San Josemaría Escrivá
Devoción a San Josemaría
No he vuelto a beber

Respetuosamente,
E. M., EEUU
28 de diciembre de 2005
Un trabajo antes de terminar el año... sería muchísimo mejor
Hasta el día de hoy no puedo creer lo que me ha pasado. Estaba desesperada porque no lograba encontrar empleo. Los primeros días del mes de diciembre me llamaron para una entrevista en la ciudad de Lima (mi lugar de residencia es Piura) y me decidí a viajar. Luego de dos entrevistas, decidí regresar a Piura pues no me llamaron para las siguientes fases del proceso de selección. En el viaje de regreso decidí empezar una novena a san Josemaría en ese mismo momento. Sentía que realmente me ayudaría, pues años atrás conseguí por su intercesión un milagro que pedí para mi hermana. El caso es que le dije que si me conseguía el trabajo antes de terminar el año... sería muchísimo mejor. Yo sabía que eso era imposible, pues ya estábamos en diciembre y los procesos de selección normalmente tardan mucho tiempo.
Justo en el séptimo día de mi novena, un primo me llamó para hablar conmigo. Me informó de que estaba poniendo un empresa de telecomunicaciones y necesitaba una persona de su entera confianza para administrar el negocio. Me dijo que había estado pidiendo curriculums y había visto el mío entre los que le habían llegado... y que el trabajo era mío. Durante los días que había estado en Lima, mi papi había visto el aviso en el periódico y había enviado mis papeles.
Hace dos semanas que ya estoy trabajando para mi primo y he recibido una llamada del trabajo al que postulé en Lima. Me piden un examen médico riguroso y, si lo paso, el empleo es mío.
Hace dos semanas no tenía esperanza alguna de trabajo. Hoy estoy en la encrucijada de dos buenos empleos, y todo se lo debo a la intercesión de san Josemaría
K. B., Perú
27 de diciembre de 2005
Un taxista romano
Soy un taxista romano que frecuentó en los años ochenta el centro de formación profesional ELIS, en Roma. Hace unos días, de manera casual, me encontré dentro de mi taxi, al actual director del Centro y me hizo notar que estaba transcurriendo el 40º aniversario de la fundación del Centro Elis....
¡Es para mí un milagro! por tantos motivos. Por tantos motivos que más adelante os contaré. ¡Gracias a vosotros por existir!
Enzo, Italia
15 de diciembre de 2005
Para una prisa
Al final de unos días de retiro en Baviera queríamos ir a la estación de tren, bastante temprano. Había nevado durante varios días y pensé que habría que quitar del coche una capa de nieve, pero no me di cuenta de que además hacía mucho frío. Sólo cuando intenté abrir la puerta del coche, la situación quedó clara: no se dejaba abrir. Intentamos con agua caliente, pero no funcionó y el tiempo avanzaba: había que partir para no perder el tren. Pensé: “Padre, ahora mismo debe marchar la cosa, o ya no nos sirve. Haz algo, para que las personas de Suiza puedan coger su tren”.
(...) Al instante vi llegar el conserje de la casa en coche. Le llamé y pregunté si podía ayudar. Se cargaron las maletas en su coche, subieron las dos viajeras y se fue el coche con ellas. Un poco más tarde, el agua caliente había hecho efecto y se pudo abrir la puerta.
Angelika S., Alemania
Dios tarda pero no falla
Conocí la labor del Opus Dei en el año 2004, cuando un primo nos regaló la Novena a san Josemaría. Me interesó mucho la santificación a través del trabajo y de las tareas cotidianas de cada uno. Todos podemos a través de las pequeñas cosas del día a día trillar el camino de la santidad, y la conciencia de esa realidad es magnífica pues muchas veces creemos que el camino de la santidad está sólo en los grandes hechos y no nos sentimos llamados a ella.
En la época en que recibí la novena iba a comenzar el 2° año de facultad y tenía necesidad de un empleo. Hay un dictado que dice que Dios tarda pero no falla y ¡es verdad! Hoy, después de mucha, mucha lucha, estoy trabajando, gracias Dios y a la intercesión de san Josemaría. Conseguí un buen empleo en el que tengo oportunidades de crecimiento y que puedo conciliar con los estudios, algo que antes me parecía tan imposible. Cada día veo las bendiciones de Dios sobre mí. Cada día aprendo más y más, y eso me hace muy feliz y agradecida.
Renata, Brasil
9 de diciembre de 2005
Casualidad o causalidad
El 9 de enero, hace unos 10 años, entraron a robar a casa; gracias a Dios sin ningún miembro de la familia dentro. Debo aclarar que había perdido a mi padre unos meses atrás y que al morir mencionó tres palabras: el nombre de mi madre, María Auxiliadora y Opus Dei. Casualmente fueron dos sacerdotes, uno Salesiano y otro de la Prelatura, los que le asistieron.
Volviendo al día en que ocurrió el robo, también casualmente, sobre la cama matrimonial se destacaba –entre papeles, ropa y demás objetos, todos revueltos y desordenados– una estampa de san Josemaría y un dibujo que habían hecho mis dos hijas (...).
Pasaron los años y confieso que en mi fuero íntimo -como también en el de mi marido-, surgía cada tanto la idea de tener un hijo varón. Nunca tuvimos problemas de ninguna índole. Simplemente no venía. Jamás me sugestioné ni mucho menos. Tampoco recurrimos a exámenes médicos, toda vez que no hacía falta. Pero por esas ocurrencias que me caracterizan, pedí al entonces Beato, que viniera y bien. Y así fue. Lo tuve a los 41 años; todo ok. Por supuesto, hice una pequeña promesa: uno de sus nombres sería Josemaría.
Por otra parte, no puedo dejar de contar que “casualmente”, me estoy acercando más a los Sacramentos y a la celebración de la Misa. ¡Ah!, olvidaba decirles que un retiro espiritual me vino de “ primera”.
Además pareciera que, de repente, me nació una gran inquietud por difundir por “todas partes” mi fe católica. Siempre hay oportunidad para renacer, ¿no?. Creo que también tengo mayor vocación de servicio -me cuesta- pero mucho menos que antes. Doy gracias a Nuestro Señor, a la Santísima Virgen (nací el 7 de octubre), al Angel Custodio que recién descubrí, y a san Josemaría. También al alma de mi padre, que siento me acompaña permanentemente. ¡Gracias!, ¡felicitaciones! Y.... ¡adelante! Pido que me incluyan en sus oraciones, para que no decaiga.
M. S., Argentina
3 de diciembre de 2005
Ayuda para "rellenar" mis bolsillos
Trabajo en un servicio público de mi país. Desde la llegada del nuevo jefe he tenido una serie de problemas que no vale la penar detenerse a explicar. De no ser por la fortaleza espiritual de la obra legada por san Josemaría, hace rato que hubiese sucumbido y probablemente enfermado.
Tras una serie de problemas económicos, derivados de lo anterior, y después de leer unos testimonios de Don Álvaro del Portillo, en esta página, le pedí que me ayudara a “rellenar mis bolsillos”. De la nada surgieron dos solicitudes para dictar unos cursos, lo que me aliviará la carga de fin de año.
Doy gracias a san Josemaría por la fortaleza y esperanza que comunica y a Don Álvaro el respiro otorgado. Espero que en este mes de María, con su intercesión y la de ellos, los problemas temporales se terminen y pueda dar fe del amor y compasión nuestro Señor.
Alejandro, Chile
30 de noviembre de 2005
No me ha faltado trabajo
Soy ingeniero civil y trabajo en muncipalidades y aunque los trabajos no se dan a cada momento, gracias a Dios desde hace 5 años no me han faltado. Cuando iba a terminar un trabajo, rezaba esa oración maravillosa de Josemaría y casi al momento me salían dos proyectos o expedientes técnicos. Agradezco que Dios nos haya dado un santo tan sencillo que nos haya abierto el vivir diario como papá, esposo, hermano, hijo. Gracias.
Eduardo Vega, Perú
23 de noviembre de 2005
Amenazó con abandonar el grupo
Hago el doctorado en Instituto Superior Técnico. Hace unas semanas hubo un problema con mi orientador, que amenazó abandonar el grupo y por lo tanto a todos los orientados, a causa de desentendimientos entre los doctorandos del grupo durante una reunión semanal (todos los doctorandos del grupo suelen reunirse los viernes para definir estrategias de trabajo).
Cuando me di cuenta de que él quería abandonar este trabajo, comencé inmediatamente a rezar a san Josemaria. Pasé todo el fin de semana rezando y el lunes todo estaba un poco más tranquilo. Mi orientador aún no había hablado con nadie para decir que se iba. Sin embargo, convocó una reunión con todos para el miércoles siguiente. Continué entonces rezando a san Josemaría y, no sólo la reunión no se realizó, sino que al final de esa semana él estaba mucho más animado y lleno de ideas nuevas.
Agradezco mucho a san Josemaría porque, de no haber sido así, mi doctorado hubiera sufrido un gran trastorno y retraso, y además hubiese tenido que cambiar la línea de investigación
P.V., Portugal
15 de noviembre de 2005
En la Iglesia Católica
Pienso que a través de la intercesión de san Josemaría Escrivá, recibí un amor profundo y duradero a la Eucaristía. Ahora estoy preparándome para ser recibido en la Iglesia Católica, debido en gran medida a la ayuda del Espíritu Santo y de san Josemaría.
A. K., Estados Unidos
10 de noviembre de 2005
Lo pedía todas la noches
Hace mucho tiempo que esperaba lo que le ha pasado a mi padre. No había noche en que que no pidiera a Josemaría Escrivá que me ayudara a hacer los días de mi padre menos duros y pronto llegara lo que estaba esperando desde hace años. Por fin llegó una resolución donde le decían que iba a recibir su pensión de jubilación definitiva. Desde ese día no hay momento en que no agradezca a Josemaría la alegría y tranquilidad que tiene hoy mi padre.
Agradezco cada minuto de vida que Él nos da y ruego que mi padre sea feliz porque realmente se lo merece.
Gracias San Josemaría Escrivá
S. M. B., Perú
6 de noviembre de 2005
Hoy soy abogado
Hola, me gustaría contar un favor que me hizo san Josemaría Escrivá, que me dio fe durante el camino que debía recorrer.
Estudié durante 3 años para ser admitido en el colegio de abogados de Brasil, pero no conseguía aprobar el examen y, por consiguiente, empezar a trabajar como abogado. Estaba desesperado e incluso pensé en desistir. Fue cuando me vino la luz y una persona me dio la oración al fundador del Opus Dei. Empecé a rezar sin parar, volví a estudiar con mucho esfuerzo y dedicación y hoy he conseguido aprobar el examen y ser abogado. Agradezco todos los días al Padre que me hiciera esta gracia.
Rodrigo, Brasil
6 de noviembre de 2005
Aparecieron 53 cheques
En la antena local de la famosa ONG en la que trabajo se había extraviado un sobre con 53 cheques por un valor de 3.180 euros.
Este tipo de asuntos es perjudicial para toda institución que no vive más que de donaciones particulares y la mía tiene fama reconocida de honradez y transparencia.
La persona que los extravío pasaba una mala temporada; no sabía ya dónde registrar. Estaban todos a nombre de la institución y correspondían al pago de formaciones individuales.
Como durante un mes no hubo ningun indicio especial, pensamos presentar una denuncia para que todo entrara en orden.
Este paso nos iba a costar mucho: encuestas, registros, mala prensa, sospechas, y la policia detrás.
Después de haber votado como todos esta medida en consejo de administración, empecé a pensar que san Josemaría debía tener otra idea al respecto.
Convencí al presidente de que no fuese a la comisaria. Podíamos declarar la pérdida sin más, recuperar el volante de la declaración y enviar cincuenta y tres correos pidiendo a los titulares de los cheques que los cancelaran y nos volvieran a mandar otro. ¿Lo harían todos? ¿Qué imagen de marca íbamos a dar? y sobre todo ¡menudo trabajo!
Me puse a rezar a san Josemaría para que apareciesen los cheques. Se lo dije a quién los había perdido.
Hablé con el presidente y los miembros del buró: no pondríamos denuncia. Entre tanto el presidente, que había asistido a la bendición de la estatua de san Josemaría en una iglesia de la ciudad, me dijo que iba a asistir a una boda en esa misma iglesia. Aproveché para insinuarle que rezase él también a san Josemaría.
Cuando volvió de la boda me dijo que había rezado a san Josemaría. Yo le aseguré: «A mí que le conocí, me concede todo lo que le pido… pero si tú te has lanzado, ya no hay ninguna duda. Los cheques aparecerán».
Pero me incumbía a mí el papel desagradable de ponerme a redactar las cartas. Pasaban los días. El presidente me pidió el borrador de la minuta y yo me resistía a escribirlo. Me parecía una falta de fe en san Josemaría. No lo hice.
Cinco días después de la oración del presidente, éste me llamó: «Han aparecido los cheques y lo más increíble es cómo han llegado a la delegación: ¡Milagroso! Un sobre en el correo de esta mañana: dirigido de M a J, como la persona que los perdió nos dijo, pero con una etiqueta con nuestras señas añadida por alguien».
Yo le expliqué que cuando iba a escribir a los titulares de los cheques me acordé de aquellos inditos peruanos que pidieron a san Josemaría que lloviese y que salieron al campo con el paraguas… y llovió. Mi paraguas era no escribir ese correo.
Pienso que san Josemaría vio que habíamos procedido lo mejor posible: confianza en los nuestros, serenidad ante las medidas drásticas, protección de nuestro renombre… y se puso de nuestro lado. El presidente no salía de su asombro.
