláusula. Si se daban cuenta y querían, los clientes podrían aprovechar esta omisión para armar ruido y renegociar el contrato entero.
Me encontré ante el dilema de la posibilidad de no hacerlo notar y la integridad profesional. Eché una mirada a la imagen de la Virgen en mi mesa de trabajo e invoqué a san Josemaría: ¡Padre, concédeme un milagro en tu fiesta! Envíe un e-mail al cliente advirtiéndoles la omisión de la cláusula, dispuesta a cargar con las repercusiones negativas tanto por parte de ellos, como de mi propio jefe.
Casi vi cómo san Josemaría me guiñó el ojo desde el Cielo cuando, unas horas después, el cliente me mandó imprimir el contrato incluyendo la cláusula.
I.G., Singapur
27 de junio 2006

A mano armada
El jueves pasado a las 12.30 del medio día me robaron una camioneta y mi bolsa a mano armada. Por como sucedieron las cosas y por lo violento que está mi país, las autoridades mencionaron que habíamos corrido con mucha "suerte", que podía yo haber sufrido un secuestro o un balazo. Esa mañana en Misa había yo tomado varias estampas de san Josemaría para poderlas repartir. Se fueron todas en la camioneta....
Yo siento la intercesión de san Josemaría en todo esto que sucedió, pero más tangiblemente en lo siguiente: el ministerio público nos dijo que había que reportar la camioneta a Locatel, porque si aparecía abandonada ellos lo sabrían. El número de reporte con que estamos registrados en Locatel coincide exactamente con mi fecha de nacimiento. Nos dimos cuenta que yo volví a nacer ese día, a una segunda oportunidad de vivir mejor, más cerca del Señor. Desde ese momento no he dejado de dar gracias y de rezar por la conversión de alguno o algunos de los que me robaron.
V. L. R
27 de junio 2006

Altavoz del Espíritu Santo
Últimamente he recibido muchos favores de san Josemaría. Esta semana, le he pedido dos veces que me encontrase un aparcamiento y los encontré justo enfrente del lugar al que iba.
Un sacerdote de la parroquia le pidió a mi madre que se encargase del Monumento del Corpus y que preparase un refresco para después de la procesión. Iban a ser unas 100, o 200 personas. Ella estaba preocupada porque se encontraba sola para todo ya que nadie se ofrecía a colaborar. Rezamos a san Josemaría y al día siguiente, a la salida de misa, una señora le propuso su ayuda para las compras y la preparación del Monumento.
El Corpus fue una fiesta magnífica y todo se desarrolló estupendamente.
Me da la impresión que san Josemaría me va soplando lo que tengo que hacer, como si fuese el altavoz del Espíritu Santo: cuida este detalle, cierra despacito la puerta, etc, etc.
Y yo le estoy muy agradecida.
Helene, Francia
27 de junio de 2006

Soy seminarista diocesano
Escribo en este día tan especial, en que recordamos cariñosamente la memoria y santidad de san Josemaría Escrivá. Soy seminarista diocesano y agradezco de modo particular a san Josemaría su intercesión y el como fue el instrumento para hacer la Obra que realmente es de Dios. Y hoy son muchos los que inspirados por el Espíritu Santo y siguiendo el ejemplo de este gran santo, trillan el camino de la santidad.
San Josemaría, ruega por nosotros
Joelço Costa Brasil
26 de junio de 2006

Antes que nada debo decir gracias por el favor recibido.
En el mes de Abril de este año (2006) me encontraba agobiado por deudas contraídas que no podía afrontar. Una de ellas era con un Banco, y la deuda con las moras eran cada día que pasaba mayores. Un día navegando por Internet llegué a esta página y de inmediato comencé a rezarle a san Josemaría; al cabo de unos días pude acceder a un préstamo con el cual pude pagar al banco. Sigo con deudas que espero pueda ir saldando, pero contento y feliz pues sé que tengo alguien que me escucha y pide al Señor y a la Santísima Virgen por mi. Gracias, mil gracias.
R. L. Neves Acuña, Uruguay
24 de junio de 2006

Al cabo de una semana
Una vez solicité un préstamo al banco para poder cubrir mis deudas aunque siempre me lo rechazaban. Un día acudí a la iglesia catedral donde esta la imagen del padre Josemaría y con tanta fe le pedí, que al cabo de una semana concedieron el préstamo.
Cada vez que tengo alguna necesidad le rezo al padre y él me concede todos los favores que le pido.
Yolanda S. Ramírez Castillo, Perú
22 de junio de 2006

Una señal
Hace 6 meses mi marido nos abandonó. Me quedé sola al cargo de nuestros 2 hijos adolescentes de 16 y 14 años. Pasé meses de desesperación atravesando una depresión que parecía incurable. Cuando estaba casi al borde del suicidio recibí casualmente una llamada de un amigo del Opus Dei. Creo que no fue casual la llamada de mi amigo, la Virgen y san Josemaría le enviaron una señal para que me ayudara. Voy recuperando las ganas de vivir. He logrado entender que mi felicidad en la vida no depende de otros sino de mí misma y que la única forma de encontrarla es en mi interior mediante la oración.
M.G., España
21 de junio de 2006

Las gracias que diariamente recibo
Por medio de este mensaje quisiera ofrecer mi testimonio sobre las muchas gracias que diariamente recibo por intercesión de nuestro querido santo, Josemaría Escrivá, y de los otros Siervos de Dios que pertenecen al Opus Dei. Verdaderamente san Josemaría Escrivá es un gran Santo dado por nuestro divino Señor a su Iglesia para revitalizar el mensaje de la llamada universal a la santidad. Que sea nuestro guía e intercesor. Preparémonos espiritualmente a celebrar su fiesta litúrgica el próximo 26 de junio.
D. M., Malta
13 de junio de 2006

Mi abuela
Estoy aquí para agradecer a san Josemaría el milagro más grande que jamás me había concedido. A mi abuela le dió un infarto el 1 de mayo de 2006. Al principio la situación no parecía excesivamente grave pero después de algunas pruebas se descubrió que su situación cardíaca era verdaderamente terrible. Necesitaba una intervención urgente porque muchas de las venas del corazón estaban obstruidas y la posibilidad de un segundo infarto mucho más violento eran más reales que nunca.
El médico que decidió operarla nos dijo claramente que se trataba de una operación complicada y que, vista la edad, los problemas derivados de la diabetes y a la presión arterial no se podía excluir un trágico desenlace del episodio. Durante las seis horas de la intervención me confié al fundador del Opus Dei y le di también a mi abuela una estampa para que la llevara consigo. San Josemaría no ha tardado en darme una señal. De hecho, en la pequeña iglesia del hospital en la que estuve rezando había un cuadro muy bonito del Padre y eso me impactó. Era como si me quisiera decir: “Estoy cerca de ti”. Mi abuela superó la intervención y después de una semana estaba en casa ... ¡Es de verdad un milagro! ¡Gracias san Josemaría... gracias a Dios!

Seguramente nos ayuda desde el Cielo
Durante una misa llegó a mis manos la oración de la novena a san Josemaría. No sabía que en la misa de ese día se celebrarba su fiesta. No di ninguna importancia a la novena, pero reapareció repetidas veces en mi mesa de trabajo. En esos días me estaba ocupando de una iniciativa que parecía imposible sacar adelante. Entonces decidí hacer una novena a san Josemaría. Me conmovió la parte de la oración que dice: “que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia...” Me hizo darme cuenta de que yo puedo amar a Dios centrando en Dios mis quehaceres cotidianos, sirviendo a los demás. Ya llevo varios meses rezando la novena, pidiendo que la iniciativa salga adelante. Una noche pedí a san Josemaría que por lo menos me diera un señal de que Dios tiene en cuenta mi petición, para darme seguridad y paz. ¡Hay tantas personas, campesinos y sus familias, que se beneficiarán de esa iniciativa! San Josemaría me dio esa señal de que me está ayudando e intercediendo por mi petición. Todavía no la he alcanzado, pero san Josemaría me ayuda de veras, fortaleciendo mi fe hacia el Todopoderoso. Seguramente nos ayuda desde el Cielo.
V. P. C., Filipinas
9 de junio de 2006