M.R., Francia
31 de octubre 2005
El maletín perdido
Les escribo para contar un favor especial de San Josemaría. Este viernes 28 de octubre, recibimos una llamada de mi hija que vive en Nueva York. Ella acompañaba al aeropuerto a su esposo que es científico y viajaba por un congreso a Argentina. En esta llamada, ella pedía una ayuda desde Lima: muchas oraciones, pues el maletín de mi yerno Antonio, con documentos, pasaporte, lap top con su ponencia y trabajos se había perdido. Apenas lo supe, invoqué a san Josemaría y le pedí que hiciera lo "imposible", para que encontraran lo perdido a tiempo; que acudiera a la Virgen y a San José, junto con Don Álvaro y encuentren este maletín antes de abordar. Ademas de la oración de la estampa que repetí mucho, ofrecí ayuno y mortificación. Quedé muy segura de ser escuchada y atendida. Por esto, le dije a san Josemaría que iba a escribir el favor y ahora lo cumplo. Despues de dos horas de búsqueda incesante, encontraron lo perdido, que estaba en un bus del aeropuerto y había sido devuelto después de mucho recorrido y otros pasajeros. Gracias querido Padre por este favor. Ahora le pedimos por el trabajo de este yerno nuestro, pues desea trabajar en España y no dudamos que san Josemaría y Don Alvaro lo ayudarán. Queda pendiente el testimonio de esta nueva gracias que esperamos de ellos.
M. P. T. L., Perú
31 de octubre de 2005
Encontré un estampita en el suelo
No conozco nada del Opus Dei. Soy católica no practicante, encontré un estampita de san Josemaría en el suelo y “algo” me dijo que la tenía que recoger. La guardé en mi bolso, desde ese día todo cambió. Ahora le rezo y me concede todo lo que le pido. No podéis imaginar lo que me ha ayudado. Algo ha cambiado en mí: me esfuerzo en ser mejor cada día y ayudar a los demás. Él me premia. Lo sé. Por favor, poned mi testimonio
A. L, España
22 de octubre de 2005.
Los Ángeles custodios
Gracias a las enseñanzas de San Josemaría, he aprendido a tratar continuamente a los Ángeles custodios.
Sobre todo a la hora de ir en coche, les pido que me ayuden a conducir bien, a encontrar cerca un aparcamiento, que lleguemos bien después de viajes largos, etc ...
Antesdeayer, no cerré mi coche con la llave por despistarme poniendo bien el espejo retrovisor. Cuando estaba rezando a mi custodio, a veinte pasos del coche -en una zona un poco peligrosa- me dí la vuelta y, como si me empujaran, volví al coche y lo cerré.
Gracias por enseñarme a tratar a los custodios y que ellos sigan cuidándonos a mis hijos, a mi marido y a mí.
Rocío, España
27 de octubre de 2005
Desde Túnez
Nos escriben desde Túnez donde el pasado 26 de junio tuvo lugar una misa el día de la fiesta de san Josemaría:
Queridos amigos
El Señor atiende a nuestros ruegos. La Misa que organizamos el 26 de junio fue un éxito. San Josemaría fue el santo del día en nuestra parroquia ese día.
Durante toda la Misa, en la homilía y en la oración universal, el padre Moises Koumakpai nos hizo descubrir un poco más « a este nuevo santo de la Iglesia Católica », haciendo hincapié en los rasgos principales del espíritu del fundador que difunde el mensaje de la llamada universal a la santidad de todos los bautizados. Nos pidió también que rezásemos por el Opus Dei y por todos sus fieles.
Al final de la celebración se pudo visitar una exposición en la que se repartieron imágenes de san Josemaría y folletos de la Obra y de su fundador. Los parroquianos se quedaron encantados con la exposición que les permitó conocer mejor la Prelatura del Opus Dei.
Muchas gracias por el aliento y las oraciones de todos.
Unidos en la oración
M.G., Túnez
Agradecimiento
En este mensaje sólo quiero expresar mi gratitud a san Josemaría. Aunque soy cooperador, me gustaría hacer mejor lo que hago por el Opus Dei. Nunca me dejaron solo. A pesar de tantas pequeñas adversidades que he tenido, siempre he encontrado ayuda y seguridad en los amigos del Opus Dei de Palermo y de Roma. Quiero decirlo.
Vincenzo Scalia, Italia
26 de octubre de 2005
Yo lo que quiero es cambiar de vida
Los hechos que voy a narrar ocurrieron ya hace 3 años, pero hasta este momento no me había decidido a contarlos por escrito.
En septiembre de 2002, mientras mi mujer y yo estábamos preparando el viaje a Roma para ir a la canonización del entonces Beato Josemaría Escrivá, recibí una llamada del que era mi jefe para comunicarme que me destinaban a un proyecto a Sudáfrica. La partida debía ser cuanto antes y la vuelta sería por Navidades.
Después de negociarlo con mis jefes me permitieron posponer mi partida hasta después de la ceremonia del 6 de octubre.
Antes de viajar a Roma, alguien que conocía bien mi situación profesional y familiar, me preguntó directamente ¿has pensado ya que le vas a pedir a san Josemaría en Roma? No le contesté nada porque la verdad es que todavía no había pensado ninguna cosa al respecto.
La empresa en la que yo trabajaba entonces era una multinacional de servicios de consultoría, en la que había una cultura corporativa muy fuerte y muy competitiva. Yo por aquel entonces me encontraba en una encrucijada profesional, ya que estaba en un punto de mi carrera en la que debía promocionar a un nivel ya muy alto o por el contrario quedaría relegado y abocado a abandonar la empresa a corto-medio plazo. Además estabamos pasando una época de pocas ventas y la presión era fuerte.
Pues bien, en principio pensé en pedir a san Josemaría que me ayudase a conseguir esa promoción profesional y así asegurar mi estabilidad laboral y económica. Pero al mismo tiempo pensaba que si seguía en aquella empresa nunca iba a poder tener la dedicación a mi familia y a mis amigos que debía tener, y que en aquellos momentos estaba muy mermada. Entonces pensé en pedir encontrar otro trabajo, pero yo sabía que entonces mi sueldo estaba bastante por encima de la media del mercado, y que en otra empresa no iba a poder ganar lo suficiente para mantener las condiciones mínimas de seguridad y educación que queriamos dar a nuestros hijos.
Entonces le pedí a san Josemaría “tú verás que es lo mejor, pero yo lo que quiero es cambiar de vida”.
Mi mujer -que por entonces estaba embarazada de nuestro octavo hijo- y yo marchamos para Roma, donde vivimos unos días inolvidables. A la vuelta de Roma marché enseguida para Sudáfrica.
Las semanas pasaron muy rápido y volví para España a finales de noviembre. El proyecto en Sudáfrica había marchado muy bien y volvía contento e ilusionado con mi carrera profesional.
El primer día que volví por la oficina de Madrid me comunican que estoy despedido, que en el plazo de un mes debo dejar la empresa, y que empiece a buscar otro trabajo.
Enseguida pensé “bueno, parece que san Josemaría se ha movido, porque de hecho ha empezado a cambiar mi vida”.
Pasaron dos o tres semanas de negociaciones con la empresa tras lo cual conseguí una indemnización económica muy importante. Al mismo tiempo empecé a moverme para encontrar un nuevo trabajo.
Recuerdo como momentos antes de la última entrevista en el proceso de selección de la que iba a ser mi nueva empresa, estaba tomando un café y al ir a pagar encontré una estampa de san Josemaría. En su reverso leí lo que ya había leído en otras muchas ocasiones, pero que en aquel momento cobró un significado muy vivo para mí: “En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria”.
Entonces me encomendé a él con mucha intensidad, pidiéndole “tenemos que rematar la jugada, ésta es la última entrevista para consumar el proceso de cambio de vida”.
La entrevista fue larga y dura, pero al final fue un éxito, y en el plazo de un mes ya estaba trabajando en esa empresa, en la que he podido llevar una vida mucho más equilibrada entre lo profesional y lo familiar, y además con unas condiciones económicas mejores que las que tenía en la empresa anterior.
Efectivamente, había cambiado de vida.
J. J. R., España
25 de octubre de 2005
Una petición muy especial
Quiero dar testimonio de haber sido escuchada por san Josemaría Escrivá en una petición muy especial por lo que no me queda duda de que fue un milagro suyo.
Muchas gracias
Susana Hill de Ortega, México
23 de octubre de 2005
Ahora están esperando dos
Mi hermana tuvo una enfermedad llamada endometriosis, debido a la cual ha tenido muchas dificultades para tener familia. Después de muchas operaciones y tratamientos, ella y su esposo decidieron tener un hijo mediante una fertilización asistida. Después de varios intentos lograron tener a mi sobrina. Queriendo tener más familia y para no dejar a su hija sin hermanos, siguieron con dicho método, sin embargo no han tenido suerte y tuvo muchos abortos.
Una vez platicando con ella, le hice ver que los métodos que seguían no están aceptados por la Iglesia, debido a la dignidad que la persona humana tiene. Sin embargo ella, ante la presión de la familia de su esposo y la imposibilidad de adoptar debido a la negativa de ellos, seguía accediendo a someterse a los tratamientos de fertilización asistida.
Cierto día le dije que la iba a encomendar al fundador del Opus Dei para que le diera un hermano a mi sobrina, ya que sabía que San Josemaría había intercedido ante Dios por mujeres con su enfermedad y Dios había concedido algunos milagros.
Empecé a rezar pidiendo a san Josemaría que le consiguiera el milagro y sobre todo, que no me hiciera quedar mal. Mi esposo y yo somos de la Obra, tenemos seis hijos y muchos problemas económicos. Mi hermana y su esposo por el contrario, sólo tienen una hija y un muy próspero negocio que les da un nivel de vida muy por encima del nuestro.
Después de tres meses de estar rezando, Dios les concedió el milagro y ahora están esperando ¡¡cuates!! sin haber recurrido a ningún método artificial. Su doctor no puede creerlo. Él veía imposible que se quedara embarazada debido al estado de sus trompas de falopio, y ahora están esperando dos bebés. Dios no se deja ganar en generosidad. Mi cuñado y mi hermana ahora están felices y sólo queda pedir por su conversión.
También le sigo pidiendo a san Josemaría para que mi esposo encuentre trabajo, ya que desde enero de este año no tiene y verdaderamente la estamos pasando mal, sin embargo sé que todo es para bien y que de esta experiencia podemos sacar mucho provecho para la vida espiritual de nuestra familia. Verdaderamente Dios es muy bueno.
D. L., México
19 de octubre de 2005
Nos ha unido más
Conocí a San Josemaria a través de mi esposo, quien tuvo la gran fortuna de verle y escucharle durante su viaje por Latinoamérica antes de su muerte. Mi esposo me regaló Camino y me bastó leerlo para admirarle. Han pasado 20 años y hoy le he implorado que me ayude a cuidar a mi esposo, ya que nos encontramos en una gran dificultad. Todo se ha ido solucionando. Una cosa a la vez. Cuando todas las puertas se veían cerradas. Y lo más importante, nos ha unido más para vivir un santo matrimonio cómo siempre hemos deseado. Gracias San Josemaría.
J. G. R., Chile
17 de octubre de 2005
Un pedido
Hace aproximadamente dos años y debido a mi diabetes, tuve que despedirme de mi empleo. Desde entonces hemos vivido en la austeridad siguiendo los consejos de san Josemaría. No le conocía, pero el Ángel de la Guarda me cruzó con una persona muy especial que me comentó lo de su diabetes.
¿Difícil? Sí, porque inicié a la vez una nueva mini-empresa y una nueva vida.
Las cosas iban saliendo “milagrosamente” adelante pero me planteé cerrar.
Lo más sorprendente fue que le encomendé a san Josemaría una visita a Madrid para ver a un posible cliente que podría conseguir que la empresa continuase de manera más desahogada. Pude realizar el viaje en avión (a crédito) y durante el viaje me encomendé a él, con la estampa en el bolso.
El cliente me recibió y sorprendentemente me escuchó (él era un elefante y yo una pulga). Me dijo que lo veía difícil pero que ya miraría de hacer algo. La verdad es que me desanimó un poco.
Sin embargo, cuando esperaba el avión de regreso en el aeropuerto de Madrid, pasé por un oratorio. Entré a darle gracias a Dios por todo y, mi sorpresa fue mayúscula cuando en el oratorio encontré una cuadro de san Josemaría, sonriendo con esa mirada tan suya. Entonces me emocioné y le dí las gracias.
Después de tres meses, ayer me llamaron y me pasaron el pedido que va a permitir que nuestra empresa siga en el mercado y pueda funcionar normalmente. Le doy gracias a Dios por aquel retiro al que me envió recién empezada mi diabetes y también le doy gracias por la enfermedad.
Pilar, España
14 de octubre de 2005
Encontré una estampa en un centro del Opus Dei
Entré por casualidad a trabajar en un centro del Opus Dei y encontré una estampa de Josemaría Escrivá de Balaguer, la pusé en mi bolso y desde entonces le rezo. Siempre que le he pedido ayuda la he recibido. Me han ocurrido una serie de cosas increíbles. Creedme: soy una madre de familia joven que no creía que algo así pudiera ocurrirle. Ha habido cambios en mi vida personal y profesional importantes y no creo que sea una casualidad. Alguien está protegiendo y ayudando a mi familia. Cada día creo más y me siento mejor.
B. B., España
14 de octubre de 2005
Un curso de retiro
La semana pasada ocurrió un hecho, para mí, increíble. Resulta que necesitaba hacer pronto un curso de retiro y no veía claro las fechas porque la siguiente semana empezaba la facultad y no podía faltar ningún día. El 27 de septiembre una amiga mía me llamó diciendo que del 29 al 2 de octubre había uno al que podía asistir. Estoy segura de que fue san Josemaría quién intercedió para que yo pudiera ir, pues lo deseaba con todas mis fuerzas y sólo podía asistir ese fin de semana.
Fue el mejor retiro que he hecho jamás. Empezó un día importante (29 de septiembre, arcángeles) y acabó un día importante: 2 de octubre, fundación del Opus Dei. Gracias san Josemaría.
M.A., España
8 de octubre de 2005
El 7 de octubre del 2002
Mi historia es realmente un milagro por intercesión de san Josemaría. Cuando estuve en el parto de mi segunda hija Juanita, me diagnosticaron eclampsia, pero mi hija y yo nos salvamos de morir en el momento del parto. Nació el 7 de octubre del 2002 y un día antes san Josemaría fue elevado a los altares. Habitualmente después de eclampsia son muy pocas las mujeres que sobrevivimos. Gracias a san Josemaría Escrivá de Balaguer pues intercedió ante Dios para darnos una oportunidad de vida.
L. M. M., Colombia
8 de octubre de 2005
La petición de mi padre
A mi tío le diagnosticaron cáncer de esófago y en pocos meses se puso muy enfermo y sabíamos que era irreversible. Cuando ví que le quedaba muy poco tiempo de vida busqué un sacerdote para que le ayudara a prepararse para ir al Cielo. Dos días antes de su muerte, en un momento en que mi tío se encontraba lúcido, quiso recibir al sacerdote del hospital y recibió los últimos sacramentos. El 8 de diciembre, día de la Inmaculada, mi tío se fue al cielo.
Meses después, mi padre, que quería mucho a su cuñado y es muy devoto de San Josemaría, me dijo que él le había pedido por mi tío desde que enfermó para que se acercara de nuevo a Dios.
Pilar Alfonso Álvarez, España
7 de octubre de 2005
"Si usted cree en Dios..."
Gema estaba cruzando un paso de cebra en Oviedo, pero un coche no la vió y la atropelló. En el hospital de Oviedo la operaron de urgencia porque tenía muy dañada la médula. Los médicos hicieron todo lo posible pero comunicaron a su familia que Gema quedaría tetrapléjica y con respiración asistida. Su padre preguntó si no había posibilidad de que se recuperara; un médico le contestó : "si usted cree en Dios..."
A los pocos días Gema empezó a mover las piernas y los brazos. Los médicos no daban crédito. Estaba claro que había sido un milagro.
A los pocos meses mi padre me contó que el milagro de Gema era obra de san Josemaría porque, en cuanto se enteró del accidente, rezó con devoción. Dice que en el momento de la intervención quirúrgica estaban san Josemaría y su "ayudante" Don Álvaro del Portillo. Gema está totalmente recuperada y lleva una vida normal.
Pilar Alfonso Álvarez, España
7 de octubre de 2005
Un guiño de San Josemaría
Estaba de compras con mi hijo de año y medio y en un despiste me robaron el bolso. Le pedí a san Josemaría que me ayudara a recuperar la documentación. Pasaron un par de horas y me llamó un señor a mi casa diciendo que había encontrado mi bolso con varios objetos y la documentación. Por la tarde pasó mi marido a recoger el bolso y, además de mis pertenencias, había un burrito. M marido dijo que eso no era mío y el hombre le contestó: " estaba en el bolso; lo habrá comprado su mujer para ponerlo en el Belén".
Cuando ví el burro sabía que era un guiño de San Josemaría (pues le gustaban mucho los burritos). Antes de irme de compras había estado con mi hijo en un centro de la Obra y le ví jugar con el burrito, pero no ví que lo metiera en el bolso.
P. A. A., España
7 de octubre de 2005
Una carta de agradecimiento a san Josemaría
Querido san Josemaría,
Te escribo esta carta de agradecimiento por tu intercesión para que yo celebrara mi boda el 1 de octubre de 2005 en la parroquia de san Francisco Javier.
El 6 de enero de 2004 agradecía que nos hubiésemos reunido de nuevo el 26 de junio de 2003, en tu fiesta, después de estar separados durante cuatro años y medio. El 1 de enero de 2005 John y yo nos comprometimos. Hoy, víspera del aniversario de tu canonización, es muy apropriado que escriba agradeciendo todo lo que has hecho por mí. Gracias por guiarnos durante este año de preparación para el matrimonio. De verdad, "todo es para el bien de los que tienen puesta su esperanza en el Señor". El matrimonio que nos ayudó en la preparación del matrimonio nos dió todo su apoyo, y nos animaron a ir a misa durante la semana como preparación espiritual para el matrimonio. Reservamos todos los miércoles para ir a misa juntos. Esto nos ha ayudado enormemente a superar las muchas dificultades que surgieron. El sacerdote también nos enseñó a rezar para que nada nos impidiera corresponder a nuestra vocación matrimonial. Por favor, continúe intercediendo para que tengamos un matrimonio santo y feliz. Guíanos con sabiduría en nuestra nueva vida juntos. Que el Señor nos bendiga pronto con el don de un hijo.
Envío un pequeño donativo para las labores apostólicas del Opus Dei.
Con cariño,
Y. T., Singapore
5 de octubre de 2005
Mis amigos me dicen que es un milagro
Yo estudiaba en Nueva Zelanda, con visado de estudiante. Soy de India, y tanto mis padres como yo hemos soportado muchos sacrificios para conseguir esta formación académica. Siempre he querido quedarme a trabajar Nueva Zelanda, pero mis estudios se acercaban a su fin y con las cuotas de imigración existentes, parecía que no iba a poder permanecer más tiempo en este país. En el lugar en el que trabajo a tiempo parcial, el gerente es católico. Un día me dio un folleto con la oración de san Josemaría y me dijo que le rezara. Le recé una noche, y al día siguiente, temprano, supe a través de un amigo que se efectuaba una nueva póliza sobre la imigración por la que se daría un permiso de trabajo de 6 meses a los estudiantes que terminasen sus estudios. Me puse muy contento, y sentí que era la respuesta a mis oraciones – y encima ¡tan rápida!: en 12 horas.
Después comencé a buscar desesperadamente un trabajo relacionado con mis estudios – un diploma en empresariales – para que me extendiesen mi permiso de trabajo a 2 años. No encontraba nada, así que decidí hacer la petición de permiso en función del trabajo a tiempo parcial que ya tenía y en el que estaban dispuestos a ofrecerme un trabajo a tiempo completo. El problema era que no estaba convencido de que este oferta me sirviera, puesto que era un empleo de vendedor, y mi diploma era en empresariales. Entonces volví a rezarle a san Josemaría y en una semana conseguí mi permiso de trabajo para 2 años, así que tanta tensión se solucionó de la noche a la mañana. Muchos de mis amigos me dicen todavía que es un milagro que haya conseguido el permiso de trabajo de 2 años por este empleo. Sé que se trata de la respuesta a mis oraciones. El mismo perito de imigración me dijo que tenía mucha suerte. Sólo sé que el milagro se hizo después de rezar a este santo.
Ahora he presentado mi petición para obtener la residencia permanente y le he rezado de nuevo. Estoy seguro de que también esta vez el resultado será positivo. Sólo puedo dar gracias y creer más en su intercesión.
A.P., Nueva Zelanda
6 de octubre 2005
6 de octubre de 2002, un día presente en todos los momentos de mi vida
El favor que recibí fue en Roma, el 6 de octubre de 2002. En esta época yo era estudiante y tenía 24 años. Pedí poder asistir al canonización de San Josemaría desde un puesto en el que no me distrajera. Había decidido poner allí todas mis intenciones: profesionales, la familia que fundaría, etc. Todo.
Como es obvio, no hablé de mi intención con nadie. Pues bien, en el mes de septiembre me llamó un amigo romano para decirme que tenía un billete para mí en el Sector 4. Quien estuvo en la canonización sabe de la muchedumbre que había y sabe también el valor que tenía un billete de este tipo. Ya estaba contento: allá arriba me habían oído. Comencé a rezar para agradecer. Pero lo mejor todavía estaba por venir.
Cuando llegué desde Milán a Roma el 5 de octubre, fui a casa de mi amigo. La mañana siguiente fuimos juntos a la canonización. Mi amigo me llevó en coche hasta detrás de la basílica de San Pedro. Pasamos por un control y, para mi sorpresa, estaba en el Vaticano. Le pregunté qué estábamos haciendo. No me dijo nada y no contesté. Esperé.
Mi amigo, sin decirme nada, había conseguido billetes para nosotros cerca de las autoridades, entre el coro y el Santo Padre. Cuando me dí cuenta, se me puso la piel de gallina.
Seguí toda la ceremonia prácticamente “desde dentro”, porque estaba detrás del Santo Padre.
No tengo duda de que a san Josemaría le pareció oportuno inteceder para que obtuviera la gracia que yo pedía.
Aquel día, con todos sus detalles, está presente en todos los momentos de mi vida. Desde entonces, no paro de agradecer y creer más firmemente.
Federico Leone, Italia
7 de septiembre de 2005
Desde Cuba
Quiero compartir con ustedes mi alegría interior por el Opus Dei y por su fundador. En Cuba es imposible la presencia de la Obra, por muchas razones, pero estoy seguro de que cuando menos lo imaginemos san Josemaría hará que puedan venir a mi país. Necesitamos conocer y tratar a Jesucristo continuamente y la ayuda espiritual que ofrece la Obra para esto es muy grande. Por mi parte rezo la oración pidiendo que esta gracia se conceda a mi tierra.
L.E., Cuba
22 de septiembre de 2005
Gracias
Desde hace muchos años leo, practicamente todos los días, Camino, Surco y las biografias de San Josemaría y siempre descubro cosas nuevas que me ayudan en mi vida ordinaria de cristiano. Soy cooperador y le estoy muy agradecido al Opus Dei por la formación que he recibido
F. M., España
18 de septiembre de 2005
Master en la Universidad
Quisiera describir brevemente mi testimonio. Desde algunos años quería seguir un Master en España y escogí la Universidad de Navarra. Cuando supe que san Josemaría fue el fundandor de esta Universidad, le encomendé este favor.
Hoy de regreso al Perú, puedo decir que el santo me hizo el milagro de permitirme seguir una Maestría en su Universidad, gracias a una beca del Programa Alban. Además, él quiso que lo visitara en Roma (en la Iglesia de Santa María de la Paz) gracias a un viaje UNIV 2005. Estoy eternamente agradecida por todas las bendiciones recibidas durante mi estancia en Pamplona.
Julianna Paola Ramirez Lozano, Perú
12 de septiembre
En el seminario
Desde que conocí la vida y la obra de san Josemaría Escrivá, no he dejado de pedir a Dios por mi vocación sacerdotal. En este momento curso cuarto semestre de teología en el seminario y todos los días me encomiendo a Dios por intercesión de san Josemaría.
He descubierto el verdadero amor que siento por la Iglesia y el gran compromiso de ser un santo sacerdote para dar a conocer a Cristo en este mundo necesitado de Dios. Gracias al testimonio de san Josemaría, todos los días de mi vida están enfocados a ser: en primer lugar sacerdote, en segundo lugar sacerdote, y en tercer lugar, siempre sacerdote, y mi familia ha descubierto el gran valor de ser familia a través de mi vocación y de mi entrega a Dios.
Oscar Javier Chicuazuque Gil, Colombia
9 de septiembre
Siempre me acompaña
Soy una persona que acude mucho a la intercesión de san Josemaría Escrivá. Para mí es como un ángel que está conmigo siempre. Me ayuda a corregir mis errores y a ver la vida diferente.
Agradezco todos los momentos buenos y malos que he vivido. De los malos se aprende mucho. Gracias Señor, gracias “mi ángel” (como siempre te llamo).
Perú
5 de septiembre de 2005
A lo largo del tiempo
Hace 25 años llegué a una ciudad desconocida para mí. Me paseaba por sus calles en busca de trabajo, sola y sin dinero. Después de tanto ir y venir encontré una buena señora que me habló de las bondades de Monseñor Escrivá de Balaguer. Desde entonces no he dejado de hacer mi novena y, a cambio, Monseñor me ha otorgado la dicha de tener siempre trabajo y de no permitir que me falte comida en mi casa.
Hoy en día, pasados los años, sigo haciendo mi oración tanto en beneficio de mis hijas, que mucho lo necesitan, como en el mío propio y el de mi familia.
Patricia Sosa Forero, Colombia
31 de agosto
Por la salud de mi hija
A nuestra hija de cuatro meses le habíamos notado un fuerte olor en la orina y pérdida de apetito. Aunque no tenía fiebre, decidimos llevarla al centro de salud por si se trataba de una infección.
Allí le realizaron una primera prueba que resultó positiva, por lo que nos enviaron al hospital donde le realizaron una segunda prueba que también resultó positiva. El médico nos dijo que la niña podía tener una infección o un problema en el riñón y que al día siguiente se le haría una prueba definitiva. Mi mujer y yo estábamos muy angustiados.
Aquella noche no pude dormir y decidí con determinación y con fe rezar una novena a san Josemaría pidiendo por la salud de mi hija. Por la mañana, le hicieron la prueba. Después de tres horas de espera nos llamó la pediatra diciéndonos que el resultado era negativo y que podíamos marcharnos a casa.
Manuel Ramos Gomez, España
29 de agosto de 2005
Pedir con confianza
Soy una chica joven, de 20 años, y poco a poco, voy conociendo el Opus Dei. Puedo decir que san Josemaría es una persona muy inteligente y que ama profundamente a la Iglesia.
Debemos pedir mucho a Dios, con fe y amor. Dios no abandona a los que ponen en El su confianza.
Olga Raquel Tenreiro Teixeira, Portugal
25 de agosto de 2005
Participar de la santa Misa
Quiero agradecer a san Josemaría el favor obtenido gracias a su intercesión. Tengo diecisiete años, soy católico practicante. Estoy de vacaciones en los alrededores de París, en casa de mi hermana mayor que es creyente pero no practica. A veces dice que la religión tiene un lado « fastidioso », cuando en verdad Dios es lo único que no puede cansarnos.
Tengo una gran devoción a la Santísima Virgen y pertenezco a una archicofradía que tiene como objetivo honrar a Su Corazón Inmaculado. Esta Pía Unión pide a sus fieles que asistan a Misa el primer sábado de mes para honrar a María.
El viernes 5 de agosto anuncié a mi hermana que tenía que comulgar al día siguiente para honrar al Corazón Inmaculado de María. Se puso nerviosa contra mí, me dijo que me pasaba el tiempo en la iglesia, que no tenía más que hacer, que me las arreglara yo solo para ir a Misa al dia siguiente. Le conté entonces que tenía un compromiso con la Virgen, que la había honrado siempre y que no pensaba dejar de hacerlo. Decidí tomar el metro solo para ir a París y asistir a Misa. Antes de acostarme invoqué a san Josemaría, convencido de que me ayudaría.
Al día siguiente, sábado 6 de agosto, me levanté y comprobé que a mi hermana se le había pasado el enfado conmigo. Me pidió perdón por su comportamiento de la víspera y fuimos juntos a Notre-Dame-de París para asistir a la Misa de la Transfiguración de Nuestro Señor.