Está en todo
He leído muchos favores y milagros obtenidos por intercesión de san Josemaría y la verdad es que no me acostumbro, siempre me sorprenden y admiran. Un día, después de leer cómo tanta gente se pone bajo su protección se me ocurrió decirle: ¡Padre, cuida de toda mi familia.! Y no especifiqué nada más. Sólo que cuidara, así en general. Cuál fue mi sorpresa cuando a las dos semanas o así me llama mi padre diciendo que se ha hecho una colonoscopia y que le han extirpado un pequeño bultito en el colon que resultaba ser maligno. Pero aquí no está la gracia. Lo impresionante es que todo empezó porque se hizo una analítica rutinaria de sangre y le salió que tenía una anemia muy fuerte. Él no se encontraba mal ni flojo por lo que la doctora le pidió que se hiciera otra analítica y le salió positiva, así que tuvo que hacerse la colonoscopia. ¿Donde está el pequeño favor de san Josemaría? Que los resultados de la analítica de sangre que le habían dado no eran los suyos, estaban equivocados. Mi cuñado le hizo otra analítica y salió perfectamente, pero gracias a eso se ha evitado el crecimiento de un tumor que posiblemente habría pasado inadvertido hasta hacerse grande. Está claro que san Josemaría está en todo.
M. B. M., España
7 de junio de 2006

Hemos recibido un gran favor
Escribo para darle las gracias a san Josemaría por haber recibido un gran favor por el que mis padres y yo hemos rezado durante dos años. También aprovecho la ocasión de agradecer a nuestro Padre toda la ayuda que nos ha dado en cosas grandes y pequeñas.
R.C., Kenia
6 de junio 2006

Me encontré con el retrato del Fundador del Opus Dei
¡Hola! el 24 de agosto de 2004, una persona que estaba de viaje con su familia me dio una estampa en inglés. Su trato me reconfortó, entendió enseguida lo que yo buscaba y cuánto estaba sufriendo. Me animó y me dijo que san Josemaría Escrivá había sido canonizado hacía poco, en octubre 2002 como ponía en la imagen. Me guardé la estampa.
Hace algunos días, me encontraba en Viena, en Austria y fui a visitar la iglesia de San Carlos. Me encontré con el retrato del fundador del Opus Dei y tuve la suerte de poder disponer de imágenes en alemán. Todo esto fue como una señal para mí, y lo conservo en mi corazón. Mi historia en este camino de la fe es mucho más larga, pero ahora me limito a darles testimonio de mi agradecimiento por el recorrido que he hecho junto a él. Gracias. Soy un católico que hace un año hizo su primera velada de oración, y he recibido mucha fuerza para mi familia. Una vez más, le doy las gracias a Jesús.
Les deseo mucha paz.
D. S., Francia
2 de junio de 2006

Ha aprobado todas
Quiero agradecer una vez más la ayuda de san Josemaría. Me acaba de llamar mi hijo, para comunicarme que ha aprobado todas las asignaturas de segundo de bachillerato. Desde que empezó los exámenes finales, he estado rezando a san Josemaría para que intercediera ayudando a mi hijo en su estudio. Una vez más san Josemaría me ha escuchado y ha hecho un milagro porque llevaba una asignatura bastante mal y era difícil superar el curso. Desde esta página le doy muchísimas gracias.
AB, España
30 de Mayo de 2006

Hemoglobinas bajas
Mi madre se hizo un examen de hemoglobina y el resultado fue muy bajo. De inmediato se la encomendé a san Josemaría, a quien había conocido apenas el día anterior. Le pedí que no permitiera que mi mamá perdiera sangre como consecuencia de una úlcera gástrica que padece. Hoy, tres días después, le hemos realizado un examen que reveló que no está perdiendo sangre por esa vía. Ahora le pido a san Josemaría que el tratamiento que se le está aplicando haga subir su hemoglobina lo más rápido posible.
Maria Haydee, Venezuela
30 de Mayo de 2006

Ayer fui confirmada en mi parroquia
Quisiera agradecer a san Josemaría su intercesión ante el acontecimiento que voy a contar. Ayer fui confirmada en mi parroquia de Barcelona. Una experiencia totalmente increíble. Resulta que hace tiempo mis padres me dijeron que no vendrían y mi hermana tampoco. Entonces decidí pedir la intercesión de nuestro Padre para que, desde el Cielo, acercara a mi familia a Cristo. Ayer se cumplió este milagro. Fue un día muy importante porque no sólo fueron mis padres y mi hermana; también su novio y mis abuelos. Mis amigos también asistieron y pude recibir a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad llena de ilusión y paz. ¡Gracias Padre!
M.A.C., España
29 de Mayo de 2006

Gracias, querido santo
Mi padre, de 87 años, se puso angustiado y enfermo durante la noche, cuando era difícil contactar su médico habitual. Llamé por teléfono al servicio de suplentes para pedir consejo sobre su estado y, entre llamada y llamada, recé silenciosamente pidiendo salud y paz para mi padre. En su libro de oraciones encontré una estampa con una foto de san Josemaría Escrivá. Me sentí atraída por esa cara amable y sonriente y le pedí su intercesión. Así fue: el dolor que padecía mi padre fue disminuyendo, se calmó y pudo dormir hasta la mañana.
Gracias, querido santo, por tu ayuda poderosa.
Ann, Irlanda
26 de mayo 2006

Pequeña pero con buena salud
Mis oraciones fueron más que escuchadas. El año pasado esperaba mi primer niño. Durante el primer trimestre tuve varios problemas con la placenta. Me enviaron una estampa y recé a san Josemaría. Por su intercesión, a los nueve meses, di a luz a una hermosa niñapequeña pero con buena salud. Mi hija ha sido una gran bendición.
J., USA
22 de mayo de 2006

El mismo día me ofrecieron el empleo
¡Gracias de nuevo, san Josemaría, por haber escuchado mis oraciones! No estaba contento en mi empleo. Era estresante, me hacía enfermar y ponerme nervioso. Pedí tu ayuda y me llamaron para un nuevo trabajo. La semana pasada, llevé tu estampa conmigo a la entrevista y volví a rezarte antes de que me entrevistaran. Ese mismo día me ofrecieron un nuevo empleo en un lugar de trabajo mucho más agradable. Gracias de nuevo por tu intercesión.
J.M., Inglaterra
23 de mayo de 2006

Que me ayudara a estar tranquilo
Hace siete días exactamente aprobé el examen de conducir después de haberme presentado cinco veces ¡por fin!
Una semana antes de la prueba había comenzado a rezar a san Josemaría todas las noches con una estampa para que me ayudara a estar tranquilo y sin nervios durante el examen. Pues eso: al final aprobé y de milagro. Gracias, Padre.
F., España
23 de mayo de 2006

Todo es para bien
Desde hace tiempo me encontraba en una situación profesional difícil. No veía posibilidades de dedicarme a lo que me gusta. Es mas: no encontraba empleo. La situación se agravó con la pérdida repentina de un pariente. Con el pasar del tiempo, intenté abandonarme más confiadamente en la voluntad de la Providencia Divina.
Ahora estoy muy contento, apareció la posibilidad de hacer un Post-grado en el extranjero y, además, estoy convencido de que "todo es para bien".
R. B., Brasil
21 de mayo de 2006

Me apresuro a darle las gracias
Me apresuro -sin dejar pasar más tiempo- a darle las gracias a san Josemaría a quien tanto debo desde que lo conozco por la salud de mi esposo. No caminaba desde el 19 de diciembre pero después de tres operaciones hoy anda por primera vez. Si he podido hacer frente a todo, ha sido gracias a san Josemaría nuestro querido santo y amigo del Cielo. Le doy también las gracias porque he conocido a personas del Opus Dei de mi país y he podido pasar tres días en un curso de retiro predicado por un sacerdote de la Obra. Tres días maravillosos, que se me han pasado volando.
Y ahora que pertenezco ya a esta gran familia, le doy también las gracias a san Josemaría y a la persona a través de la cuál lo he conocido. Gracias por todos los favores espirituales que me concede y por su presencia, pues acude a mi lado en cuanto se lo pido. Gracias, san Josemaría. Que tu Obra sea cada vez más conocida.
J. D., Bélgica
20 de mayo de 2006

Fui contratado en la empresa que deseaba
Después de haber cambiado de ciudad por cuestiones de trabajo y de haber estado desempleado durante algunos meses, surgieron algunas dificultades de adaptación al nuevo ambiente y también a la nueva condición financiera. Comencé entonces a pedir a san Josemaría que me mostrara el camino para un empleo en el que pudiera realizar mis aspiraciones profesionales y encontrara un ambiente de trabajo mejor. Después de algunos días rezando la ‘Novena del trabajo’ y la oración de san Josemaría, comenzaron a aparecer oportunidades y acabé siendo contratado en la empresa que deseaba. Pido diariamente a San Josemaría para que me fortalezca en la fe y me ayude a realizar un buen trabajo. Agradezco a san Josemaría la gracia alcanzada.
M. G., Brasil
19 de mayo de 2006

Hoy es mi cumpleaños
Hoy es mi cumpleaños. Hace mucho tiempo que no recibía la newsletter del website: Alrededor de las 10 pedí fervorosamente a Monseñor que no me faltara trabajo. Cuando regresé a casa tenía un e-mail de la web. Siento que fue una señal ...
Beatriz, Portugal
18 de mayo de 2006

Se curó la rodilla y salvó el empleo
Este es un favor que recibí por intercesión de San Josemaria. En mayo de 2004 fui a visitar a un amigo en Shetland, Escocia. Vi que cojeaba. Había sufrido un accidente jugando al fútbol con colegas de la policía, y se había roto un ligamento. Fue hospitalizado y le hicieron una intervención quirúrgica, pero la rodilla se infectó con un tipo de bacteria resistente a los antibióticos. Cuando le visité ya se había sometido a varias intervenciones más pero sin éxito. Había el riesgo de perder la pierna y no estaba seguro de poder seguir en su empleo con la policía. Me dio tanta pena que al volver a Holanda empecé una novena a San Josemaría pidiéndole que ayudase a este amigo, le curase la rodilla e hiciese que pudiera continuar con su empleo. Me concedió el favor: se ha curado mi amigo y le acaban de promover a Comandante de Área en Shetland, el grado más alto que hay en esta sección de la policía. ¡Es el mejor resultado. Nunca nos habíamos atrevido a esperar tanto!
B. K., Holanda
12 de mayo de 2006

Una señal en la fachada de la casa
Quiero compartir este testimonio en agradecimiento a san Josemaría porque Dios me ha concedido un milagro por su intercesión. El año pasado volví a la fe católica y a vivir una vida cristiana, después de muchos años en los que asistía a Misa con poca frecuencia y poco interés. Mi cambio se debió en parte a la inspiración e influencia de los escritos de san Josemaría. Comencé a leer con regularidad textos como Camino, y a rezar la oración de la estampa.
Trabajo en Londres como profesora. Mi sueldo no es muy alto y Londres es una de las ciudades más caras del mundo. En este momento es particularmente difícil comprar una casa o un piso si se es joven o si no se tiene ya una propiedad y los alquileres son carísimos. Yo vivía en un piso de alquiler moderado que se me concedió por mi condición de profesora. La zona era pobre y el piso era sólo un estudio en bastante malas condiciones, pero era barato, y en un edificio apacible y seguro. Estaba bien hasta que, con angustia, oí que el dueño iba a demoler el edificio. Recibí una notificación oficial de la demolición, y me dijeron que iban a realojarme. Estaba muy preocupada, porque no sabía dónde iría y si el nuevo sitio sería seguro. La mayoría de los alojamientos en esa zona consiste en immuebles malos de los años 1960, y viviendas de protección oficial. Sabía que tenía pocas esperanzas de acabar en un sitio que fuera decente y asequible.
Hace justo un año fuí a pasar unos días de vacaciones a Santiago de Compostela, España. Llevaba conmigo un libro de san Josemaría y la estampa. En la catedral de Santiago recé por mi futuro, especialmente por mi nuevo alojamiento. Pedí ayuda urgentemente a san Josemaría. Bueno, pues hace unos meses me realojaron. Es una casa hermosa, pequeña y con jardín. El edificio está protegido por su interés histórico, porque se construyó hace 300 años. Es precioso y no hay otro igual, y no me acabo de creer que es mi hogar. Además es bastante asequible. Es muy raro encontrar una casa así en Londres. La primera vez que fui a verla, me di cuenta de que la fachada del edificio tiene un emblema con conchas de vieira doradas. Como ya sabréis, esa concha es el símbolo de Santiago de Compostela. Cuando las vi, supe que mis oraciones a san Josemaria en Santiago de Compostela habían sido escuchadas, porque nunca he visto un emblema con una concha de vieira en un edificio en Londres. Gracias a san Josemaría por su intercesión.
Jacqueline, Reino Unido
9 de mayo de 2006

Lo que pido al fundador del Opus Dei
Siempre rezo a san Josemaría en los momentos de dificultad. Es para mí un ejemplo de santificación en el trabajo y perseverancia en el camino bueno y seguro. Pido a san Josemaría que me ayude a ser diligente en la vida familiar, en la profesión y mejora a través del estudio continuo. Y que me proteja de los varios demonios que nos tientan con mil caras; una de ellas es la basura televisiva.
Pedro, Portugal
1 de mayo de 2006

Para aprovechar los ratos de oración
Llevo haciendo un rato de meditación cada día desde hace más de veinticinco años. Esta tarde, como es habitual, recé una estampa a san Josemaría antes de comenzar la oración, pidiéndole su ayuda para hacerla con aprovechamiento. En ese momento, caí en la cuenta de que tengo la costumbre de rezar una estampa desde que, hace más de veinte años, me costaba mucho llenar los tiempos de conversación con Dios.
Seguro que debo a su intercesión la gracia de no haber pasado, desde entonces, por etapas de abandono en la vida de piedad. Incluso cuando me alejé de Dios no me ha costado nada volver a los ratos diarios de oración. A pesar de los momentos difíciles, siempre me ha resultado sorprendentemente fácil y amable rezar, conversar con Dios. Lo escribo como muestra de agradecimiento a san Josemaría y en la confianza de que le sirva a alguna persona para experimentar su ayuda en la oración.
J.R., España
22 de abril de 2006

Vino a hablarme
Mi novio me dejó y desde entonces no nos hablábamos. Yo le seguía queriendo y deseaba que volviese. Hice muchas novenas y romerías. Recé sin parar pero no conseguía nada de su parte. En éstas estaba cuando un buen día, buscando una “novena para encontrar el amor”, dí con el sitio de san Josemaría Escrivá. Me puse a rezar la oración de la novena y al día siguiente, mi amigo –que no me hablaba desde hacía un mes y medio– vino a verme. Yo no había perdido las esperanzas porque sabía que Dios me contestaría, pero no me lo esperaba tan pronto. Hablamos a fondo. Estoy tan contenta... Todo se lo debo a san Josemaría. Gracias, san Josemaría. Te prometí que lo escribiría. Ya está. Tienes todavía que conseguirme dos cosas y sé que saldrán ahora que me he puesto a rezarte.
S., Haiti
25 de abril de 2006

Estaban esperándome
Desde hace unos cuantos años vivo la Semana Santa con intensidad sin salir de mi ciudad, aunque me gusta mucho viajar y hacer turismo. Este año me decidí a pasar esos días en Córdoba, pero no conseguí con facilidad el alojamiento. Me encomendé al Señor a través de la intercesión de san Josemaría después de haber llamado a cantidad de lugares. Entré a una cabina telefónica, recé y elegí al azar un hotel. Marqué el número. Apenas pregunté si había o no alojamiento, ya me preguntaron a partir de qué fecha. Parecía que estaban esperándome.
En este momento recuerdo con emoción cómo se me abrieron también todos los caminos para viajar a Roma el 6 de octubre de 2002.
Mónica, Argentina
26 de abril de 2006