Muchas gracias, san Josemaría.
Jean-François, Francia
6 de agosto de 2005
Dos maletas de ropa
Una vez me regalaron una foto de san Josemaría y le pedí que alguien me diera ropa ya que no tenía suficiente y hacía poco había llegado a España. A los dos días, la señora donde trabajaba me regalo dos maletas de ropa y toda me quedó bien. Agradezco a Dios que, por medio de san Josemaría, me hiciera este favor.
M.R., Perú
16 de agosto de 2005
Una intervención quirúrgica
El empleado de una finca urbana, para la que trabajo como administrador, sufrió una complicación grave de tipo cardíaco cuando se le preparaba en el quirófano para iniciar un tratamiento de hemodiálisis.
Él no es creyente, pero en una visita que autorizaron en la Unidad de Cuidados Intensivos le sugerí que tuviese bajo la almohada la estampa de San Josemaría, a lo que accedió. Yo recé por él y pedí a mi hermano, sacerdote del Opus Dei, que ofreciera la Santa Misa por él, lo que hizo a la mañana siguiente.
Con gran alegría de todos en veinticuatro horas se sometió con éxito a un cateterismo (los médicos habían anunciado que sería muy delicado) e inició su proceso de diálisis. Hoy está todavía convaleciente, pero hace la misma vida que antes de las complicaciones de salud. Bendito sea Dios Nuestro Señor que, por la intercesión de san Josemaría, ayudó a esta persona.
Julián, España
16 de agosto de 2005
Eso si que es un milagro
Mi madre fue víctima de una neurisma. Recé todos los días pidiendo su curación. Gracias a Dios y a san Josemaría, ha recobrado la salud sin ninguna secuela. Eso sí que es un milagro.
Marthe D., Francia
3 de agosto de 2005
Trabajé sin ningún problema
Quiero escribir el favor que san Josemaría me hizo. Soy diabético y necesito ponerme insulina. Ayer, por la mañana, vi que tenía alta la glucemia y que debía ponerme dos unidades de insulina rápida. Cuando me inyecté la hormona, me dí cuenta de mi error: me había puesto una dosis tres veces mayor de lo que necesitaba. Pedí a Dios a través de San Josemaría que se encargara de que la excesiva cantidad no me complicara mi trabajo. De todas formas, cogí muchos azucarillos, por si me sobrevenía una gran hipoglucemia. Me llevé conmigo el glucómetro de reflactancia (que mide las cifras de glucosa en sangre) y a la hora prevista me puse la dosis necesaria para el resto del día.
En ningún momento de la mañana ni de la tarde noté alteración alguna: seguí comiendo lo habitual, eso sí, pertrechado de azucarillos por si había que neutralizar un bajón de azucar. Realmente ayer, san Josemaría fue el garante de mi actividad: trabajé sin ningún problema. A Dios y a él gracias.
Oscar Gomez Cantero, España
29 de julio de 2005
La partida de bautismo
Escribo este favor como agradecimiento a san Josemaría. Trabajo como profesor en Tajamar, obra corporativa del Opus Dei en Vallecas (Madrid). Durante el curso he estado ayudando a varios alumnos a prepararse para recibir el sacramento de la confirmación. A falta de unos dos meses para el día fijado (viernes 3 de junio) les animé a ir consiguiendo las partidas de bautismo en las parroquias donde fueron bautizados. Roger, nacido en Bolivia, inició las gestiones a través de un familiar. Todos fueron consiguiendo las partidas, pero la de Roger no llegaba. Hay que decir que en esas semanas Bolivia estaba atravesando un período de preocupante agitación social. Roger, de naturaleza tranquilo, fue poniéndose nervioso al ver que pasaban los días y la dichosa partida no llegaba. El día anterior al de la confirmación, tuvimos la última charla de preparación. Les hablé del cariño de san Josemaría a Tajamar, de las ocasiones que estuvo aquí, y de sus andanzas por Vallecas en los años 30, con lo que nos confabulamos para “encomendar fuerte” que llegara la partida de bautismo. El mismo día de la confirmación, a primera hora de la mañana, y con una sonrisa de oreja a oreja, Roger me entregaba la partida de bautismo.
Roberto González, España
19 de julio de 2005
Encuentro con un amigo
Soy argentino pero vivo en Roma. Un amigo de mi país de origen llegaba a la urbe el día 26 de junio. Es piloto de avión y sólo iba a estar tres días en la ciudad. Por otro lado, yo me iba de Roma al día siguiente. Por las complicaciones de trabajo no habíamos podido arreglar un horario para vernos. Tampoco sabía bien a qué hora llegaba. Además, yo estaba fuera de casa. Como quería encontrarme con él, cuando llegué a casa encomendé el asunto a san Josemaría. Pocos minutos después sonó el teléfono y todo quedó resuelto. Debo agregar que “juego” con ventaja, pues vivo al lado de la parroquia de san Josemaría y era el día de su fiesta.
S.C., Italia
19 de julio de 2005
El aire acondicionado en el verano romano
Este no es un favor, sino dos. Ambos ocurrieron con dos semanas de distancia. Ya había decidido escribir el primero, pero sobrevino el segundo, “de la misma especie”. Todo tiene que ver con el aire acondicionado central que tenemos en casa. Como es sabido, el mes de julio en Roma es muy caluroso. Uno de los primeros días de este mes, el grupo frigorífico dejó de funcionar de repente. Como vivo junto a la parroquia de san Josemaría, me pareció normal encomendarle el asunto: “Padre, ya sabés que es imposible trabajar con este calor”. En fin, el problema se acabó al día siguiente, cuando el grupo frigorífico arrancó de nuevo en el momento programado. Dos semanas más tarde, el aire acondicionado dejó de funcionar en una zona de la casa. Le dije a san Josemaría que no podía ser que al lado de “su casa” tengamos estos problemas. Otra vez tuvimos que esperar hasta el día siguiente –ya eran las ocho de la tarde-, cuando el equipo comenzó a funcionar a la hora prevista, alimentando todas las zonas de la casa.
S. C., Italia
19 de julio de 2005
Favor de San Josemaría
Una amiga mía, agente inmobiliario, se encontraba con problemas para cerrar un negocio: el arrendatario había pagado un depósito, pero el dueño no quería dejar los muebles que necesitaba.
El problema ya llevaba bastante tiempo, y el sábado, día en que fui a verla, era la fecha tope. Ella estaba muy preocupada, porque existía la posibilidad de que el arrendatario pidiese su depósito y el dueño se negase a devolvérselo. En ese caso mi amiga se vería obligada a devolver la cantidad de su propia cuenta para satisfacer al arrendatario.
Ella ya venía rezando a san Josemaría, y cuando llegué se apoyaba en mí para ayudarla. Me dí cuenta de la seriedad y de la urgencia del problema, y también me sentí responsable de que san Josemaría la oyera para que no quedase decepcionada la fe de mi amiga en su intercesión, puesto que yo le había dado a conocer san Josemaría.
Así que le recé intensamente para que le concediese una solución a su problema, que parecía insuperable. A juzgar por las conversaciones que oía entre mi amiga, el arrendatario y el dueño me parecía imposible que llegasen a un acuerdo, salvo un milagro.
Tuve que dejarla en medio del asunto, por otros compromisos que tenía.
La semana siguiente, me dijo que había conseguido convencer al dueño para que alquilara también los muebles que el arrendatario necesitaba, y el asunto quedó resuelto. A ella como a mí, no nos cabe duda de que el feliz resultado se debe a la intercesión poderosa de san Josemaría.
S. O., Singapore
18 de julio, 2005
“Camino” me ha dado fuerza
Soy una persona de 40 años. Cuando tenía 18 años, y estudiaba el bachillerato, tuve un profesor de Historia que era del Opus Dei. Hicimos amistad y compartíamos deporte y sobre todo charlas. El curso siguiente este profesor fue destinado a otra ciudad y por culpa un poco mía perdimos el contacto, pero me dejó dos cosas que he ido rememorando durante todos estos años: por un lado su recuerdo (su fuerza interior y su alegría), que me ha hecho reflexionar muy a menudo y me ha ayudado en muchas ocasiones, pero fundamentalmente lo que más me marcó y me ha condicionado todo este tiempo es un regalo que me hizo: Camino, el libro de San Josemaría. La verdad es que todos estos años mi vida ha sido un poco desordenada y he tenido muchos problemas, pero siempre que he tenido un bajón vital, he recurrido a Camino y no sé por qué razón me ha dado fuerzas y ánimos. En estos momentos estoy intentando recuperar mi vida interior y creo que comienzo a tener claro cuál es mi camino particular. Éste es mi testimonio y mi pequeño milagro. Gracias san Josemaría
Francesc Rueda, España
14 de julio de 2005
Un vacío de un metro y medio
Nuestra hija de diez meses y medio se nos escapó y se fue a gatas hasta la escalera. Pasó a traves de los barrotes y se cayó por el hueco, con un vacío de un metro y medio. Se immobilizó en las baldosas. Pensamos en lo peor cuando la vimos tirada por el suelo.
Llamamos a los bomberos y mientras llegaban la tuvimos en brazos. Lloraba. Dijimos varias veces la oración de san Josemaría para que la protegiese y le pusimos una reliquia que tenemos. Cuando llegaron los socorros, ya no lloraba casi nada. Todo parecía normal. La llevaron al hospital para que un médico viese si no padecía un trauma cráneal. El doctor que la examinó comprobó que su examen clínico era totalmente normal y ni siquiera juzgó útil que se quedara una noche en observación. Hoy hace tres días que se cayó y nuestra hija no tiene más que un ligero cardenal en la mejilla. No nos cabe ni la menor duda que san Josemaría oyó nuestras súplicas.
Bénédicte, Francia
11 de julio de 2005
No encontraron nada
El día 24 de junio estaba programada una operación en la que me iban a quitar un tumor maligno. Los análisis indicaban que el tumor medía aproximadamente 6 cms. Me producía mucho dolor y estaba muy deprimida, pues antes me hicieron otras cirugías: todo indicaba que éste era un tumor cancerígeno y debía iniciar quimioterapia el 4 de julio.
San Josemaría estaba en nuestras oraciones, pues nos preocupaba no poder costear las quimioterapias, eran 24 en total con un costo aproximado de 30 mil mensuales, rezábamos mucho... En esas semanas antes estaba restaurando y trabajando con mucho amor una imagen de San José y del Niño Jesús para la Iglesia de mi comunidad. Trabajé día y noche pues sabía que luego no podría entregarla a tiempo.Un día antes la entregué en la Iglesia y pedí mucha fortaleza para poder sobrellevar con valentía y fe lo que estaba por venir. Tengo 38 años y dos hijos, mi esposo es maravilloso y siempre me dio mucho valor. El 24 de junio ingresé a la sala de operaciones. Muchas oraciones...No encontraron nada. Había desaparecido. No había tumor, nada que indicara algo maligno. Milagro, ni los médicos se explican cómo con todos los análisis, no encontraron nada.
R. C. México
27 de junio de 2005
Le pido muchas cosas
Soy devota de Josemaría desde mi juventud, aunque no pertenezco al Opus Dei. Ruego a Josemaría me ayude a perseverar en la fe y el trabajo, tanto a mí como a mis hijos y mi esposo. Y que los ayude a estudiar y a conseguir trabajos dignos y honestos para que puedan solventárselos. Oro por mi Patria que necesita reconciliarse. Gracias amigos, por los esfuerzos en realizar esta página y comunicar al mundo la fe y la forma de Santidad "expresada" por Josemaría Escrivá de Balaguer. Toda de ustedes: Rosario.
R. S., Argentina
27 de junio de 2005
Dos taxis
El día 24 de junio falleció un sacerdote de la Obra. Mi madre quiso ir a verlo al tanatorio el día 25 por la tarde, pero no sabíamos cómo llegar. Pensamos tomar un taxi, pero vimos una señora con dos niños, cargada, que también iba a tomar un taxi en el mismo lugar. Así que decidí empezar a rezar a san Josemaría, pidiéndole por favor dos taxis, y que se diera prisa y no nos fallara, puesto que al día siguiente era su fiesta. No había terminado de rezar la oración cuando vi llegar dos taxis.
España
25 de junio de 2005
Nunca más me separé de Camino
Desde que conocí Camino tenía ganas de adquirirlo, hasta que un buen día lo compré con un inmenso dolor por el precio porque era una edición original española, y ese dinero lo necesitaba para alimentos. En el camino de regreso a casa, encontré un billete con el valor exacto que había pagado el ejemplar. Nunca más me separé de sus reflexiones diarias. Además, san Josemaría seguramente hizo algunos de sus favores, al darme la oportunidad de tenerlo gratuitamente.
J. B. F., Argentina
23 de junio de 2005
El primer milagro
En estos días alrededor de la fiesta de san Josemaría, me acuerdo del primer milagro que me otorgó. Me habían invitado a tomar parte en una promoción rural que se organizó desde un Centro del Opus Dei. La promoción iba a durar más de una semana, sin ninguna posibilidad de comunicarme con mi familia. Yo en aquel tiempo ya era universitario, pero mi madre es bastante estricta, y como ésta sería la primera vez que iba a estar fuera de casa con un grupo de amigos más de un fin de semana, sabía que no tenía casi ninguna esperanza de ir. Además tenía que pedirle el dinero para el viaje, y no lo teníamos por entonces.
Recé a san Josemaría. Mi madre recibió una renta antes de lo que esperaba, me dió parte, y me concedió el permiso. Desde entonces no he cesado de confiar en san Josemaría, ¡puede conceder cualquier favor!
J. A., Filipinas
18 de junio de 2005
Una semana después
Recé para obtener mi carné de conducir con toda la documentación oficial bien arreglada para cuando me trasladara a los Estados Unidos. Una semana después recibí el carné.
Muchísimas gracias.
G. B. G., EEUU
18 de junio de 2005
Está totalmente restablecida
Una persona me dio en la parroquia una estampa de San Josemaría. Todas las noches durante tres meses he rezado por la noche en mi cuarto pidiendo por su intercesión la curación de mi mujer, que había tenido un hemorragia cerebral gravísima. Está totalmente restablecida. Alabado sea tan gran Dios que nos ha beneficiado con tan gran Santo.