No fue necesaria la operación
En un accidente con la motocicleta, mi hija Sara se rompió los ligamentos de la rodilla en la primavera del 2004. Parecía inevitable la intervención quirúrgica. Durante algunos días tuvo que usar vendas rígidas y hacer reposo absoluto. Estaba desanimada porque quería atender a su niña de pocos meses, pero no conseguía ni llevarla en brazos. Recé a san Josemaría para que la curara. Recuerdo pedir oraciones por mi hija mientras rezaba el Santo Rosario con algunos amigos; suplicaba evitar la intervención.
Finalmente los médicos no tuvieron que operarla. Un año después del accidente recibí una llamada que me dio mucha alegría: los análisis confirmaban la reconstrucción espontánea de la rodilla. Desde el profundo del corazón, agradezco la intercesión de san Josemaría.
F. I., Italia
25 de abril de 2006

Aprobé el curso con una buena calificación, gracias a mi amigo san Josemaría
Soy médico desde hace bastante tiempo. En mis años de estudiante, y a pesar de mis esfuerzos, había una materia que me parecía muy dificil de aprender. Cuando me correspondía dar examen, siempre me tocaba el profesor más exigente y complicado. Sabía que, a pesar de estudiar, el conocimiento que yo tenía de la materia era precario para el nivel de exigencia del profesor.
Pasé en vela, estudiando, la noche anterior al examen. Ante la desesperación me encomendé a san Josemaría pidiéndole que el profesor no me tomara el exámen. Al llegar al hospital, la comisión ya estaba reunida y el profesor la presidía. Cuando me tocó el momento de rendir entró una secretaria para llamar al profesor, quien salió por cerca de una hora. Al volver, informó a la comisión que no podía continuar con los exámenes, pues lo requerían con urgencia en otro lugar. Abandonó la comisión y lo reemplazó otro profesor. Aprobé la materia con buena calificación.
A pesar de los años doy testimonio de esto por el gran cariño y amor que me une a mi amigo san Josemaría.
Claudio, Chile
15 de abril de 2006

Lo que necesitaba
En el año preparatorio del seminario, cuando oía los puntos de Camino que se leían durante las comidas, me parecían palabras escritas para mí.¡Qué felicidad dominaba mi corazón! Después seguí mi camino sin preguntar más sobre el autor de Camino.
Al terminar el segundo año de filosofía pasé por momentos de grande sufrimiento, que me llevaron a la desesperación, hasta que, en la vacaciones de 2006, llegó a mi casa una revista que hablaba sobre el Opus Dei. Mencionaba a su fundador y para mi sorpresa descubrí que era lo que había leído en Camino. Sólo entonces comprendí de verdad el sentido de lo que decía san Josemaría a una mujer que agonizaba: “Bendito sea el dolor. Santificado sea el dolor”. Eran estas palabras lo que yo necesitaba.
Desde febrero he leído: Forja, Es Cristo que Pasa, Surco, y otras. Era esto lo que necesitaba, es lo que quiero. Que venga el dolor, el sufrimiento, lo que importa es que me lleve a Dios.
V. B., Brasil
12 de abril de 2006

Un partido de Beisbol
Hace muchos años, en un curso de vacaciones, en un partido de Beisbol tenía miedo de pasar a batear, le pedí a san Josemaria que me ayudara, y fue un ¡Home Run!. ¡Tremendo santo!, tuve tiempo hasta para un juego. Gracias San Josemaria.
Rodolfo, Guatemala
11 de abril de 2006

Pedir con fe
¡Miguel Angel está regresando con nosotros! Y damos gracias a toda la gente movilizada para rezar a San Josemaría, una vez más, por la vida de mi niño, que nació hace 40 días con muy poca salud. Todo aquello que con fe y mucho amor le pido, me lo concede.
R. M. A., España
10 de abril de 2006

Hace 20 años
Quiero agradecer a san Josemaría, el favor concedido por su intercesión hace 20 años al poder obtener el trabajo que necesitaba y deseaba en ese momento. Siento no haberlo manifestado expresamente hasta ahora.
F. S., México
6 de abril de 2006

No había manera
Desde hace seis meses teníamos mi familia y yo un tema burocrático muy importante para nosotros totalmente enquistado. Teniendo todo correctamente presentado no había manera de que avanzara. Fue pedirle a san Josemaría que intercediera por este tema y se ha solucionado en dos semanas.
Muchas gracias San Josemaria.
Carlos, España
4 de abril de 2006

Al conocer a san Josemaría
Mi nombre es Pedro y soy estudiante. Estoy conociendo la vida de san Josemaría Escrivá y lo que más me llama la atención es que me estoy planteando entregar mi vida a Dios en el Opus Dei, como lo hizo él. No sé explicar esto pero sólo se que Dios quiere que le entregue mi vida. Doy gracias a Dios y a la Virgen María por iluminarme el camino.
P. B. M., Colombia
4 de abril de 2006

Un trabajo
Recibí la gracia de conseguir un empleo, después de rezar la novena del trabajo de san Josemaría. Quiero dejar constancia de mi agradecimiento.
K. B., Brasil
3 de abril de 2006

Por intercesión del Fundador del Opus Dei
Mando el testimonio de una señora que me autoriza a hacerlo.
Es catequista en una parroquia. No hace mucho se cayó por la escalera de la iglesia justo antes de empezar la Misa. No tenía nada grave, pero el golpe que se dió en una pierna le dolía mucho y no podía moverse con facilidad.
Por la tarde la volví a ver y le propuse que se apoyara en mi brazo y aceptó que la acompañase hasta su casa. Antes le había dicho: « Venga usted conmigo, ¡vamos a rezar por usted!» Fuimos a la capilla de la Santísima Virgen. Le di una estampa de san Josemaría Escrivá y los dos rezamos la oración pidiéndole al Señor que la curase, por intercesión del fundador del Opus Dei.
Yendo hacia su casa, le expliqué un poco cuáles eran las enseñanzas de san Josemaría en lo tocante al dolor que debemos aceptar con amor para santificarnos con él : «Si sabes que esos dolores — físicos o morales —son purificación y merecimiento, bendícelos» (Camino, 219). Le recomendé que rezase a san Josemaría con fervor y le di algunas estampas para que las distribuyese ella también.
Dos días después la volví a ver en Misa y me dijo que ya no le dolía nada, que estaba totalmente repuesta. Me autorizó pues a contar este favor que le ha concedido este gran santo, para que se conozca cada día mejor su amor y su bondad.
Añado que doy a conocer a san Josemaría en mi parroquia y que todos acogen su mensaje con alegría e ilusión. Se sienten reconfortados cuando se enteran de que también ellos pueden llegar a ser santos santificándose en la vida ordinaria
J. F., Francia
28 de marzo de 2006

Agradecimiento
Agradezco a san Josemaría que nos ayudara a encontrar una nueva casa, en un barrio tranquilo, coincidiendo con el nacimiento de nuestro primer hijo.
Jane, Italia
29 de marzo de 2006

Una curación
Me llamo Carine y tengo 32 años. Me dolían mucho los oídos y tenía muy a menudo crisis muy molestas en las que me quedaba practicamente sorda. Pensé en san Josemaría y le pedí a mi hermano que le rezara por mí. Mi enfermedad se arregló y ahora estoy totalmente curada
Carine, Francia
29 de marzo de 2006

Nada tremendo nos puede pasar
Me emociona saber cómo el fundador del Opus Dei, san Josemaría, está presente en tantas y diversas situaciones en que necesitamos de su ayuda. Recuerdo que hace un tiempo fuimos estafados y perdimos todo nuestro capital juntado a lo largo de muchos años, mi marido perdió su trabajo, y estabamos sumidos en una tremenda desesperación, ya que tenemos 6 hijos. Llegó a mis manos un boletín con experiencias, vivencias, oraciones y milagros de san Josemaría, le empecé a rezar con mucha fe e insistencia y sentí cómo desde ese día me tomó para protegerme; si bien perdimos nuestra casa, ya no sentimos deseperación ni nos sentimos mas solos. Ahora tenemos la seguridad que nada tremendo nos puede pasar porque el Señor está con nosotros porque san Josemaría se lo pide expresamente.
J. F., Chile
27 de marzo de 2006

Cerré la caja con el llavero dentro
Trabajo desde hace unos meses en un colegio y, hace dos semanas, cuando estaba en mi despacho ordenando la caja del dinero, sin darme cuenta, cerré la caja y me dejé el llavero dentro. Este llavero contiene, además de la llave de esta cajita, la llave de la caja fuerte, con lo que el trastorno era grande.
En ese momento, mi temor era dejar la caja con bastante dinero en mi despacho (sin poderla guardar en la caja fuerte esa noche) y que alguien entrase a robar. La otra copia de la llave de la caja fuerte, la tiene la directora del colegio que en ese momento ya no se encontraba allí, y tenía que hacerla venir de su casa, con la consiguiente molestia. Así que intenté abrir la caja pero, ¡claro!, no conseguí nada: ¡estaba cerrada con llave! Viendo que la cosa tenía poco arreglo, empezé a rezarle a san Josemaría. Volví a intentar, y la caja se abrió. Me quedé muy sorprendida. La alegría fue tremenda porque pude guardar la caja, y no tuve que molestar a nadie.
I., España
25 de marzo de 2006

Verdadera alegría
Gracias a san Josemaría, descubrí que el sufrimiento y el dolor de una enfermedad vale la pena, porque ayudamos a los demás en el ofrecimiento de estas penas y, como sin darnos cuenta, Jesús nos lo paga con la verdadera alegría.
Gracias, Padre
María, Chile
24 de marzo de 2006

Dios estaba esperando a que yo moviera ficha
Llevaba, probablemente, más de cinco o siete años sin ir a misa. Un día estaba solo en mi casa estudiando para los exámenes de la universidad. Deseaba volver a creer pero ... no había forma. Por razones personales san Josemaría no se me presentaba como alguien simpático, pero la providencia quiso (permítanme decirlo así) que sobre la estantería de mi cuarto hubiera una postal del fundador del Opus Dei que había dejado un familiar.
Sabedor de que Dios quiere que demos el segundo paso, el primero siempre lo da él, decidí rezarle, de rodillas, a través de la intercesión de san Josemaría pidiéndole ayuda para volver a creer. Sólo puedo decir que rezar, me costó lo mío.
Poco después llamaron a la puerta. Eran dos testigos de Jehová, y antes de que comenzaran con su charla les dije abiertamente que yo era católico y que no me interesaba lo que tuvieran que decirme.
Fue un momento realmente impactante que me hizo pensar mucho.
Aunque todavía tardé en volver a la práctica habitual de los sacramentos, Dios me hizo reaccionar.
Él estaba esperando a que yo moviera ficha.
D. M. España
23 de marzo de 2006

Mi santo protector
Desde hace dos años soy devota de Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Cuando mi niña Erika se enfermó, le pedí a él que intercediera por ella. Así fue y desde ahí es mi santo protector; no hay favor alguno que le haya pedido que no me haya ayudado; claro siempre respetando la voluntad del Señor.
Carol Martinez, Venezuela
23 de marzo de 2006

Aún así le estaré agradecido
Hoy probablemente pierda mi empleo. Todo por un error involuntario que cometí. Me he encomendado mucho a Dios y en especial he estado rezándole a san Josemaría y al Padre Alvaro para que me saquen de esta dificultad. Dejo este testimonio porque espero que san Josemaría me conceda el milagro de librarme de este problema y, si esto no sucede, aún así le estaré agradecido por todas las veces que me ayudó sin solicitárselo. Recen por mí. Termino con la cita hecha en Camino, 691: Alabado sea Dios.
H. N., México
17 de marzo de 2006

Buen humor ante las contrariedades
Quisiera agradecer la intercesión del Fundador del Opus Dei, junto a Juan Pablo II, porque les pedí que durante este tiempo de cuaresma supiera estar de buen humor ante las contrariedades cotidianas del día a día y se está cumpliendo. Estoy cursando cuarto curso de ngeniería química y, como a todos, siempre me surgen varios imprevistos que parecen que no tienen solución. Saber esperar en el Señor me ayuda a quererle más y así apreciar también más a los demás.
¡Gracias Padre!
M. A. C. España
16 de marzo de 2006

Estoy esperando un bebito
Quisiera contar mi testimonio brevemente para que sea de esperanza a alguna mujer. Después de más de 20 años de tomar medicamentos anticonvulsivos, los médicos me dijeron que era casi imposible que yo pudiera quedar embarazada. Esa noticia me deprimió mucho y empecé a pedir a san Josemaría Escrivá de Balaguer su intercesión. Hace dos meses me dieron la noticia de que estoy esperando a mi bebito. Prometí compartir esta experiencia y así lo estoy haciendo.
Viviana Arroyo Viquez, Costa Rica
15 de marzo de 2006

Gracias por todo
Josemaría, cambiaste mi vida, has ayudado a mi hijo. Gracias por todo.
Percy Flores, Peru
14 de marzo de 2006

Un gran apuro culinario
Recibí un favor de Josemaría Escrivá. En 1989 estudiaba en el Centro de Capacitación Hotelera Jaltepec, y un día en el que me encargaba de la comida, poco antes de la hora del almuerzo probé el platillo que había preparado y no sabía a nada. Por el momento se me ocurrió solo agregar más condimentos. Pasado un poco de tiempo volví a probar y seguía sin saber a nada. Como no tenía más tiempo, dije: “Padre si me pones bueno esto escribo el favor”. La persona que me ayudaba lo probó y me dijo “esto sabe tan bueno como lo hacía mi mamá”. Me quedé callada y después de todo me gradué y pasó el tiempo sin que yo escribiera el favor así que ahora me he decidido a hacerlo y solo me resta decir que el fundador del Opus Dei me sacó de un gran apuro culinario porque en realidad aquello no sabía a nada.
Alejandra Macias Mendoza, Mexico
12 de marzo de 2006

Problemas con las matemáticas
Siempre he tenido muchos problemas con las asignaturas de matemáticas. Soy universitario, estudio Geografía. La última asignatura de matemáticas de la carrera (Estadística Inferencial) se me presentaba como algo insuperable.
El día anterior al examen acudí a san Josemaría pidiéndole que me cayesen en el examen dos tipos concretos de ejercicios que sabía hacer muy bien, con lo que era posible llegar al aprobado.
En el aula, cuando repartieron el examen, llegó la sorpresa: habían puesto los dos problemas que pedí y, no sólo eso: uno de ellos cayó por duplicado...
Aprobé la asignatura indudablemente gracias a la intercesión de san Josemaría.
A la vuelta del examen, me topé con una señora y su hijo que buscaban alojamiento universitario. Le indiqué adonde se tenían que dirigir para encontrarlo y les di una estampa de san Josemaría a cada uno, no sin antes contarle, la historia de mi examen. "Si han preguntado esos tres ejercicios, seguro que vosotros encontraréis pronto piso y... ¡a buen precio!"
J. V. A., España
12 de marzo de 2006

El partido de fútbol
El otro día estaba mirando el partido de mi equipo de fútbol. Estaba perdiendo y en ese momento recé a san Josemaría. Al final remontamos y ganamos el campeonato. Gracias padre.
J., España
12 de marzo de 2006

Camino estaba “esperándome”
Un día estaba bastante deprimida y me propuse salir para animarme un poco. Fui a una librería a buscar un libro testimonial de una crisis reciente que había sufrido mi país. No lo encontré. Sin embargo estaba “esperándome” Camino. Siempre había sentido curiosidad por conocer algo sobre san Josemaría Escrivá de Balaguer. Ya tenía la estampita que no recuerdo quién me la regaló. Bueno realmente no sé como explicar lo que significó el hecho de comenzar a leer Camino. Me hizo reencontrarme con Dios de una manera más tangible. Siempre había sido católica, pero realmente no había utilizado esa arma tan poderosa que es la fe como bastón, como impulso, como revalorización de cada acto, de cada cosa y momento que el Señor nos da. Tengo 40 años, dos hijas y un marido maravillosos. Quiero a Jesús, me siento cerca de Él.
Gracias una vez más.
J., Uruguay
11 de marzo de 2006