A. A. J., España
16 de junio de 2005
Un noviazgo cristiano
Estimados señores: estoy enormemente agradecido por la gracia de haber encontrado una chica extraordinaria como novia por mediación segura de san Josemaría Escrivá.
Me llamo José Antonio y cuento 27 años. Hará ya más de dos años, por la canonización de san Josemaría, le encomendé que por favor sirviera de mediador ante Nuestro Señor juntamente con Nuestra Señora para que me buscase una pareja acorde a mí, una chica con la que yo pudiese formar una familia cristiana y llevar un previo noviazgo cristiano, lo que tan difícil parece hoy. Finalmente la he hallado.
Ella es excepcional, me ayuda mucho y yo intento ayudarla. Ahora rezo a Dios para que, por mediación de san Josemaría Escrivá de Balaguer, siga alimentando nuestro amor (un amor “en” Cristo), lo acreciente día a día entre nosotros y nos ayude a superar dificultades y a estar siempre juntos. Lo mínimo que puedo hacer en agradecimiento es comunicar esta gracia recibida por su mediación y rogarles que se publique. Muy fraternalmente, José Antonio.
J. A. J. R, España
13 de junio de 2005
Sí, la puerta estaba abierta todavía
El 17 de marzo de 2005 yo viajaba de Manila a Los Ángeles con mi hija Vina. En la escala de 40 minutos en Hong Kong, leí un mensaje en que se pedía que fuera al vestíbulo de aeropuerto. La letra me era muy familiar: ¡se trataba de mi gran amiga Peggy!
Aunque sabía que no tenía mucho tiempo para verla, nos precipitamos al contador de inmigración y anduvimos a través del vestíbulo para verla. Nos abrazamos corriendo, entre lágrimas. Habíamos planeado encontrarnos anteriormente, pero no fue posible.¡Fue una sorpresa grande verla ese día!
Imagínese qué cortos son 40 minutos para dos amigas que comparten una amistad profunda, de muchos años, y que no se han visto desde hacía diez años. Los minutos pasaron rápidamente y Peggy insistió en regresáramos al avión. Entonces me di cuenta de que mi avión partía en cinco minutos. El empleado de Cathay (la compañía aérea) llamó a la tripulación del avión, pero ellos dijeron que no podían prometer que nos esperarían.
Estaba muy nerviosa, y mi amiga también. Pero, ella me dio confianza y me dijo que fuera rápidamente, insistiendo en que lo conseguiríamos. Recé, mientras mi hija y yo corríamos a toda prisa al portón de ingreso. Sí, la puerta estaba todavía abierta y había un compañero más de viaje después de nosotras y después la puerta cerró.
Al sentarme en el avión, di las gracias a Dios. Yo sabía que mi amiga Peggy rezó con fuerza para que no perdiéramos aquel vuelo, por intercesión de san Josemaría Escrivá. ¡Y todo lo que podía decir era gracias san Josemaría Escrivá, por su intercesión y por contestar a la oración!
Severina S. Parayaoan, Bermuda
11 de junio de 2005
Aquí pasó algo grandioso
Encomendé a mi padre a San Josemaría, porque él tenía una pancreatitis aguda y los doctores nos dijeron que ya no había nada que hacer, pues el derrame había sido masivo; además, a los 74 años era gravísimo. Llamé a muchas amigas para que me apoyaran en la oración, aceptando la voluntad de Dios, pero rogándole para que le permitiera confesarse y recibir la unción de los enfermos. Todo se logró, además de permitirme gozar de él un poco más, pues a la fecha está de regreso a casa. El médico me dijo: "No creo en los milagros, pero aquí pasó algo grandioso". Gracias san Josemaría, hoy mi padre recibirá la Comunión ya que recién puede ingerir algo sólido. Gracias.
E. S. O. Perú
8 de junio de 2005
El domingo pasado
San Josemaría me concede muchos favores, porque le pido muchas cosas a lo largo de cada día. El domingo pasado, por ejemplo, me concedió lo siguiente:
Una amiga y yo teníamos entradas para una ópera; le dije a otra amiga que viniera con nosotras y cuando llegó a la taquilla, no quedaban entradas. Yo me temía que podía suceder eso y antes había rezado dos estampas a San Josemaría y le había pedido insistentemente que mi amiga tuviera entrada y que nos gustara la obra. Mi amiga se quedó esperando un poco por si a alguien le sobraba una entrada y, efectivamente, así sucedió, e incluso esa persona, al principio, no se la quería cobrar, aunque mi amiga insistió y se la pagó. Además, la ópera nos gustó mucho.
Mará Emilia Cebrián Hernández, España
31 de mayo de 2005
San Josemaría está verdaderamente entre nosotros
Hace unos años comencé un nuevo trabajo. A una señora con la que trabajaba era muy difícil tratarla. Recé a Josemaría para que cambiara la situación, y al día siguiente su comportamiento mejoró de manera notable. Lo agradecí mucho.
En otra ocasión mi mujer, que esperaba nuestro segundo hijo, tenía muchísimo miedo del parto. Quería que le hicieron una cesárea, y ya se habían hecho los preparativos. Sin embargo, todo fue tan rápido que fue un parto natural, sin ninguna de las complicaciones que habían pronosticado.
Y otro favor que no olvidaré: recientemente yo estaba con mucho stress porque un arrendatario no había pagado el alquiler y no conseguía contactarle (es una historia mucho más complicada). Me encontraba agotado y a punto de tener una crisis nerviosa. Recé a Josemaría y al Papa para que algo ocurriera. Ese mismo día, al llegar a la oficina, había un mensaje de mi arrendatario, diciendo que había estado fuera, etc. Prometió pagar los alquileres que faltaban, al día siguiente. Josemaría está verdaderamente entre nosotros, y escucha nuestras oraciones y preocupaciones.
I. F., Estados Unidos
25 de mayo de 2005
Nuestro primer hijo
La tarde del 16 de noviembre de 1986 era particularmente apacible. Ese día, mi esposa debía entrar al hospital para que naciera nuestro primer hijo.
Dada la precariedad de nuestra condición económica, el parto sería en un hospital con pocas condiciones. El anuncio de la llegada de un nuevo ser fue a las 20:20 y para nuestra desgracia, el cambio de turno en el hospital era a las 21:00.
A las 21:10 el tiempo para el parto había pasado. Un médico honesto, al darse cuenta de esta situación urgió a mi esposa y las ayudantes para realizar un primer y último esfuerzo antes de utilizar forceps. Entre el personal médico ya no había optimismo: habría un paralítico cerebral.
Mi esposa, acordándose del inmenso celo de Josemaría Escrivá, le rogó su intercesión y la misericordia de Dios inundó aquel lugar.
Actualmente mi muchacho es una persona sana, buen hijo y excelente estudiante; además manifiesta una cierta inclinación por la vida religiosa. Les ruego sus oraciones para que, si es la voluntad de Dios, mi hijo pueda encontrar su camino en la vida consagrada.
Luis Avalos, México
11 de mayo de 2005
¡No nos dejes solos ahora!
Mi hija pequeña estaba jugando en bici con sus hermanos y una amiga, le dieron un susto y se cayó, golpeándose la cabeza. No perdió el conocimiento, pero ella decía que se mareaba y se encontraba fatal. No sabíamos dónde había sido el golpe porque señalaba toda la cabeza cuando le preguntábamos dónde le dolía. El centro médico más cercano era un ambulatorio; mientras la llevaba al coche empezó a devolver y continuó mientras mi marido nos llevaba. Yo grité "Padre, no nos dejes solos ahora". El hospital más cercano estaba a 100 km. En el ambulatorio ya se veía el chichón, la niña se empezó a tranquilizar. Desde ahí nos llevaron en ambulancia al hospital, allí la exploraron y no encontraron ningún déficit, y nos mandaron a casa. Al día siguiente el chichón había desaparecido y sólo tenía un leve dolor de cabeza.
M.R., España
6 de mayo de 2005
Un trabajo estable
Mi hermana Liliana no tenía trabajo y su familia pasaba por grandes necesidades, recé una novena a san Josemaría y la coloqué en las manos de Dios, oré por su vida, su hogar y su trabajo. Gracias a la intercesión de San Josemaría, mi hermana solucionó su situación laboral y ahora tiene un trabajo estable. Damos gracias a Dios por la intercesión de los santos
Oscar Javier Chicuazuque Gil, Colombia
5 de mayo de 2005
Al fin me libré de la droga
Desde la edad de 18 años mi señor padre me entregó la oración del siervo de Dios Josemaría Escrivá, así comencé a conocerlo. Posteriormente encontré el libro Camino, y junto con el Evangelio fueron los libros que cambiaron mi vida, pues durante años estuve en los vicios de la droga y el alcohol. En el año de 2003, el día miércoles de ceniza al confesarme, Dios me escuchó y al fin me libré de la droga.
Así ha sido mi vida y a diario cuando rezo mi rosario, después de cada misterio rezo la oración de san Josemaría Escrivá de Balaguer y la oración de Monseñor Álvaro del Portillo. Ahora tengo un trabajo de visitar a los enfermos de cáncer terminal, y les llevo la oración Monseñor Álvaro del Portillo,y pido a Dios que, por intercesión de san Josemaría, se logre que Don Álvaro sea Santo.
V. H. R. C., México
4 de mayo de 2005
Conocí a san Josemaría en el aeropuerto
Estimados señores: soy un hombre de 55 años, casado con una supernumeraria, conocí a san Josemaría en el aeropuerto de la Aurora en Guatemala en 1974. Natural de Castilla (España), conocí el espíritu del Opus Dei en 1957 cuando participando en el programa de TVE del padre Jesús Urteaga me entregó personalmente un "siderocasco"...
Más tarde recibí mucha información de una tía de Guatemala. Ella, cada vez que la iba yo a visitar me leía trozos de Camino, y me facilitó información de un retiro espiritual al que fui en Altavista, por muchos años (...).
En 1973 conocí a la que ahora es mi esposa, María Eugenia. Desde los 17 supernumeraria y ha sido para mí un soporte, una ayuda en las crisis (...).
En los años 80 tuve ocasión de recibir formación como cooperador en el Centro Balanyá, teniendo el privilegio de conocer ahí al Dr. Ernesto Cofiño Ubico, ahora en proceso de beatificación (...) Además he tenido la oportunidad de acudir a la dirección espiritual con sacerdotes del Opus Dei.
Todas las películas, tertulias, triduos, libros de san Josemaría nos son familiares.
Hoy día manejamos juntos la administración de una o más webs de Internet. Católicos de una pieza, con alzas y bajas, con la mirada en el cielo y con los pies sobre la tierra, pese a las dificultades, enfermedades, etc. Santificando la tarea ordinaria, santificando a los demás y no perdiendo el tiempo sin hablar de Dios ni defender a la Iglesia y al Papa.
Todo esto, gracias a una educación básica en los Escolapios en Donoso Cortés, Madrid, en los jesuitas, Liceo Javier y Universidad Rafael Landívar, ignaciana.
Con el deseo de que este aporte sea de utilidad para la difusión de la labor del Opus Dei en el mundo.
I. F. J. Sagone Aycinena, Guatemala
29 de abril de 2005
Yo ya sabía que era un hombre de Dios
Hace 16 años conocí la “Hoja informativa” sobre el fundador del Opus Dei a través de un amigo, me gustaba leerla y leer los testimonios, a través de los que conocí la Obra y sus ideales. Pero sólo ése era mi contacto con la Obra, porque no conocía a nadie del Opus Dei, ya que ni mi amigo sabía cómo le llegaba la revista informativa. Siendo yo una persona adulta, sentí la motivación de estudiar una carrera universitaria. El día de mi examen de ingreso a la Facultad llevé una fotografía del Padre san Josemaría Escrivá, porque sentía que al verlo me reconfortaría en esos momentos que me sentía tan insegura, ya que hacía más de 20 años que había dejado los estudios. Sé que por su intercesión pasé el examen y con su ayuda terminé los estudios, por lo que cuando fue canonizado fue una alegría muy grande para mí, porque yo ya sabía que era un hombre de Dios..... Gracias Padre Josemaría: lo que soy en estos momentos y mis logros son por su intercesión.
Leda Emilia, México
28 de abril de 2005
No pasó nada
Hace más dos años, pasábamos con un amigo por un paso a desnivel en un auto a altas horas de la noche, cuando nos interceptaron seis individuos fuertemente armados y nos subieron en otro vehículo, nos amenazaron e insultaron. Durante ese tiempo los dos, aunque en distintas partes del carro, pensábamos en san Josemaría, porque en la tarde habíamos buscado unos libros sobre él para comprar. Yo estaba aterrorizada pero me tranquilizaba la idea de las huellas en la nieve.... No pasaron más de diez minutos y nos soltaron y no nos pasó nada. Hasta nos devolvieron el carro.
Vanessa Ron
26 de abril de 2005
Se solucionó en 20 días
Como católico, siempre supe que la luz de nuestro Santo Padre iluminaría mi camino. En una etapa de mi vida, los problemas comenzaron a ser cada vez más cotidianos. Un amigo me guió hasta el Opus Dei y en ese momento san Josemaría Escrivá, aún Beato, comenzó a enderezar mi rumbo. Fue a él, junto a nuestro difunto Juan Pablo II, a quien le deje en sus manos mi problema laboral: me lo solucionaron en 20 días. Estimados hermanos, tengan Fe, muchísima Fe, porque san Josemaría está siempre atento a nuestras necesidades y sabe interceder ante nuestro Señor Jesucristo.
Unidos en el Corazón de Jesús y de María.
Afectuosamente, Walter.
Walter Alejandro Flores Saraiva, Argentina
22 de abril de 2005
Siempre intercede por nosotros en el Cielo.
Conocí al Opus Dei y a las obras del fundador cuando tenía 14 años. Necesitaba de una buena nota en el examen de Historia y pedí a Dios que la consiguiera, por intercesión de san Josemaría (que aún no había sido canonizado) y la obtuve.
Después me he graduado en Ingeniería y conseguí un trabajo, también con oraciones y peticiones a Jesús, por intercesión de san Josemaría.