Como si nunca hubiera tenido nada
En noviembre pasado, a mi hijo menor de 9 meses, a la vista de un retardo en su desarrollo psicomotor, le diagnosticaron la posibilidad de una enfermedad metabólica llamada "aciduria glutárica tipo I" que, por lo que alcanzamos a estudiar, normalmente conduce a la muerte antes de los 11 años.
Le tomamos muchos exámenes y todos ellos reforzaban el diagnóstico. Finalmente los médicos nos pidieron realizar un exámen muy específico para el que hubo que enviar las muestras a USA. Encomendamos a nuestro hijo a la Virgen y a san Josemaría. Luego de casi dos meses recibimos los resultados: la enfermedad quedó descartada de plano y mi hijo está evolucionando como si nunca hubiera tenido nada.
Hugo Valenzuela, Chile
8 de marzo de 2006

Favores recibidos en el año 2005
Doy gracias a San Josemaría Escriva por los favores recibidos en el año 2005: tuve un embarazo con constantes amenazas de aborto y pedí que no se malograra mi bebé, lo cual se me concedió por la intercesión de el fundador del Opus Dei ante Dios Nuestro Señor. Y la salud de mi hermana y su bebé durante su embarazo porque también encontró dificultades al final. Gracias.
Olga Edith Mireles Preciado, México
6 de marzo de 2006

Busqué el número de teléfono del Opus Dei
Durante mucho tiempo, creía que la religión era para fanáticos, e ignoraba por completo el valor que tiene la religión . Oía hablar del Opus Dei, pero de una forma negativa, como algo que tenía poder y otras cosas ajenas a él. Crecí oyendo todo esto y decidí conocer el Opus Dei directamente. No hace mucho tiempo, fui a la lista telefónica, busqué el número del Opus Dei y apareció.
Creía que la santidad era para familias de santos. Al conocer san Josemaría Escrivá, he visto que la santidad es para todos. Este hombre ha cambiado por completo mi vida espiritual, y me ha llevado a abrazar a Dios y a la Iglesia. Sin saber como, poco a poco, he ido haciéndome una fiel católica, pero no fanática. Ser un buen católico no puede quedar sólo en teoría, aunque sea una buena teoría.
Soy joven, tengo 20 años, y amo profundamente a este hombre, el fundador del Opus Dei, porque cambió mi interior, cuando yo nunca había pensado que eso podría acontecerme. Empecé a "hablar" con él y él me fue ayudando, casi sin darme cuenta.
Olga R. Teixeira, Portugal
2 de marzo de 2006

Gracias, Padre
Esta mañana fui a entrar en mi casa, pero al introducir la llave en la cerradura se quedó atascada, y no podía abrir la puerta. Esto ya ha pasado otras veces, y algunas ha habido que llamar al cerrajero.
Decidí encomendarme a san Josemaría, y volver a intentarlo. Se abrió sin ninguna dificultad. Gracias Padre
España
2 de marzo de 2006

Descubrir mi vocación
En el 2001 conocí el Opus Dei por casualidad. Hoy participo de todos los medios de formación cristiana que facilita a quienes desean acudir: Círculos, Retiros, tengo Dirección Espiritual... Pero una de las gracias más lindas que recibí por medio de san Josemaría fue el descubrir mi vocación:
con mi novio deseamos formar una familia santa con la gracia de Dios y la mirada de nuestra Madre.
Maria F. Argentina
28 de febrero de 2006

Tengo que agradecerle mi vida
A fines de diciembre del 2002, yo tenía 10 años. En el jardín de mi casa, sin darme cuenta me enredé con un cable de electricidad pelado y me pasó corriente eléctrica. Sólo mi hermano Carlos me vió y acudió en mi ayuda pero al tocarme el también fue electrocutado. Cuando acudió a ayurdarnos el resto de la familia, mi madre me dice que yo no reaccionaba. Llevaba inconsciente 15 minutos y no reaccionaba. De pronto mi madre se fue y trajo consigo una estampa de san Josemaría. Me la puso en el pecho y mientras rezaba con mucha fe para que reaccionara, reaccioné, y le di un beso a mi madre, diciéndole que todo iba a estar bien y que ya no llorara. Me llevaron al hospital y me atendieron de emergencia, los doctores muy sorprendidos dijeron que me había salvado de milagro. Ese milagro era de san Josemaría.
Estuve un tiempo en observación y con medicamentos muy fuertes, pues el médico dijo que podían quedar muchos daños cerebrales. Mis padres estaban seguros del milagro y fueron a la catedral a Misa en acción de gracias.
Pasaron ya varios años mi vida ha cambiado mucho soy un joven robusto y sano; no tengo problemas en mis estudios y todo me va bien. Quise enviar, para que se publique, este milagro del padre San Josemaría, fundador del Opus Dei, porque tengo que agradecerle mi vida y la unidad de mi familia, entre muchas otras cosas. Vivimos nuestra vida cristiana con las enseñanzas del Padre y siempre está presente en nuestras vidas, en nuestras acciones personales y en nuestro trabajo. Muchas gracias Padre.
Jefferson Johel Yangali Vicente, San Vicente de Cañete, Lima - Perú
28 de febrero de 2006

No es casual
Soy devota de san Josemaría, desde que era beato. Siempre le recé con devoción y me concedió todo lo que le pedí. Lo más grande que me ocurrió, fue lo siguiente.
En noviembre de 2005, mi esposo me dio la noticia de que le ofrecían un trabajo en México: la verdad yo me negaba a aceptar lo que practicamente ya era un hecho.
Mientras le rezaba a san Josemaría le pedía que por favor me diera señales de porqué un traslado a un lugar tan alejado de mi país.
A días de contar a mis padres el traslado inminente de mi esposo, mi padre fue al médico a pedirle exámenes de rutina. La ecografía determinó un quiste, el médico pidió entonces unos análisis de sangre para medir valores de PSH. Estos valores dieron bastante altos lo que llevó al médico a pedir un estudio más profundo, que arrojó la presencia de muchos quistes más.
Esto sembró la desesperación en toda mi familia, más aún en mí por el hecho de irme próximamente a vivir tan lejos. Ante esta situación, le acerqué a mi padre una estampita de Josemaría y le dije que no dejara de pedirle aún en el momento de la extracción de los quistes para la biopsia.
Mi padre me dijo que en el momento que iban a empezar con este estudio se encomendó a Josemaría. Yo siempre que le rezaba a Josemaría, le pedía: "Aumenta mi fe y dame los medios"; en estos momentos también lo hice y Josemaría me puso como mediadora a la Virgen de Guadalupe.
Después de quince días de angustia y de oración profunda retiramos los estudios y gracias a Dios a la intercesión de la Virgen y de san Josemaría, el fundador del Opus Dei, no se observan células malignas en los análisis.
Yo estoy segura que es un milagro y también estoy segura que mi viaje o, mejor dicho, el traslado de mi esposo a México no es casual. Conocer a la madre de Dios, y justamente Guadalupe de quien Josemaría era devoto, me parece una gran causalidad.
El viaje lo haremos el 20 de marzo y no veo las horas de llegar para visitar la basílica de Guadalupe, que tengo entendido es el templo mariano más grande del mundo y agradecerle este milagro y gran señal, de que lo que sigue es pura Voluntad de Dios.
Rosana, Argentina
28 de febrero de 2006

Un guía en mi vocación
Quisiera agradecer públicamente a nuestro querido san Josemaría Escrivá, su protección y ayuda en mi llamada vocacional. Que sea él siempre mi intercesor especial delante del Señor, y un guía en mi vocación. San Josemaría Escrivá es verdaderamente un gran santo que Dios ha dado a su Iglesia en estos tiempos revueltos.
D. M., Malta
23 de febrero, 2006

Muchos favores
He recibido muchos favores mediante la intercesion de san Josemaría Escrivá de Balaguer. Uno de tantos es el de haber llegado finalmente a Estados Unidos y encontrar trabajo. Y como éste he recibido muchos más. Le prometí que publicaría estos favores. Gracias
Suyapa, Honduras
20 de febrero de 2006

Mi mamá estaba grave
Creo que es mi obligación moral dar a conocer mi testimonio. Mi mamá estaba grave en cuidados intensivos del hospital. Rezamos la oración y por su intercesión en el cielo se salvó. Ahora le rezo para que me ayude en un tema personal, y siento que está amparándome. Gracias.
Ana, Uruguay
20 de febrero de 2006

Por el camino de lo ordinario
Invoqué a san Josemaría el día de su cumpleaños para que me mejorara de una dolencia. Durante esa noche y parte del día siguiente parecía curada. Creo que me dio un "recreito" y que luego me animó a continuar por el camino de lo ordinario. Ahora estoy ofreciendo mis molestias por muchas intenciones.
Adhelma María, Argentina
16 de febrero de 2006

Monseñor Escrivá de Balaguer
Llegué a trabajar a una empresa y me llamó la atención la foto de este santo que estaba en el escritorio de una colega y se llamaba monseñor Escrivá de Balaguer. Compré un libro sobre su vida (Huellas en la Nieve), que me impresionó. Pero más que eso fue lo que sucedió en esa oficina. Se produjo un incendio en la empresa, ardió todo el piso, la oficina se quemó completa, pero el escritorio donde estaba la foto de monseñor Escrivá, permaneció intacto. Otra vez la madre de un amigo tuvo un ataque cerebral, las posibilidades de recuperación eran nulas y sólo se esperaba un desenlace fatal. Cuando me lo dijo, fui a mi pieza con la foto del fundador del Opus Dei y le rogué por la salud de esta señora, al tiempo me encuentro con mi amigo y me indica que su madre se encuentraba en perfectas condiciones y que que su recuperación había sido un "milagro".
J. T., Chile
16 de febrero de 2006

A propósito de un libro
Le agradezco profundamente a san Josemaría el ayudarme tanto cada vez que se lo pido. Le doy las gracias a este santo por acercarme al Opus Dei y por interceder ante Dios en mis momentos difíciles. Leyendo el Código Da Vinci, pude interesarme por la Obra y comprobar que es un texto totalmente ficticio que va en contra de la religión y falta el respeto a los católicos. Pero ante cosas de esta índole nos hacemos más fuertes: hay que hacer limonada de los limones.
Cristian, Argentina
11 de febrero de 2006

La ayuda del fundador del Opus Dei
He recibido muchísimas gracias por intercesión de san Josemaría, sobretodo con respeto a la búsqueda del trabajo. Soy una joven profesora y todavía no tengo muchos años de trabajo. Por eso, de momento, no tengo un puesto fijo, y me encuentro a menudo buscando trabajos de suplencia, viviendo con una cierta ansiedad los momentos de paro. El fundador del Opus Dei siempre me ayuda a encontrar la ocasión justa en el momento justo y podría contar muchos sucesos. Cada vez que recibía una propuesta de trabajo por su intercesión me prometía escribir mi testimonio, sin embargo nunca no lo he hecho. Hace unos días terminó una suplencia y estaba sin trabajo. Ayer recé la oración de la estampa y le dije: "Padre, ¡ayúdame! Esta vez sí que escribo". Unos minutos después recibí una llamada telefónica en la que me pedían que me encargara de hacer una suplencia larga y muy interesante para a mí. ¡Estaba por irme de la ciudad y volví a tiempo!
Silvia, Italia
10 de febrero de 2006

¡No te preocupes!
Desde mediados de diciembre, han operado a mi esposo dos veces de la pierna (fractura de tibia). Se lo he encomendado mucho a san Josemaría y ayer los resultados de la radiografía daban por fin un buen resultado. Así mi marido ha podido empezar hoy las sesiones de rehabilitación.
Quiero agradecérselo a san Josemaría. Tengo su foto en la mesa de mi despacho y cada vez que le miro me parece que con su sonrisa me dice: ¡no te preocupes! Le pido por mi esposo con confianza y le doy las gracias porque ha estado conmigo en varias ocasiones. Siento su cariño y su ayuda.
Julienne Duby, Bruselas
9 de febrero de 2006

Hemos aprobado las dos
El día 1 de febrero tenía uno de los 2 exámenes que me quedan para terminar la carrera. Antes de realizar el examen le pedí a San Josemaría y a la Virgen, que nos ayudase a mi amiga y a mí. Estoy atravesando un momento difícil, que confío en que pronto se solucionará, y casi no había podido prepararlo. Ayer por la tarde me llamó mi amiga y me dijo que habíamos aprobado las dos.
Muchísimas gracias por la ayuda que estoy segura he recibido para aprobar mi examen.
Anónimo
9 de febrero de 2006

Lo encontré en Internet
Hace unas dos semanas me encontraba deprimido y no sabía que hacer. Vivo en Estados Unidos y la vida acá sólo es trabajar, pero quería re-acercarme a Dios. Cierto día buscando algunas cosas en Internet, encontré la página de san Josemaría. No fue casualidad, y al leer lo que vivió, y como lo vivió, siempre contento y gustoso de trabajar para el Señor, me sentí llamado a hacer lo mismo. Además, le pedí que intercediera por unos dolores que tenía y lo hizo eficazmente. Agradezco a Dios su intercesión.
Omar, Estados Unidos
6 de febrero de 2006

¿Se perdieron los paquetes?
Envié unos paquetes por correo a Alemania desde los EEUU. Tardaban tanto en llegar que me preguntaba si se habrían perdido. Así que me puse a rezar al fundador del Opus Dei, y empezaron a llegar uno después de otro. Gracias san Josemaría y, por favor, ayudame a aprobar mis estudios médicos este otoño. Todo es para Dios y su Iglesia. Rezo por el Papa Benedicto XVI.
R. B., EEUU
4 de febrero 2006

La oración a San Josemaría
San Josemaría sigue mis pasos. Leo y vuelvo a leer muy a menudo sus escritos, lúcidos, profundamente humanos que a veces animan a rectificar. Cuando no puedo con mi alma, le rezo y enseguida me siento invadido por cierta serenidad. Su pensamiento es un verdadero oasis de bondad. Por eso intento no alejarme demasiado de sus consejos. La oración a san Josemaría es el norte que me ilumina en nuestro el diario, pequeño o grande. ¡Muchísimas gracias por esa Luz espiritual!
Dimitri, France
3 de febrero de 2006

Lo que hago ¡me encanta!
Sin demasiada devoción, aunque con fe, le pedí a San Josemaría un trabajo, cosa difícil de encontrar en mis circunstancias. El trabajo me ha llegado, me resulta interesante y me han felicitado y propuesto para otros nuevos proyectos. Por si fuera poco, lo que hago ¡me encanta!
Gracias San Josemaría. Seguiré contando contigo.
España
31 de enero de 2006

Un momento de desconsuelo
Gracias a San Josemaría por intervenir ante nuestro Señor y darme y valor y esperanzas en un momento de desconsuelo y angustia.
Freda Cabanilla Alvarado, Ecuador
31 de enero de 2006

Todo es para bien
Cuando empecé mis estudios universitarios me era difícil aceptar el no poder irme a estudiar al extranjero. Sin embargo, Dios era muy bueno conmigo al privarme de lo que yo tanto quería. Dios me envió a una escuela donde me encontraría con san Josemaría, el que, a través de sus hijos, me ha hecho ver que todo es para bien -Omnia in Bonum!- Cuando conocí el Opus Dei, mi visión sobre la vida cambió. He aprendido que puedo agradecer a Dios y amarle hasta en las cosas menudas. Además de esto, pude ver la faceta buena hasta de las cosas peores que me han pasado (p. ej. una rodilla lastimada). Mi rodilla se curó al final por la intercesión de san Josemaría y de don Alvaro. Hoy puedo arrodillarme durante la Misa y hacer la genuflexión en las iglesias. La curación de la rodilla es un recuerdo de que el poder andar de nuevo, me ayuda a hacer apostolado para el Señor. En pocas palabras, todo tiene su razón de ser. Y en relación a mí, tengo que continuar rezando a Dios y a san Josemaría hasta que "vea" para qué me creó Dios.
EEUU
30 de enero 2006

El hombre de Villa Tevere
Soy un joven estudiante de teología del seminario mayor San José. Hace unos meses llegó a mis manos un libro llamado "El hombre de Villa Tevere" de la escritora Pilar Urbano. Al leerlo encontré el verdadero perfil de san Josemaria, su vida como sacerdote y como hijo de Dios. Pero lo que más me llamo la atención fue el "plan de vida" que él enseñaba. Me ha ayudado en mi vida vocacional, en la oración, meditación y en la preparación antes de la Misa. Lo he puesto en práctica y en mi proyecto de vida. Doy gracias a Dios por todas las enseñanzas que nos ha dejado este gran Santo y por su amor a Jesus, María y la Iglesia.
O. C. G., Colombia
28 de enero de 2006