Hoy, vivo en paz y con mucha alegría por saber que san Josemaría está siempre intercediendo por nosotros en el Cielo.
Me gustaría recibir información sobre los procedimientos necesarios para hacerme fiel de la prelatura, si fuera digno, y llevar las enseñanzas de san Josemaría a las personas cercanas a mí.
Que Dios les bendiga, cubriéndoles de gracias, y que sigan siempre la misión de san Josemaría, llevando la luz de Cristo a todas partes.
Rodrigo Oliveira da Silva, Brasil
16 de abril de 2005
Un taxista me regaló la estampa
Un día iba de mi trabajo a casa y un taxista me regaló la estampa de Josemaría Escrivá. Mi sobrino Leonardo se enfermó de bronco neumonía y nos decían que como se había caído y se había pegado en la cabeza, tal vez tuviera meningitis por el golpe.
El bebé tenía 7 meses, y yo le pedía que por favor no se fuera complicando su enfermedad. Descartaron lo del golpe y ya lo dieron de alta, y de la bronco neumonía ya está mejorcito. Todavía tiene que estar en cuidados pero le doy gracias porque ya esta mejor.
Maria de la Luz
10 de abril de 2005
He visto una filmación de san Josemaría
"Crecete ante los obstáculos. La gracia de Dios no te ha de faltar....."--Camino-
Soy una psicóloga clínica de la Universidad Católica Argentina. Conocí la estampa de San Josémaria en 1977, cuando se divulgaba la Obra en la Argentina. Eran revistas que llevé a mi residencia universitaria al azar. Sin saber de él recé la estampa y aprendí de memoria Camino durante mi carrera de Psicología; le encomendé mi carrera. No sólo me recibí sorteando numerosos obstáculos -estudié en San Juan; mi familia vivía en Buenos Aires- sino que alcancé una especialización en la UCA de Buenos Aires. Ahora estudio Lic. en Administración por IUA (Instituto Universitario Aeronaútico) a distancia tambíen sorteando obstáculos muy grandes porque me enfermé de un mioma-fibroma gigante y salvé la vida. En todas las circunstancias de mi vida, desde los 18 años y ahora tengo 43, san Josemaría ha estado presente. Es mi primer testimonio. Nunca dudé de la eficacia de san Josemaría.
Y nunca había visto una filmación de él. Con la cobertura del deceso de nuestro amado Juan Pablo II, pasaron una filmación de él. Me quedé de una pieza: ¡San Josemaría!
Busqué la página, les escribí y ahora Uds me acompañan virtualmente. Todo un cierre para mí, o un comienzo. Gracias.
Lili, Argentina
11 de abril de 2005
Cuidó mi billetera
Hoy san Josemaría acaba de hacerme un favor. Fui con mi familia a un mercado a comprar ropa, elegimos lo que nos pareció lo mejor y cuando llegó el momento de pagar no tenía mi billetera en la cartera. Primero pensé que me la habían robado, cosa que era muy probable, dado la cantidad de gente que había en el lugar y los apretujones. Después pensé que se me había caído al bajar del auto, cosa que si era así, muy posiblemente no la encontraría. Acudí inmediatamente al Padre y sí: san Josemaría la había estado cuidando durante todo ese tiempo, y allí estaba, entre mi auto y el de al lado. Esperando que la fuéramos a recoger. Siempre llevo dentro de la billetera una medallita del Padre. ¡Gracias, San Josemaría!
Marisa Antonucci Argentina
10 de abril de 2005
Me ayuda en lo grande y en lo menudo
El día 18 de diciembre de 2004 me detectaron miomas en la matriz, algo que me angustió muchísimo y el médico que me atendió desde un principio me dijo que había que operar para quitarme la matriz y, en caso necesario, los ovarios. Nunca podría tener hijos. Así transcurrieron dos meses, los primeros días de febrero empecé a tener unos dolores fuertes, que duraban todo el día, entonces acudí nuevamente con el doctor. El dijo a mi madre que tenía que operar, pero el costo de la operación era muy elevado y no teníamos dinero. Decidí, entonces, ir a la clínica del seguro social en donde me realizaron estudios (ultrasonidos, y estudios básicos) el día 8 de febrero. En este ultrasonido aparecen cuatro miomas, los entregué al médico de la clínica y solamente me envió a realizarme otros estudios iguales, programados para el día 11 de mayo.
Mi madre y yo nos angustiamos y optamos por consultar a otro médico, yo rezaba desde diciembre pidiéndole a Nuestro Señor. Y pedí a través de la intercesión de San Josemaría, que ya me ha concedido muchos favores a mi y a mi familia. El día 4 de marzo realicé un último ultrasonido después de haberme realizado cuatro y el diagnóstico siempre era el mismo: miomatosis uterina. En este último, nuestro Señor me ha tocado: no encontraron ningún mioma.
Terminó el estudio, y el doctor se acercó y preguntó que se había encontrado. La persona que me realizó el estudio dijo que nada. Me pidieron que saliera y en unos minutos me entregaron el resultado, fuera estaba mi hermana Ana. Cuando salí lo único que le dije fue ‘ya no tengo los miomas’, ella se quedó callada. Al ver el resultado del ultrasonido, efectivamente, los miomas habían desaparecido. Esto lo atribuyo a la intercesión de San Josemaría Escrivá, a quien tanto quiero y que tanto me ayuda en lo grande y en lo menudo.
María Teresa Fuentes Salinas, México
9 de abril de 2005
Víctima de un estafador profesional
Tengo mi propio pequeño negocio que he levantado con gran esfuerzo durante muchos años. Hace unos meses fuí víctima de un estafador profesional que se apropió de casi todo mi dinero siendo imposible recuperarlo. Lo daba todo por perdido y la ruina económica era inevitable. Recé a San Josemaria. Me escuchó y lo recuperé de forma inesperada en unos dias.
Federico Bravo, España
8 de abril de 2005
Nuestro Papa, pastor y padre
Espero que esta Pascua pueda ser tiempo de resurrección para todos los seres humanos. Que sea signo de renacimiento de todo lo que a lo largo de la vida tendemos a olvidar: amor, paz, esperanza, generosidad, gratitud, donación al prójimo ...
Infelizmente perdemos nuestro Papa, pastor y padre; pero, por encima de todo, tenemos que considerarle como gran hijo de Dios que cumplió su proyecto.
Confieso que, al ver a Juan Pablo II, pude sentir su lado más que humano: donación, cooperación, diálogo, pero sin olvidar sus flaquezas, sus dolores y sus momentos de tristeza.
Rezo para que en este momento en que el mundo acompaña atento una nueva etapa de la Iglesia, todos podamos ser agentes de paz, mensajeros de esperanza y continuadores del amor.
Que Nuestra Señora Madre de Dios pueda interceder por el Papa en el cielo.
Que el Espíritu Santo pueda derramar sus dones sobre nuestros cardenales que estarán indicando un nuevo hombre como nuestro padre espiritual.
Que Dios pueda siempre acogernos con los brazos abiertos. Amén.
Tiago Cardoso da Silva, Brasil
5 de abril de 2004
En situaciones difíciles
Hace unos 15 años un amigo del Opus Dei me dio un folleto con la oración a san Josemaría Escrivá. Durante todos estos años, siempre que me encuentro en situaciones difíciles y sin esperanza, uso esta oración. Además del consuelo que siento después de rezar, mis plegarias siempre han sido atendidas por san Josemaría Escrivá, que me ha concedido muchas gracias durante estos años.
Mauro Augusto Gomes, Brasil
7 de abril de 2005
He cambiado muchísimo
Cada día que pasa san Josemaría me ayuda. Parece que han pasado años luz desde que conocí su mensaje. He cambiado, ¡he cambiado tanto! El bien genera bien. San Josemaría me ha enseñado a vivir mi vida profesional con la mirada dirigida al Señor, con afecto hacia los hermanos -todos los hermanos- mientras que los años de stress desesperado, de insastifacción, de sensación de vacío, pertenecen al pasado. Tenía la solución de mis problemas debajo de los ojos y no la veía: la solución era Cristo, San Josemaría me ha dado la mano y me ha hecho "ver".
Maria, Italia
3 de abril de 2004
Ingresé en la carrera de medicina
Soy una persona de condición humilde del interior de la República. Ingresé en la carrera de medicina en una Universidad de la capital en el año 2002. En una ocasión, buscando en internet, encontré esta página que me animó a buscar en la oración el aliento necesario para seguir con la lucha por conseguir cupo en la carrera ya que éramos 2500 aspirantes para sólo 200 cupos. Gracias a esas oraciones obtuve una plaza y me llamaron de Entremares, una residencia estudiantil del Opus Dei. En ese momento, no pensé que en Panamá existiera la Obra. Es más, al inicio lo tomé por una broma, pero fui y residí allí dos años grandiosos de mi vida. Tuve la gran dicha de estar en la canonización de san Josemaría. Ahora sigo visitando la residencia a menudo. Esto por lo que se refiere a la oración de Internet y al contacto con la residencia. Es algo que jamás conté hasta ahora, pero llevo muy dentro: gracias a la intercesión de san Josemaría pude entrar en la Universidad y en la carrera que tanto amo.
Carlos, Panamá
2 de abril de 2005
No dejó la estampa ni un minuto
Hace un año mi marido tuvo un infarto cerebral (24 de marzo). El diagnóstico era terriblemente negativo porque quedó dañada la zona del lenguaje. Una amiga mía me entregó la estampita de Monseñor Escrivá pasada por su tumba. Fernando, mi marido, no la dejó ni un minuto y los niños rezaron a san Josemaría. A un año del accidente, incluso antes, la recuperación de Fernando es del 100%. Los médicos dicen que no se puede presentar como milagro pero, para nosotros y las personas que estuvieron con él, lo es. La próxima semana se realizará una resonancia magnética para evaluar el estado de la lesión y rogamos a san Josemaría que todo salga bien.
Magdalena Walker Mena, Chile
1 de abril de 2005
Decir siempre que sí al Señor
Quería dejar aquí mi testimonio, mi inmenso agradecimiento a san Josemaría. Gracias a él hoy existen en el mundo miles y miles de personas que se preocupan incansablemente de los que les rodean y de hacer bien cada pequeño detalle de la vida corriente, que te ayudan a sonreír, a estar a gusto, a acercarte a tu Padre Dios y a quererle más y más. Tengo 17 años y he pasado una preciosa Semana Santa en el Santurario de Torreciudad, donde con tantos sacerdotes puestos al servicio de los fieles y ese gran ambiente en familia me he podido acercar más a Dios, donde he podido disfrutar de unos días inolvidables. Si san Josemaría no hubiera dicho que sí a la llamada de Dios nada de esto hubiera pasado, nada de esto exisitiría, por eso le debemos tanto y acudo a él para que nos ayude a estar abiertos al soplo de la gracia y a saber decir siempre que sí al Señor. Que Él nos ayude a cumplir nuestra misión en la vida. Gracias san Josemaría .
Matt, España
31 de marzo de 2005
Todos los días de mi vida
Conocí al Opus Dei durante mis días universitarios y participé en hermosos encuentros de jóvenes, de los que recuerdo homilías extraordinarias que se grabaron en mí. Por un tiempo, me “alejé” de san Josemaría por un traslado a otra ciudad donde inicié mi carrera laboral y formé una familia. En 1994 me detectaron una lesión sugerente de cáncer y desesperé. Por azar, o no, revolviendo cosas viejas, llegó nuevamente a mis manos la oración a Josemaría y le encomendé que intercediera por mi salud. Durante los 3 meses de tratamiento que definirían mi futuro le recé con mucha fe y la lesión remitió. Desde entonces rezo la oración todos los días pidiendo especialmente por la salud de mi familia y de los enfermos que conozco, como también otros favores. En ese momento di testimonio de la ayuda recibida, que espero se haya sumado a los miles que contribuyeron a la canonización de Mons. Escrivá. En los 2 o 3 años pasados he padecido algunas dolencias, algunas serias. Siempre confié mi salud a San Josemaría, y estoy totalmente convencida de haberlas superado gracias a su mediación. También puedo decir que le he pedido luces para franquear situaciones difíciles y me las ha enviado. Hoy, que acabo de pasar con éxito unos controles médicos que me tenían muy preocupada, siento la necesidad de volver a dar testimonio. No tengo dudas sobre su intervención y me propongo seguir rezando su oración todos los días de mi vida.
N. F., Argentina
31 de marzo de 2005
Radio Horizonte
Les escribo desde Radio Horizonte, radio católica que transmite exclusivamente on-line y trabaja 24 horas en vivo para propagar el Evangelio, para contarles que el 4 de septiembre de 2004, estuvimos en Torreciudad para consagrar a la Virgen de Torreciudad esta nueva emisora y para decirles que en nuestra programación diaria está Camino, el primer libro de San Josemaría. El programa "Camino" se transmite en vivo diariamente de 12:15 a 12:30, y de 6:15 a 6:30. Camino tiene un estilo directo, de diálogo sereno, y el radioyente se encuentra frente a las exigencias divinas en un ambiente de confianza y amistad. Confiamos en que nuestro trabajo sea de gran beneficio espiritual para todos nuestros visitantes y radioescuchas.
Martha y Paco Arreola, España
Un buen novio
El año pasado una amiga me regaló la estampita de san Josemaría. Empezamos la novena para que san Josemaría nos ayudara a encontrar un buen novio, católico, soltero, trabajador, de bonitas costumbres; ambas queremos mucho a la Virgen de Guadalupe. Pues conocí al que ahora es mi novio el dia 12 de Diciembre, estoy segura que la Virgen y san Josemaría me lo mandaron. Empezó como novena y ahora es mi oración diaria. A mi amiga, estoy segura de que pronto san Josemaría y nuestra Virgencita de Guadalupe se lo van a enviar.
EVL, Mexico
24 de marzo de 2005
Mi padre estaba en coma
En 2002, mi padre sufrió un aneurisma cerebral, que culminó en accidente vascular cerebral. El caso era grave y él estaba ingresado en el Hospital Paulistano. Los médicos preparaban a mi familia para lo peor, pero nosotros no perdimos la fe. Pedí a un sacerdote del centro cultural del Itaim que fuera a visitarlo en la UCI.