El examen de economía
Acabo de pasar un examen parcial de economía. Me han preguntado sobre un tema un poco díficil, pero he sabido contestar y me han puesto una nota satisfactoria.
Antes de la prueba había invocado a san Josemaría y aquí estoy para agradecérselo, sin más.
Jean-François, Francia
24 de enero de 2006

Encontré la fuerza para perdonar por amor
San Josemaría ha estado siempre a mi lado cuando más lo he necesitado.
En 2005, pasé por un trance que me hirió profundamente, como nada en mi vida. La persona que causó esta herida es alguien que me toca de cerca. La admiraba y teníamos verdadera amistad, por lo que me hizo sufrir muchísimo, durante meses y meses.
Al mismo tiempo conocí a san Josemaría. La lectura de sus obras me ayudó mucho. Gracias a su ejemplo, encontré la fuerza para perdonar por amor, vivir con amor, y comprendí cual es el sentido cristiano del sufrimiento: ¡me ayudó mucho!
Hoy todo esto es sólo un recuerdo. Ya no sufro. Doy gracias al Señor, a la Virgen María y a san Josemaría. Sin él, no sé lo que habría hecho.
Es mi guía, mi confidente y en sus escritos encuentro siempre la respuesta a mis interrogantes. Le rezo todos los días y procuro que los otros le quieran como yo. Si me entero de alguien que pasa mal rato, le aconsejo que invoque a san Josemaría todos los días. Varias personas me han dicho ya que han recibido favores por su intercesión.
Deseo ardientemente que mi testimonio se publique para decir a los que sufren: «¡No tengan miedo»!
Ya no me queda más que decir: gracias, querido san Josemaría, gracias por todo. ¡Has cambiado mi vida!
D.I., Francia
17 de enero de 2006

Me ponían sobre aviso
Tiempo atrás no conocía el Opus Dei. Apenas había oído hablar de él. A mi alrededor me ponían sobre aviso contra esta prelatura incluso en ambientes religiosos. No me atrevía a contestar, ni a preguntar qué era, porque tenía miedo a quedar mal. Me decía a menudo: ¿que será este Opus Dei?
San Josemaría leyó sin duda en mis pensamientos porque me mandó a alguien, para que lo conociera. Se lo agradezco con toda mi alma. No me lo esperaba, fue una sorpresa.
Leí Camino, Surco, el Via Crucis… visité los sitos como éste y leí los escritos de san Josemaría. Poco a poco recobré la paz del alma y comprendí que no había ningun motivo para estar en guardia contra el Opus Dei y que los que lo hacían se habían dejado llevar por las habladurías.
No sólo recobré la paz sino que comprendí que el sufrimiento tiene un sentido y que podemos santificarnos en medio del mundo. ¡Fue todo un descubrimiento para mí! Ya sólo me quedaba no tener miedo a hablar de este gran santo y de mi devoción. Es lo que más ardientemente deseaba. Ahora, ya no tengo ese respeto; me atrevo a hablar aún a riesgo de disgustar a algunos. Vencí el amor proprio y no me importa llegar a perder tal o tal privilegio al expresarme en mi entorno. Tengo libertad de espíritu… y me abandono totalmente a la voluntad de Dios. Gracias a san Josemaría he encontrado el valor, la audacia y todo sin herir a nadie.
Me ha mandado muchas gracias espirituales, indicado cómo actuar en cada circunstacia precisa; no me cabe ninguna duda, él ha intervenido en cada caso.
Últimamente han operado a mi esposo dos veces de la pierna. Se lo confío a san Josemaría. Tengo confianza en él… y mi marido está en vías de recuperación.
En unión de oraciones, me gustaría que este testimonio se publicara con mi nombre y apellidos.
Julienne Duby, épouse Auquière
16 de enero de 2006

Es un favor muy pequeño y de la vida ordinaria
Los técnicos de la lavadora dejaron el tambor de la misma para que lo tiráramos.
En la zona donde vivo no hay contenedores de basura sino que pasan a unas horas determinadas a recoger basura "destruible". Por lo tanto el tambor de la lavadora lo tendría que llevar a un polígono industrial a una zona determinada. Yo no conduzco así que dependía de otra persona.
Decidí bajar el tambor y dejarlo con la basura y le pedí a san Josemaría que los basureros lo recogieran aunque no fuera su cometido. Al cabo de unas horas miré por si estaba el tambor pero se lo habían llevado. Así que le dí las gracias a san Josemaría
Belén Chordi Miranda, España
18 de enero de 2006

Practicando deporte
Me lesioné un hombro practicando deporte, fue una simple tendinitis, pero resultaba bastante doloroso y molesto, porque me dificultaba concentrarme. Fui al médico y me dijo que me tomara anti-inflamatorios, pero también que lo más seguro era que, por el lugar de la lesión, necesitara algún tiempo de rehabilitación, y que la recuperación sería muy lenta, y lo más posible era que de vez en cuando me siguiera molestando.
En vistas a esto, tomé los anti-inflamatorios y recé a San Josemaría, pasando la estampa por el hombro lesionado.
En una semana el dolor había desaparecido, y el médico dijo que era milagroso que me hubiera curado tan rápidamente.
España
15 de enero de 2006

Ayuda en el trabajo
Como parte de la evaluación de un curso universitario tenía que presentar una colección de 150 insectos, de 20 órdenes distintas. El mismo día de la entrega del trabajo me faltaban aún dos insectos y la reprentación de dos órdenes. Le pedí el favor a san Josemaría Escrivá de Balaguer y en cuestión de minutos encontré dos pequeños insectos dentro de la casa. Al clasificarlos me dí cuenta de que pertenecían a las órdenes que me faltaban. Estoy segura que fue san Josemaría el que me ayudó en este trabajo.
I. M. R., Puerto Rico
13 de enero de 2006

Asegura la vocación divina que he recibido
Quiero manifestar que con la oración incesante, invocando la intercesión de san Josemaría y del Padre Pío, consigo ir adelante con decisión, a pesar de mis defectos y de una enfermedad psíquica seria. Tengo la esperanza de vivir y gozar con Cristo, a pesar de mis defectos. San Josemaría fue y sigue siendo mi compañía constante, me mantiene firme en mis principios y asegura la vocación divina que he recibido.
H. R., Brasil
16 de enero de 2006

Recen por mí por la intercesión de san Josemaría
Me llamo Emma, tengo 19 años y vivo en Australia. Estoy gravemente enferma, y tengo intolerancias a todo tipo de alimentación. Estoy pasándolo muy mal y quiero volver a estar bien. Me siento llamada a preocuparme por otros que padecen enfermedad y dolores como yo. ¿Pueden hacer llegar este mensaje a sus lectores, pidiéndoles que recen por mí por la intercesión de san Josemaría? «Si dos de vosotros se ponen de acuerdo para rezar, les será otorgado por mi Padre celestial» (Mateo 18, 19). Les agradezco todo lo que hagan.
E. N., Australia
12 de enero de 2006

Las inyecciones de insulina
Mi madre sufría de diabetes desde hace casi ocho años. Afortunadamente sólo tenía que tomar medicinas por vía oral. Pero hace tres meses el nivel de azúcar en la sangre le subió muchísimo, y el médico le recetó inyecciones de insulina dos veces al día, que eran muy dolorosas.
Hace dos meses fui a un retiro del Opus Dei y conocí una estampa de san Josemaría. Al oir testimonios de personas cuyas oraciones habían sido atendidas por su intercesión, me quedé pasmado por la ayuda de san Josemaría incluso en favores muy pequeños que se le pedían. Después del retiro comencé a rezar la estampa todos los días para que mi madre pudiera dejar las inyecciones de insulina. Un mes más tarde, el médico le dijo que el nivel de azúcar en la sangre era manejable, y ya podía volver a tomar la medicina por vía oral. ¡Gracias, San Josemaría, por tu intercesión!
J. P., Filipinas
6 de enero de 2006

Un aire de esperanza
Quisiera agradecer la intercesión de san Josemaría quien, en momentos de desánimo, ha traído a nuestro corazón un aire de esperanza. Gracias.
M., China