Cuando mi padre estaba en coma el Padre Carlos rezó pidiendo por intercesión de san Josemaría Escrivá que nuestro pedido fuera oído y que el enfermo viviera. A partir del día siguiente todas las noticias fueron buenas, hasta la plena recuperación. Al cabo de un mes él ya estaba en casa, y después de 3 meses ya estaba trabajando. No sé si puedo decir que fue un milagro, pero creo firmemente que si pedimos con fe por intercesión de san Josemaría, parece que somos inmediatamente atendidos.
Paulo Eduardo Nunes e Silva Brasil
22 de marzo de 2005
Una situación familiar difícil
En mi familia conocemos a san Josemaría desde hace muchos años y yo especialemnte le había rezado anteriormente en algunas ocasiones. Sin embargo ahora se presentó una situación familiar muy difícil. Por casualidad (que seguramente no será tal) me encontré una estampa en mi buró y decidí hacer una novena ahora en cuaresma y milagrosamente se arreglo la situación por la que estabamos pasando, fue algo sorprendente. Yo prometí que enviaría el testimonio y regalaría más estampas a personas que necesitarán consuelo espiritual.
Gracias a San Josemaría que ahora está haciendo muchos milagros, sobre todo de la vida cotidiana.
L.A., México
20 de marzo de 2005
Clases de español
San Josemaría ha intercedido por mí en absolutamente todo lo que le he pedido. La última vez que lo ha hecho fue cuando le pedí poder seguir dando clases de español a un grupo que me había contratado por un par de veces. Le recé una novena a san Josemaría para que pudiera seguir dando estas clases y para que me enviara más horas de trabajo y más alumnos. La siguiente vez que ví a este grupo había una alumna más y me anunciaron que querían continuar conmigo e incrementar el horario de la clase. Una devota de san Josemaría,
Maria Luisa Silva Torres, Enschede, Paises Bajos
19 de marzo de 2005
Nuestro segundo hijo
El pasado mes de noviembre de 2004, nació nuestro segundo hijo. Todo iba muy bien hasta el momento del alumbramiento que tuvo complicaciones muy serias. El médico hizo todo lo que estaba a su alcance pero la impotencia ante la situación era clara. Soy médico y consciente de las complicaciones y el riesgo de muerte me puse a los pies de la cruz a pedirle a san Josemaría que intercediera.
Poco a poco fue mejorando y a las pocas horas todo había vuelto a la normalidad. Gracias san Josemaría por ayudar a continuar con mi familia adelante y dar testimonio desde la vida corriente.
J. G. O., Colombia
13 de marzo de 2005
Carrera Profesional
En este último tiempo me he encontrado bastante desilusionado por no poder encontrar oportunidades para continuar desarrollando mi carrera profesional.
Hace un tiempo decidí pedirle a Dios a través de la oración a san Josemaría por este propósito. Al poco tiempo recibí un ofrecimiento para dar clases en la misma facultad que logré mi graduación.
Desde entonces sigo dándole las gracias por el favor otorgado y pidiéndole su constante guía en mi vida profesional.
J.P, Argentina
13 de marzo de 2005
Sucedió lo imposible
¡Buenos días! Conocí san Josemaría Escrivá haciendo un rato de adoración al Santíssimo Sacramento en mi horario de almuerzo. Cuando acabé, una señora y su hija estaban sentadas en el banco de la iglesia. Ella era argentina, residente en Brasil y me dio un folleto con la oración y dijo que me había visto rezando con tanta devoción que tuvo la idea de darme este folleto.
Contó que cuando nacieron sus hijas gemelas, una de ellas estaba muy débil y su vida corría peligro, encontró esta oración y rogó a san Josemaría Escrivá, que ayudara a su hija. La niña se restableció, gracias a Dios. Coincidencia o no, soy también madre de gemelos.
En ese momento, debía pasar un examen para un máster, para el que ya me había sometido a 3 pruebas de inglés sin éxito. Aquel día, con el Santo en la mano sentí que podría encomendarme a él y decidí que haría la prueba de español, a pesar de haberme preparado para Inglés. Gracias a Dios sucedió lo imposible y pasé la prueba. Gracias. Quería compartir esta gracia, y otras que aún se realizarán.
Cristiane Pessoa, Brasil
8 de marzo de 2005
A los nueve días
A finales de septiembre del 2004, me operaron de una rotura del tendón supraespinoso. A pesar de seguir el tratamiento y la rehabilitación establecida, no conseguía mover el brazo, y tenía un dolor constante en el hombro. En enero el médico me dijo que si en 15 días no recuperaba parte de la movilidad, tendría que volver a operarme. La idea de otra operación me desanimó bastante, así que decidí empezar una novena a san Josemaría pidiéndole la curación y, si no era posible, que aceptara la voluntad de Dios. A los nueve días dejó de dolerme y empezó a recuperarse rapidísimamente. Quería agradecer este favor en el que ví claramente su intercesión
Aurora Bellas, España
1 de marzo 2005
Le pedí que encaminara a ese joven
Yo acaba de llegar a un hospedaje con mi bebé de 2 años, que le iban a atender en el hospital. Fui a bañarle y cuando regresé al cuarto ya no encontré una bolsita con cosméticos y mi reloj de pulsera. Inmediatamente comuniqué esto a la dueña del hospedaje, y ella dijo que podría ser el chico de la limpieza que acababa de salir.
Luego fui con mi bebé al centro de la ciudad donde hay una iglesia y un cuadro grande de san Josemaría. Me puse a rezar para que mis cosas aparecieran, pero más para que encaminara a ese joven a no cometer más robos porque así no iba a conseguir empleos. Después le pedí otra cosa que si se cumple tambien escribiré.
Al llegar al hospedaje grande fue mi sorpresa cuando la señora me dijo que encontraron al muchacho en una ciudad tan grande y había dejado mis cosméticos pero no estaba el reloj. No me puse mal solo me resigné pero cuando subí al cuarto mi sorpresa fue mas grande aún al encontrar mi reloj sobre la cama, donde tanto había buscado. San Josemaría nos escucha, récenle para cualquier cosa. Esto sucedió el 21 de febrero del 2005.
Magaly Ampuero Arana
23 de febrero de 2005
Mi camino vocacional
Doy gracias a Dios por los escritos de san Josemaría Escrivá, ya que me han alimentado y motivado en mi camino vocacional hacia el Sacerdocio Ministerial. También en los graves problemas en mi familia, nos hemos sentido llenos de la presencia de Dios y he aprendido a creer más en la Iglesia como cuerpo de Cristo.
Oscar Javier Chicuazuque, Colombia
22 de febrero 2005
Mis amigos rezaron por mí
El martes por la tarde me llevaron al hospital en ambulancia. Tenía mucho dolor; parecía una hernia. Al llegar, me examinaron tres médicos y dijeron que por la mañana tendrían que operarme. Mis amigos rezaron por mí en la reunión a la que tenía que haber asistido. La mañana siguiente, cuando vino el especialista para examinarme, le dije que ya no tenía ningún dolor, y me dijo: "Está bien, puede irse a su casa."
P.B., Inglaterra
18 de febrero 2005
Iba a la deriva
Aunque mis padres habían intentado hacerme comprender la importancia de la fe y de intercesión de san Josemaría Escrivá desde hace mucho tiempo, yo era más bien inconstante.
Entonces, un día, se prendió la chispa. Leí y releí Camino. Recé intensamente al Padre y a la Virgen, y desde entonces me siento más fuerte, con la conciencia de no estar nunca sólo. En mi trabajo y en mi vida profesional experimento constantemente la ayuda divina. Gracias a la oración y a la mirada de san Josemaría Escrivá, que me mira como un buen padre, sé que nunca me falta nada. Es como el nos ha enseñado: la Virgen acude al hijo más débil, al más enfermo, al más corto, al pobre lisiado..., porque tiene más necesidad de caricia y de ayuda.
A. P., Italia
15 de febrero de 2005
Firmamos la escritura de venta
Necesitaba vender mi casa para rebajar la hipoteca de la que he comprado. Nos salió un comprador que a los pocos días se arrepintió. Lo estábamos pasando bastante mal económicamente. Una noche, tanto mi mujer como yo empezamos a rezar la estampa del Padre. Al día siguiente una señora que vio el cartel de “se vende” en la ventana, subió a ver el piso porque le podía interesar a su hijo. El viernes pasado firmamos la escritura de venta. Estamos convencidos de que ha sido un favor del Padre
R. C. P., España
14 de febrero de 2005
A pocos minutos de la muerte
El 21 de diciembre de 2004 mi hija de cinco años, Rachel Ashley, tuvo un síndrome de shock tóxico, a causa de una traqueítis (inflamación de la tráquea) bacteriológica. Los médicos del departamento de urgencias tardaron unas seis horas en diagnosticar lo que tenía, y mientras ella se ponía cada vez peor.
Soy Cooperadora del Opus Dei, y verdaderamente no podía ni siquiera rezar durante la última media hora antes del diagnóstico. Pedí a san Josemaría y a la Vírgen Santísima que por favor rezaran por mí porque yo no era capaz de hacerlo en estos momentos tan difíciles. Unos minutos después, un médico de la Unidad de Cuidados Intensivos nos dijo que tenía un shock tóxico.
Una vez hecho el diagnóstico se pusieron los medios para estabilizar su situación. Durante 12 horas seguía en un estado muy precario. Nos avisaron que su hígado y sus riñones estaban dejando de funcionar, y que le tendrían que poner un ventilador. Con la ayuda de muchos amigos, rezaba por Rachel un colegio entero: el Aquinas Academy de Pittsburg, cuyo director espiritual es un sacerdote del Opus Dei. También la incluyeron en muchísimas ‘cadenas de oración’. Especialmente las de Grandvue, un centro del Opus Dei en Pittsburg, rezaban por ella a san Josemaría Escrivá.
Rachel sobrevivió la noche sin que sus órganos dejaran de funcionar, y a la mañana siguiente los médicos me dijeron con enorme alegría que cada órgano estaba ‘100 percent fine’ (perfectamente). Después me enteré que una amiga mía del Opus Dei rezaba específicamente a san Josemaría que Rachel quedara ‘100 percent fine’, sin ninguna complicación. Y eso es lo que pasó. Por lo menos tres médicos distintos dijeron que era ‘un milagro’ no sólo que se pusiese bien tan rápidamente, sino que no tuviera secuelas. Como estaba tan próxima la Navidad, yo pedí a san Josemaría, a través de la oración de la estampa, que si era posible llegara a casa para la Navidad. Nos habían dicho que tendría que quedar en el hospital por lo menos una semana. Pues bien, llegó a casa la víspera de Navidad, a las 4 de la tarde. Ahora está feliz y con buena salud, y estoy segura de que todavía no entiende el milagro tan grande que ocurrió, pero ya lo entenderá en el futuro. Yo sé sin lugar a dudas que fue la intercesión de san Josemaría que la llevó de donde estaba, a pocos minutos de la muerte, hasta donde está ahora. Me faltan palabras para expresar mi agradecimiento.
Terri Urvash, EEUU
10 de febrero de 2005
Doy gracias a san Josemaría Escrivá
Un día recibí de una amiga la estampita de san Josemaría Escrivá. Desde ese momento comencé a pedirle pequeñas gracias que fueron concedidas de inmediato. Mi pedido especial fue para mi hija, que no conseguía trabajo: días después de terminar la novena esta gracia me fue concedida. Desde entonces hago siempre la novena, y doy gracias a san Josemaría Escrivá.
Silvia Gomez, Argentina
4 de febrero de 2005
Era un hombre de Dios
Después de leer el libro “El Fundador del Opus Dei”, de Andrés Vázquez de Prada, me encantó su modo de estar en el mundo, sin dejarse corromper por él, pues era un hombre de Dios.
Ahora lo tengo como modelo de santidad. Intento ser santo en mi vida, sé que es dificil, pero en estos momentos me acuerdo de él y de la Virgen, pues supieron superar todas las limitaciones.
Tiago Cardoso da Silva, Brasil
4 de febrero de 2005
Lejos de casa
Soy paraguaya, pero hace tiempo que vivo en el Brasil, donde me case y ya tengo un hijo. Le tenía una devoción enorme a San Josemaría, pero esta devoción aumentó más aun luego de un grave problema de salud. Me descubrieron un tumor en el hueso por causa de una caída de la escalera, donde me fracturé la base del femur. En ese tiempo tenía un bebé de 3 meses y no tenía un seguro de salud. Fue muy duro para mí y mi marido enfrentar ese problema porque además de todo vivimos lejos de nuestras familias. Pero desde el primer momento me encomendé a San Josemaría, y en esa misma semana, a traves del trabajo, mi marido consiguió que me enviaran a un excelente hospital, totalmente gratuito. El tumor fue benigno y me colocaron un clavo. Mi bebé gracias a Dios no sufrió con mi ausencia, mi suegra lo cuidó super bien. Hoy todavía estoy en fase de recuperación, pero con la certeza de que sin la intercesión de San Josemaría, tal vez hoy no estaría contando esta historia. Creo que Dios siempre nos envía pruebas, pero nunca sin la fortaleza necesaria para poder afrontarlas.
Alice Aranda Peres, Paraguay
28 de enero de 2005
En punto muerto
Hace dos días presenté un riguroso examen para certificarme como Profesional de Gerencia de Proyectos. Durante un año estudié con mucha intensidad para capacitarme. No obstante en los días previos al examen lo que parecía ser una roca sólida de conocimientos se convirtió dentro de mi en un mar de inseguridad, confusión y dudas. Estaba en punto muerto. Pienso que Dios me enviaba esa prueba para abatirme todo rastro de orgullo y autosuficiencia. Sin dudarlo me encomendé intensamente a la intercesión de San Josemaría y pedí la ayuda de la oración de amigos y familiares. Ya ante el examen las respuestas fluyeron sólo una por una en la medida en que iban apareciendo las preguntas. Los resultados fueron excelentes pero doy “todo” el crédito a Dios y a la intercesión de San Josemaría.
H. R., Venezuela
27 de enero de 2005
Cada uno tiene su misión
A través de Internet he podido palpar cada semana la vida, enseñanzas, escritos y testimonios de San Josemaría Escrivá.
Sabía muy poco de él y muy pocas personas lo conocían dentro de los grupos donde me desenvuelvo. Pero así es la gracia Divina y la Providencia que nos toca.
Yo misma me asombro de lo que hace el Espíritu Santo: me da fuerza, palabras y discernimiento para hablar de este Santo; en diferentes lugares lo he comprobado: en las oficinas públicas y privadas, en las Instituciones de Salud, en las reuniones familiares, en el bus, en la playa, en la Universidad. Es decir: no puedo dejar de hablar y de distribuir estampas.
Estoy saboreando y meditando ahora mismo Camino. Es tan fuerte, tan práctico, tan lleno de sabiduría que me deja impactada todos los días. Lo llevo conmigo siempre para no perder ni un solo instante.
En el número 484 dice así “Cada uno tiene su misión propia. Como en lo material ¿quién se atreverá a decir que es menos útil el serrucho del carpintero que las pinzas del cirujano? Tu deber es ser instrumento”. En el número 479: “¡Adelante!, ¡Audacia!”
I. G., Panamá
27 de enero de 2005
Toda su vida al servicio de Dios
No creo que sea justo callar un favor que se me concedió por la intercesión de Josemaría Escrivá.
El asunto es que dos de mis mejores amigos –religiosos- me escribieron diciendo que dejarán la orden en la que estaban. Me preocupaba mucho que dos siervos de Dios quisieran dejarlo y sufría por ellos, de hecho hasta había fecha en que ellos abandonarían la casa de formación y la orden.
No recuerdo cómo entre al internet y encontré un apartado en el que la gente podía escribir pidiendo ayuda de oración por una causa y yo lo hice para pedir por estos dos amigos para que no dejaran la vida religiosa. A los días me escribe una persona a quien nunca había conocido, con la más alentadora de las noticias: oraría por mí, por mi intención pidiendo la intercesión de san Josemaría, lo cual hizo que yo tampoco perdiera las esperanzas.
De eso hace casi como medio año, tal vez menos y en estos días con mucha felicidad recibí la noticia de que mis hermanos religiosos, hicieron su renovación de votos y que continuarán en la orden donde se encuentran; no sé si ellos culminarán o llegarán hasta el final es decir ser sacerdotes y buenos religiosos hasta su muerte. Solo sé que estos amigos míos tenían que estar fuera de la orden y hoy continúan dentro. Si se pudo lograr que continúen este año, con la oración se puede lograr que continúen toda su vida al servicio de Dios. Yo no conocía a Josemaría Escrivá, pero no dudo que él tuvo que interceder por mis amigos.
Nunca hice un testimonio, ojalá aprenda a dar y escribir más, porque no dudo de los favores que se pueden lograr mediante la interceción de san Josemaría.
J.Q.G., Bolivia
26 de enero de 2005
Un amor intenso a la Virgen María
Agradezco profundamente a San Josemaría la ayuda que recibí por su intercesión para conseguir empleo. Me acerqué al Opus Dei, conocí su vida y obra y fortalecí mi fe. Una de las enseñanzas más importantes que recibí de él fue el amor intenso y la admiración constante a la Virgen María. Puedo asegurar a todas las personas que están leyendo esto (creyentes o no) que el conocimiento, la devoción por San Josemaría y su inestimable ayuda, son capaces de transformar radicalmente nuestras vidas.
Alejandro Pineda Meneses Colombia
26 de enero de 2005
¡Ánimese!
Hace un año que Josemaría, el Padre, está en mi mente y en la de mi marido. Nuestras vidas han cambiado para mejor, en un sentido sobrenatural de lo cotidiano. Creo que nos hace mejores personas con sus enseñanzas. Le invito a usted a interesarse por este sabio San Josemaría, ¡ánimese!
Raquel Torrado, España
25 de enero de 2005
Ahora le confió a san Josemaría la conversión de mi familia.
San Josemaría me concedió el favor que le he estado pidiendo todos los días desde hace años. En noviembre del año pasado mi padre tuvo un derrame gastro-intestinal y fue internado de emergencia. Mientras, yo rezaba intensamente a san Josemaría. Le dieron una estampa con una reliquia del fundador del Opus Dei, mi padre la puso debajo de la almohada y le pidió su curación. Se recuperó en menos de una semana y “mi milagro” se realizó: él se curó también de su adicción al alcohol y al tabaco, un problema que afectaba mucho a nuestra vida familiar. Ahora le confió a san Josemaría la conversión de mi familia.
J.A. Filipinas
25 de enero de 2005
A consecuencia del susto
Tengo un compañero de trabajo que ha estado muy mal de salud porque sufre de arritmias. Se sentía desalentado y sin fuerzas para trabajar. Su esposa estaba esperando un hijo por esos días. Había ido al seguro social y le tomaron dos electrocardiogramas. La doctora que lo vio dijo que no lo encontraba nada bien, por lo que decidió remitirlo a un internista para que autorizara un examen más completo, pero le dieron cita para cinco días después. Él notaba que el pulso se interrumpía y después se reanudaba con más fuerza, para luego volver a detenerse. La esposa lo llamó y le pidió que la acompañara al hospital y él salió en su carro a atenderla. Yo me quedé intranquilo y comencé a rogarle a san Josemaría que les ayudara porque me parecía muy cruel que de pronto viniera el niñito y el papá se muriera. Mi amigo iba manejando su automóvil y vio cómo un peatón comenzaba a cruzar la calle. Él comenzó a disminuir la velocidad y a calcular el paso del auto, pero -al llegar a la mitad de la calle- el peatón decidió echar marcha atrás. En ese momento, mi amigo dio un fuerte frenazo y pasó el susto más grande de su vida porque pensó que lo había atropellado. Gracias a Dios no sucedió nada. Al llegar a casa, quiso tomarse las pulsaciones y notó que eran más normales y que ya no se paraba el pulso. Al mismo tiempo, había desaparecido el cansancio y malestar que tenía desde hacía días.
Pienso que llevarse ese susto fue obra de san Josemaría para que su corazón comenzara a marchar tranquilo. Dos días después nació Jerónimo y el papá se encuentra en perfectas condiciones.
Fabio Mejía Noreña Colombia
11 de enero de 2005
En un momento difícil para la humanidad entera
Saludos. Soy R. P. De Italia y os escribí el pasado 24 de noviembre para contar que después de seis meses conseguí, gracias a la intercesión de san Josemaría, reentablar el diálogo con un amigo que se había interrumpido a causa de una pelea sin importancia. Hoy puedo comunicar que he recibido otro milagro del fundador del Opus Dei porque la paz ha vuelto definitivamente y nuestra amistad vuelve a ser como antes. Estoy segurísimo de que sin la ayuda de este grandísimo santo nunca habría podido hacer nada. Gracias a Dios Omnipotente y a san Josemaría que en un momento tan difícil para la humanidad entera han dedicado un poco de tiempo a mi causa, que seguramente es de escasa importancia en comparación con el dolor de la gente del Sudeste asiático o de otras personas que mueren en guerras estúpidas y sufren la injusticia del hombre. Gracias de corazón, Padre. No olvidaré nunca lo que has hecho por mí.
R.P. Italia
10 de enero de 2005
De la noche a la mañana
Realmente no sé por donde empezar. Conozco el Opus Dei desde muy pequeño y siempre que tengo algún problema recurro a san Josemaría y últimamente también a Isidoro Zorzano. Escribo estas líneas para agradecer de todo corazón los muchos favores que me ha concedido el Padre. Os contaré uno muy grande. Tengo una empresa con un socio (mi hermano). Hace dos años estábamos atravesando una situación problemática y era consciente de que si no obtenía ayuda desde el Cielo no desaparecerían, con el consiguiente cierre de la empresa y los problemas económicos y familiares que se derivarían. Por aquel entonces mi mujer no trabajaba fuera de casa y teníamos un hijo. Decidí entonces rezar al Fundador y pedirle ayuda para reflotar la empresa. Después de haber rezado con fe durante tres meses, como veía que la cosa no mejoraba sino que empeoraba, me desanimé y dejé de rezar la estampa con tanta fuerza. Sin embargo, el 2 de octubre de 2002 antes de meterme en cama, cuando estaba rezando de rodillas las tres Avemarías de la noche, me dí cuenta de que era el día en que se había fundado el Opus Dei. Así que, sin rezar la estampa, le pedí al Padre una cosa casi imposible y le dí las gracias por anticipado. El día 3 recibí una llamada telefónica que hizo que la situación de la empresa cambiara totalmente de la noche a la mañana. Desde ese día hice socio honorario de la empresa al Padre.
También quiero agradecer a Isidoro Zorzano un favor muy reciente que nos ha hecho. Mi mujer no trabajaba fuera de casa y empezó a enviar currículums a empresas y, a su vez, a enconmendarse a Isidoro. En menos de mes y medio encontró un trabajo muy bueno con un horario fantástico que le permite estar con nuestros dos hijos casi todas las tardes. Además, a partir de febrero lo compaginará con otro que le quita tres horas semanales por las tardes.
Juan González, España
7 de enero de 2005
El coche estaba desecho
El primer día del año me levanté a las siete de la mañana y me dirigí a la recámara de mi hijo. Al ver que no había regresado después de toda la noche, le llamé a su celular pero no me contestó. Preocupado, comencé a rezar la oración de san Josemaría pidiendo su intercesión para que mi hijo estuviera bien. A las 7:35, mi hijo me llamó para decirme que acababa de sufrir un accidente, pero que él se encontraba bien. Acudí a lugar del accidente. El coche estaba desecho pero, milagrosamente, mi hijo estaba ileso. Esto sucedió después de haberle pedido a san Josemaría su protección. ¿No es un milagro?
G.S. México
7 de enero de 2005
“Nunca pensé que me despedirían del trabajo”
Soy filipino y vivo en Taipei (Taiwán) desde hace veinte años. Por mis conocimientos profesionales nunca pensé que iban a despedirme del trabajo. Pero así ocurrió en mayo de 2003 y experimenté por primera vez qué es estar en paro. Tenía 43 años y muchas deudas y la prueba duró más tiempo del que esperaba. Durante los 14 meses siguientes ocupé puestos diversos durante breves plazos de tiempo, hasta que un antiguo jefe decidió contratarme de nuevo en julio de 2004.
Lo peor de esta prueba que me mandó el Señor fue que mi mujer perdió la fe tanto en mí como en Dios. Se había convertido al catolicismo antes de casarnos en diciembre 1989, y no tenía fundamentos muy fuertes. Dos meses después de perder mi trabajo, ella empezó a sentir pánico y no recuperaría la paz hasta que yo no resolviera prontamente mi problema de empleo. Dejó de ir a la iglesia con la familia y pensaba que todo era desesperanzador.
Día tras día, yo rezaba muchas veces las estampas a san Josemaría y también a don Álvaro del Portillo. Cada vez que conseguía una entrevista para un puesto les pedía su intercesión, no sólo para obtener el empleo que quería, sino también para recobrar la relación con mi mujer.
Mediado el mes de noviembre de 2004, tuve una entrevista con un banco europeo que buscaba a alguien que escribiera documentos técnicos. Resumiendo la historia, me contrataron enseguida a principios de diciembre de 2004 y pude solucionar los asuntos con mi mujer.
Atribuyo indudablemente estas respuestas del Señor a mis oraciones a la intercesión de san Josemaría y de don Álvaro del Portillo. Le doy gracias a Dios y a ellos dos por haberme ayudado superar estos tiempos dificilísimos de mi vida en Taiwán.
R. L., Taiwán
1 de enero de 2005
Nació el 9 de enero
Hace 26 años, por intercesión de Monseñor Escrivá, ocurrió el milagro de que mi hija naciera bien y con salud. Fue un embarazo muy difícil y de alto riesgo. Me encomendé a muchos santos y a María Santísima, por eso a mi hija la llamé Margarita de Lourdes (por la Virgen de Lourdes). Cuando nació pedí saber, de alguna manera, quién era el santo que había intercedido por nosotros, para agradecérselo toda mi vida, porque la de un hijo no se paga con nada. El mismo día que nació mi hija, por la noche, una persona del Opus Dei fue a visitarme (ella no había sido la persona que me dió la estampa con la oración para encomendarme a Monseñor Escrivá). Entró en el cuarto del hospital diciendo: “vengo a darle un abrazo a la feliz mamá que tuvo a su bebita el mismo día que nació Monseñor Escrivá”. Esa fue mi señal porque el nacimiento de mi hija se había retrasado inexplicablemente. De hecho, el doctor nos dijo a su papá y a mí que esta niña quería nacer el 9 de enero. Ahora, el próximo domingo, cumple 27 años con el favor de Dios. Pero ahí no termina el milagro. Mi hija se casó hace poco y está esperando un niño. También ha tenido un embarazo con un riesgo incluso mayor que el que yo tuve, porque ella a los dos meses tuvo una trombosis en una pierna y ha tenido que guardar reposo absoluto. Con mucha fe, el bebé ha seguido creciendo, el día 17 cumple 7 meses y el doctor programó la cesárea para ese día. Seguimos encomendándonos al ahora San Josemaría Escrivá, para que junto con María Santísima intercedan por nosotros y para que mi hija y mi nieto estén bien.
Margarita Lafón de Carrasco, México
4 de enero de 2005
Los dos problemas se han resuelto
Hace unos meses, escribí un mensaje en el que relataba cómo san Josemaría había abierto un posible camino para la solución de dos problemas que tenía. Ahora me alegra decir que los dos problemas se han resuelto por lo que expreso, una vez, más mi agradecimiento a san Josemaría.
Mientras tanto, me he encomendado a san Josemaría, pidiendo ayuda en muchas otras cosas, grandes y pequeñas. Su ayuda ha sido rápida: mi padre se hizo una biopsia y el resultado fue negativo; comencé a asistir a misa el domingo de nuevo, y los problemas que tenía en mi nuevo piso se solucionaron en tres días. Diariamente pido su ayuda en muchas cosas y él trae siempre una solución. Por todo esto, muchas gracias Dios y a san Josemaría.
A.A., Portugal
3 de enero de 2005
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